Díaz-Canel y su esposa en evento gastronómico para la minoría (Imágenes tomadas de Cubapaladar)

El designado gobernante cubano Miguel Díaz-Canel y su esposa Lis Cuesta participaron de la 8va edición de un evento agropecuario y gastronómico, llamado Mercado de la Tierra, en medio de la escasez alimentaria que vive el país, dio a conocer el portal dedicado a la crítica culinaria Cubapaladar.


El Ministro del Comercio Exterior Rodrigo Malmierca, y la periodista de la Mesa Redonda Informativa, Arleen Rodríguez también asistieron con sus familiares a la actividad en la que se dieron cita más de 500 participantes.

Según Cubapaladar, en Mercado de la Tierra hubo ofertas gastronómicas, demostraciones culinarias o «cooking shows» a cargo de prestigiosos chefs, además de una variedad de productos artesanales, naturales y orgánicos.

Asimismo estuvieron a la orden del día actividades recreativas para pequeños y adultos, entre las que se destacaron rifas, música alegre y paseos a caballo.

El evento fue organizado por el Movimiento de Alimentación Sostenible (MAS) y el Restaurante Mediterráneo Habana, en la Finca Vista Hermosa, ubicada en el pueblo de Bacuranao, La Habana.


«Una oportunidad para aprender y socializar, pero sobre todo para obtener algunos productos para el hogar, desde jabones artesanales y plantas, hasta miel, quesos, condimentos, vegetales frescos y vinos artesanales», detalla Cubapaladar.

Aunque la cita culinaria con venta de productos en moneda nacional, pueda adornar la prensa estatal haciendo ver que Cuba es un paraíso donde hay abundancia al alcance de todos, la realidad es que este tipo de encuentros son dirigidos a una minoría, donde participan académicos, campesinos y trabajadores sí, pero la gran mayoría militantes en el Partido Comunista (PCC) o dirigentes que han llegado a escalar dentro del sistema, este tipo de eventos no es apto para todo el mundo como quieren mostrar.

Al alcance del cubano de a pie se encuentra la cola para comprar detergente y jabón, las tiendas recaudadoras de divisas totalmente desabastecidas, la espera durante horas para subirse a una guagua y llegar a la casa o al trabajo, esa es la cotidianidad de los ciudadanos comunes en la Isla, a quienes sí se les aplican las medidas de ahorro que han llegado para quedarse, en el contexto de la crisis energética.