Diversas acciones inmediatas en el Malecón habanero, donde son frecuentes inundaciones del mar que amenazan la integridad de los edificios y el legendario muro que recorre el litoral, son proyectadas por la Oficina del Historiador de La Habana (OHC) y el Gobierno, recogió el diario Granma.

Los esfuerzos se centrarán en la llamada zona histórica del Malecón, una extensión de casi dos kilómetros, entre el Castillo de La Punta y el Parque Maceo.


Según una investigación sobre asentamientos vulnerables al cambio climático, el Malecón de la ciudad cuenta con el mayor número de viviendas e infraestructuras expuestas en la Isla.

La agencia de prensa EFE, reportó, que por tanto el Gobierno cubano incluyó la avenida entre las 11 zonas prioritarias de la llamada Tarea Vida, un plan aprobado en abril de 2017, para enfrentar los efectos del clima.

Luego del paso del huracán Irma, la tormenta ocasionó olas de más de 10 metros y la entrada del agua dos kilómetros tierra adentro; las autoridades de la capital afirman que prevén rehabilitar las edificaciones dañadas, y construir otras siguiendo regulaciones urbanísticas estipuladas.

Mientras que los sótanos podrán servir como estacionamientos, a partir de ahora las nuevas edificaciones usarán materiales resistentes a la intemperie; se prohibirán las viviendas en las plantas bajas, que se destinarán solo para actividades comerciales.


Será necesario elevar el nivel del piso, respecto al de la acera entre 15 y 45 centímetros en los portales, y 1.20 metros en el interior de los edificios.

Las edificaciones que rodean el Malecón de La Habana, han sufrido décadas de abandono, y falta de reparaciones como el resto de los inmuebles de la capital, además del impacto de tormentas y penetraciones costeras.

El Estado cubano suele incumplir sus planes de rehabilitación, a menos que se trate de inmuebles para el sector turístico.

Entre las prioridades de la OHC, está reparar, limpiar y mantener el buen estado de los drenajes en las áreas inundables de La Habana Vieja, Centro Habana y Plaza de la Revolución, advirtió esta misma instancia.

De igual modo se planifica elevar la altura máxima del muro a 1.25 metros con reforzamiento y curvatura en la fachada que da al mar, construir aceras con elementos de hormigón para mitigar la entrada de agua y agregar elementos rompeolas.

Los cambios, no traerán consigo un “deterioro de la imagen de la ciudad”, insistieron los especialistas de la Oficina del Historiador.

(Con información de Diario de Cuba)