El humorista Nelson Gudin que no hace un año se encuentra residiendo en Miami, plasma en redes sociales agudas reflexiones sobre la situación política  que impera en la Isla, agudizada con la aproximación de la fecha del 15N en que se convocó a la Marcha Cívica por el Cambio en Cuba por el grupo Archipiélago.


 A continuación el texto íntegro del humorista Nelson Gudin, reflexionando sobre en quien recaen los problemas socio-políticos por los que está atravesando la isla:

En Cuba (mi país), puede haber miedo, no confusiones. Cualquiera, con un mínimo de sentido común, sabe que el problema cubano no es el joven Yunior García, ni los muchachos que salieron a protestar el 11 de julio. No son los que han decidido emigrar, ni los que permanecen presos. Hace 30, o 20 años, esos muchachos no habían nacido y éramos los mismos miserables: hambrientos, mal vestidos, manipulados, ciegos obedientes a los antojos y fantasías de un visionario convertido en Dios.

¿Si mañana desapareciera Yunior, sería Cuba el país próspero del que nos sentiríamos orgullosos? ¿Fue Yunior el que nos hundió en la pobreza? ¿Es Yunior un corrupto? ¿Es él responsable del deterioro vial, la fealdad arquitectónica de las construcciones realizadas en los últimos 62 años y de la suciedad imperante en nuestras ciudades?

Miremos al interior de nuestras familias y pensemos: qué sería de la casa si todavía fueran nuestros bisabuelitos, con más de 90 años, los que dispusieran el orden de las cosas. Así anda el país. El mundo va más rápido que los que disponen de nuestras vidas. ¿Cuánto de malo hay en que Yunior y los otros jóvenes piensen distinto a hombres que nacieron hace ya casi un siglo? De ese tiempo a esta parte, ha cambiado la música, la poesía, la plástica, el teatro, las relaciones humanas.

Entonces, ¿por qué tenemos que seguir enquistados políticamente en un programa que, evidentemente no va con los nuevos desafíos? ¿Qué nos puede convencer de que ahora sí vamos a salir del hueco, dejándonos guiar por los mismos que nos metieron en el hueco?


Desde el 27 de noviembre hemos buscado un diálogo que nos han negado, una y otra vez. Sé que, aunque no lo parezca, sí hay algunas personas decentes y honestas dentro del gobierno. Apelo a su sentido de la responsabilidad y a su humanismo. Cuba entera ha sido sacudida durante el último año. Comprendan ya que es tiempo de un diálogo NACIONAL, real y fraterno entre todos los cubanos, sin excepciones

Sabemos todo lo que están preparando contra nosotros ese día. Sabemos del miedo de tantas madres, las que tienen hijos que han decidido manifestarse y las que tienen hijos en la policía o en el Servicio Militar.

Sabemos que podrían infiltrar a personas violentas dentro de la Marcha para luego culparnos de sus acciones. Sabemos que serían capaces, incluso, de fabricar cualquier acción aberrante contra lugares sensibles para provocar ira e indignación en los segmentos del pueblo que todavía controlan.