La directora, varios choferes y trabajadores administrativos del Paradero de Playa han sido detenidos en los últimos días por presuntamente vender petróleo en el mercado negro y utilizar los ómnibus para fines ajenos al transporte de personal, según informaron a Diario de Cuba empleados de esa y otras entidades.


De acuerdo con las fuentes, los arrestados serían unos 13, entre ellos un conductor supuestamente sorprendido en el momento en el que transportaba cemento y arena en un ómnibus.

«Llegaron aquí y se la llevaron», dijo un trabajador del paradero en referencia a la directora, Adria, arrestada el pasado viernes 12 de mayo. «Desde entonces está detenida. Hemos llamado, pero hasta ahora no hemos sabido nada», añadió.

«¿Por qué va a ser? Por el petróleo; lo estaban sacando en el medio de la calle», comentó un chofer ajeno al paradero, ubicado en 120 y 5ta B, en el municipio Playa.

Un conductor de la ruta 69 respaldó con gestos y comentarios la hipótesis de la corrupción: «Si no quieres tener problemas, ya sabes lo que tienes que hacer. Trajeron de administrador a un tal Ramón, que era del Paradero de Mulgoba, hasta ahora parece una persona decente».


El Paradero de Playa acoge siete rutas no articuladas. Más de 10 años atrás, la instalación se complementaba con el Paradero de Miramar para prestar servicios en el municipio, pero el Paradero de Miramar fue cerrado y sus rutas fueron reubicadas. El Paradero de Playa acogió entonces los ruteros 8 y 9.

El pasado mes de febrero, el diario oficial Granma anunció que el Consejo de la Administración Provincial de La Habana dispuso topar los precios de la transportación privada. La medida motivó una disminución sensible de los «boteros» en servicio y que muchos acortaran los tramos para mantener idéntico el precio final.

En los primeros días de aplicación de la medida del Consejo de la Administración se incrementó el número de viajes de los ómnibus públicos y el déficit de la transportación privada se sintió menos. Luego, el número de viajes diarios ha disminuido y las colas en las paradas se han incrementado, sin que el servicio de los boteros se recupere.

El desvío de recursos y el robo de combustible se suman a la crisis del transporte y la incapacidad o falta de voluntad estatal de mejorarlo.

(Con información de Diario de Cuba)