
La presunta adquisición de drones por parte del régimen cubano ha provocado nuevas preocupaciones en Estados Unidos, donde expertos en seguridad nacional consideran que el desarrollo de estas capacidades militares merece una vigilancia constante debido a la cercanía geográfica de la isla con territorio estadounidense.
La advertencia la realizó Andy S. Gómez, principal analista de asuntos cubanos del canal Local 10 News (WPLG), quien señaló que el avance tecnológico de las Fuerzas Armadas cubanas no puede analizarse de manera aislada, especialmente en un momento en que los drones se han convertido en una de las herramientas más influyentes de los conflictos modernos.
El tema surge además en medio de una creciente atención por parte de Washington hacia las capacidades militares del régimen cubano, sus alianzas internacionales y la estabilidad política y económica de la isla, factores que han adquirido una nueva relevancia para los organismos de inteligencia y defensa estadounidenses.
La advertencia de Andy S. Gómez: una amenaza que no puede se puede ignorar
Durante su intervención en Local 10, Gómez destacó que la principal preocupación radica en la combinación de dos factores: la proximidad de Cuba a Estados Unidos y la evolución de la tecnología militar no tripulada.
El experto recordó que los drones han revolucionado la manera en que se desarrollan los conflictos contemporáneos. En guerras recientes, estos sistemas han sido utilizados para misiones de reconocimiento, vigilancia electrónica, recopilación de inteligencia, ataques de precisión e incluso operaciones coordinadas capaces de afectar infraestructuras estratégicas.
«Soy un gran creyente en la teoría de Kissinger de mantener el contacto con nuestros enemigos más que con tus amigos. Recientemente me confirmaron que tienen drones para fines defensivos y quisieron ser muy claros, me dijeron que era para fines defensivos», afirma el experto que posee contactos directos con el régimen.
Para Gómez, la distancia de apenas 90 millas entre Cuba y Florida obliga a las autoridades estadounidenses a observar cuidadosamente cualquier incremento de capacidades militares en la isla.
El analista también destacó que muchas de las amenazas modernas ya no dependen exclusivamente de grandes ejércitos, aviones de combate o misiles de largo alcance. En la actualidad, sistemas relativamente pequeños y económicos pueden generar impactos significativos sobre objetivos militares, económicos o civiles.
Un escenario marcado por el caso Raúl Castro
La situación adquiere una dimensión adicional debido al contexto político actual. La atención sobre Cuba se ha intensificado después de que salieran a la luz informaciones sobre una acusación presentada en Estados Unidos contra Raúl Castro por su presunta responsabilidad en el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996.
Para el experto, la incorporación de nuevas capacidades tecnológicas por parte de las Fuerzas Armadas cubanas podría influir en la forma en que Washington evalúa distintos escenarios relacionados con la presión diplomática, judicial y política sobre figuras históricas del régimen.
«Si vamos a por Raúl Castro, me temo que esos drones defensivos se vuelvan ofensivos y disparen (a) Estados Unidos. Sin embargo, tengo gran fe en nuestras capacidades militares y en nuestra comunidad de inteligencia», añadió el cubanoamericano.
Gómez sugirió que la evolución militar de la isla se observa dentro de un panorama más amplio en el que convergen temas de seguridad nacional, inteligencia y política exterior.
La acusación en Miami
Las advertencias sobre los drones cubanos coinciden con uno de los momentos de mayor tensión entre Washington y La Habana en las últimas décadas: la reciente acusación penal presentada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos contra el exgobernante cubano Raúl Castro por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996, un incidente en el que murieron cuatro personas, incluidos tres ciudadanos estadounidenses.
La acusación, presentada en una corte federal de Miami, incluye cargos de asesinato, conspiración para matar ciudadanos estadounidenses y destrucción de aeronaves. Las autoridades estadounidenses sostienen que Castro, quien en aquel momento era ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, tuvo responsabilidad directa en la operación que culminó con el derribo de las dos aeronaves civiles.
Durante el anuncio de la imputación, el fiscal general interino de Estados Unidos, Todd Blanche, afirmó que la medida representa un hecho histórico en las relaciones entre ambos países. «No hicimos esto para una acusación de exhibición… vamos a hacer todo lo posible para traerlo aquí», dijo el fiscal.
