Foto de Miami Dade County facebook@GoMiamiDade

Para los residentes de Miami que cuentan con el sistema de autobuses públicos de la ciudad como medio de transporte, el pésimo servicio podría cambiar pronto.


Para trabajar y proponer mejoras del fallido sistema, la organización Transit Alliance Miami, trabajará conjuntamente con los mismo usuarios. La organización se está asociando con el Departamento de Transporte y Obras Públicas del condado y la oficina del alcalde Carlos Giménez, que contribuyó con $ 250,000 al proyecto de $ 630,000.

«El alcalde tiene una comprensión práctica de las necesidades y el potencial del sistema de autobuses», dijo al Miami Herald el director de Transit Alliance, Azhar Chougle, quien se reunió con Giménez el jueves. «Es un matrimonio de fuerzas que no necesariamente verías en otras ciudades. Ambas partes están de acuerdo en que no podemos desperdiciar esta oportunidad «.

Transit Alliance propone tomar experiencias de las personas que conmutan a diario en los buses del condado. Al el día de hoy las opiniones y propuestas de estos individuos no han sido consultadas.

De igual forma piensan tomar opiniones e ideas de personas que no usan el sistema por la ineficiencia del mismo pero que considerarían su uso si los servicios fuesen más puntuales y eficaces. Para tal efecto se llevarán a cabo
talleres, reuniones públicas y un sitio web interactivo permitirá a los ciudadanos trazar soluciones colectivamente de acuerdo al Herald.


«Tendremos un amplio compromiso con la comunidad», dijo Chougle, quien no posee un automóvil y viaja en el autobús con frecuencia. “¿Cómo podemos hacer que el sistema de autobuses sea más utilizable para más personas? Nunca se ha preguntado a los pasajeros de tránsito, pero conocen los puntos débiles. «Conocí a un hombre que viaja de North Beach a Key Biscayne, pero el sistema se descompone en el área de Brickell, por lo que termina montando su bicicleta en el Key bajo la lluvia y el calor».

La organización trabajará para rediseñar el actual sistema de 96 rutas que cuenta con una flota de 800 autobuses y presupuesto anual de $ 228 millones. Se fortalecerían los corredores con mayor demanda, mejorarían la confiabilidad, integrarían más buses, y aumentarían los carriles dedicados que ahora se ubican en solo 20.4 millas del condado.

Desde marzo de 2017 hasta marzo de 2018, Miami-Dade redujo la frecuencia o acortó 38 rutas y aumentando solo el servicio en una. Solo la ruta número 34 tiene una frecuencia promedio de 10 minutos o menos, mientras que el 74 por ciento tiene un tiempo de espera promedio de 30 minutos o más.

Chougle y Richard Hankins de la misma organización, hicieron una prueba de 24 horas montando transporte público a modo de vivir la experiencia de los residentes que optan por el servicio o que no tienen otro modo de transporte. Ellos compartieron su viaje en twitter.

En un momento dado, se quedaron varados y, en lugar de esperar una hora, el próximo autobús caminaron una milla para encontrar una conexión. Se encontraron con autobuses fantasma, señales de avería, pasajeros frustrados y rutas sin sentido como la de Flagami.