La desclasificación del caso tuvo lugar el 20 de mayo en la Freedom Tower de Miami, aunque la acusación ya se había aprobado semanas antes, el 23 de abril, por un gran jurado federal del Distrito Sur de Florida. El expediente judicial sostiene que existió un plan para acabar con la vida de ciudadanos estadounidenses y presenta cuatro cargos de asesinato por el derribo de las aeronaves de Hermanos al Rescate en 1996. Como consecuencia de aquel incidente murieron Armando Alejandre Jr., Carlos Costa, Mario de la Peña y Pablo Morales, cuyas avionetas las derribaron cazas militares cubanos sobre el estrecho de Florida.
¿Qué se sabe sobre los drones adquiridos por Cuba?
Aunque las autoridades cubanas han mantenido un alto nivel de discreción sobre el programa, diversos informes como el de Axios han señalado que el régimen habría incorporado 300 drones a sus capacidades operativas procedentes de Irán y Rusia desde hace tres años.
Hasta el momento no existe información pública detallada sobre los modelos específicos adquiridos, su autonomía de vuelo, capacidad de carga o nivel de sofisticación tecnológica. Sin embargo, expertos estadounidenses consideran que el simple aumento de este tipo de plataformas merece atención debido a las tendencias observadas en conflictos internacionales durante los últimos años.
La preocupación no se limita únicamente al número de equipos disponibles. Analistas de defensa intentan determinar el origen de la tecnología, los países involucrados en su suministro, el nivel de entrenamiento de los operadores cubanos y la posible integración de estos sistemas con otras capacidades militares existentes en la isla.
La incógnita sobre estos elementos es precisamente lo que mantiene el tema bajo observación permanente por parte de organismos de inteligencia estadounidenses.
El impacto de los drones en los conflictos modernos
Uno de los aspectos que más preocupa a los especialistas es la rapidez con la que los drones han transformado las estrategias militares a nivel mundial.
Las guerras recientes han demostrado que estas plataformas pueden desempeñar funciones que anteriormente requerían costosos sistemas de aviación tripulada. Su capacidad para permanecer durante horas sobre una zona determinada, transmitir información en tiempo real y ejecutar operaciones de precisión las ha convertido en una herramienta indispensable para numerosos ejércitos.
Además, los avances tecnológicos han reducido considerablemente los costos de fabricación y operación, permitiendo que incluso países con recursos limitados puedan desarrollar capacidades significativas en este ámbito.
Expertos señalan que los drones también pueden utilizarse para vigilancia marítima, monitoreo de fronteras, seguimiento de embarcaciones y recopilación de inteligencia, funciones particularmente relevantes en una región tan sensible como el estrecho de Florida.
Florida vuelve a situarse en el centro del debate de seguridad nacional
La ubicación geográfica de Cuba ha sido históricamente uno de los principales factores de preocupación para Washington. Desde la Crisis de los Misiles de 1962, cualquier movimiento militar significativo en la isla ha sido objeto de seguimiento por parte de Estados Unidos. La proximidad con Florida convierte a Cuba en un punto estratégico dentro de la arquitectura de seguridad nacional estadounidense.
El sur de Florida alberga instalaciones militares, puertos comerciales, aeropuertos internacionales, infraestructura energética y centros financieros considerados de importancia crítica para la economía y la seguridad del país.
Por esa razón, analistas sostienen que cualquier modernización militar cubana se evalúa no solo desde una perspectiva regional, sino también como un asunto directamente vinculado a la protección del territorio continental estadounidense.
Estados Unidos intensifica el monitoreo sobre Cuba
La advertencia de Gómez coincide con una etapa de mayor vigilancia estadounidense sobre las actividades militares cubanas. En los últimos meses se han reportado vuelos de reconocimiento, operaciones de monitoreo marítimo y ejercicios de preparación realizados por el Comando Sur de Estados Unidos en la región del Caribe.
El Comando Sur (SOUTHCOM) ha convertido los sistemas autónomos, la inteligencia artificial y las plataformas no tripuladas en una prioridad estratégica. Durante el ejercicio FLEX2026, celebrado recientemente en Cayo Hueso, las fuerzas estadounidenses exhibieron nuevas tecnologías diseñadas para detectar, monitorear y responder a amenazas emergentes en América Latina y el Caribe.
Las maniobras incluyeron drones aéreos, embarcaciones autónomas y sistemas avanzados de vigilancia que forman parte de la nueva generación de herramientas militares desarrolladas por el Pentágono. Analistas consideran que estos ejercicios reflejan la creciente importancia que Washington concede al Caribe dentro de su estrategia de defensa.
Otro elemento que ha llamado la atención es el reciente despliegue del grupo de ataque encabezado por el portaaviones USS Nimitz en aguas del Caribe. La presencia de uno de los activos más importantes de la Armada estadounidense ha sido interpretada por algunos expertos como una demostración de capacidad militar en medio de las crecientes tensiones con La Habana.
Aunque Washington no ha vinculado oficialmente el despliegue con la situación cubana, varios observadores consideran que el mensaje estratégico resulta evidente para el régimen. El USS Nimitz posee una enorme capacidad operativa y constituye uno de los símbolos más visibles del poder militar estadounidense en el mundo. «Es un mensaje para Cuba, más que cualquier otra cosa», aclara Gómez.
La posición del régimen cubano
Las autoridades cubanas han rechazado cualquier interpretación que presente la adquisición de drones como una amenaza para Estados Unidos. La viceministra de Relaciones Exteriores, Josefina Vidal Ferreiro, declaró que Cuba toma muy seriamente las advertencias provenientes de Estados Unidos y mantiene capacidades defensivas para proteger su soberanía.
«Siempre hemos favorecido el diálogo con Estados Unidos. Sería ingenuo no estar preparados para defendernos en caso de que haya una agresión de Estados Unidos contra Cuba. Cuba se defenderá», dijo Vidal
Al mismo tiempo, insistió en que el gobierno cubano continúa favoreciendo el diálogo y las relaciones diplomáticas, aunque dejó claro que la defensa nacional seguirá siendo una prioridad para el Estado.
Las declaraciones reflejan el delicado equilibrio que caracteriza actualmente las relaciones entre ambos países, marcadas por acusaciones mutuas, sanciones económicas y profundas diferencias políticas.
Un nuevo foco de tensión entre Washington y La Habana
La controversia por los drones aparece en un momento de renovadas tensiones entre ambos países. Durante 2026, la administración del presidente Donald Trump ha reforzado la presión sobre el régimen cubano mediante nuevas sanciones económicas y medidas dirigidas contra entidades controladas por el aparato militar y empresarial del Estado.
Paralelamente, la seguridad nacional ha recuperado protagonismo dentro de la política estadounidense hacia Cuba. Las autoridades consideran que la evolución de determinadas capacidades militares, tecnológicas y de inteligencia en la isla debe ser observada con especial atención.
Para muchos especialistas, la discusión sobre los drones trasciende el ámbito estrictamente militar y forma parte de un debate más amplio sobre el papel que Cuba puede desempeñar en el escenario geopolítico regional durante los próximos años.
La Base Naval de Guantánamo vuelve al centro del análisis estratégico
La Base Naval de Guantánamo ha reaparecido en el debate sobre seguridad regional debido a su importancia estratégica para Estados Unidos. Algunos expertos consideran que cualquier fortalecimiento de las capacidades militares cubanas obliga a revisar los escenarios de protección de esta instalación ubicada en territorio cubano, pero bajo control estadounidense.
No obstante, especialistas destacan que Guantánamo cuenta con sofisticados sistemas de defensa, vigilancia e interceptación respaldados por la infraestructura militar estadounidense desplegada en la región. «La base en Guantánamo está muy cerca de donde pueden ser atacados, así que es una posibilidad, pero estoy completamente seguro de que nuestra capacidad militar podrá interceptar estos drones desde Cayo Hueso al norte», concluyó Gómez.
Más allá de su importancia operativa, la base continúa siendo uno de los principales puntos de conflicto político entre Washington y La Habana.
Una situación que seguirá bajo vigilancia
Aunque no existen indicios públicos de una amenaza inmediata, los expertos coinciden en que el desarrollo de capacidades no tripuladas en Cuba continuará siendo objeto de seguimiento por parte de Estados Unidos.
La experiencia de conflictos recientes ha demostrado que los drones pueden alterar significativamente los escenarios de seguridad, incluso cuando son operados por países con recursos limitados.
Por ello, las declaraciones de Andy S. Gómez reflejan una preocupación compartida por numerosos analistas: comprender no solo cuántos drones posee Cuba, sino también qué tecnología incorporan, quién participa en su desarrollo y cuáles podrían ser sus capacidades reales en el futuro.
Mientras estas preguntas continúan sin respuesta definitiva, Washington seguirá observando de cerca cualquier movimiento relacionado con la modernización militar de la isla, consciente de que los acontecimientos ocurridos a solo 90 millas de Florida rara vez pasan desapercibidos para la seguridad nacional estadounidense.





