Díaz-Canel a la derecha, Annarella Grimal a la izquierda (Imágenes tomadas de Sputnik y redes sociales)

Una profesora y periodista cubana que asistió al encuentro que Miguel Díaz-Canel sostuvo con cubanos residentes en Irlanda, en el Clayton Hotel, grabó un audio de las palabras del designado gobernante a los presentes, y luego lo difundió en Facebook.


«Nosotros por política y por sentimientos no excluimos a nadie, lo que pasa que hay cubanos que se han excluido, y en qué punto es que se han excluido (…), en Cuba no todo el mundo es revolucionario, ni todo el mundo está con la revolución y a nadie se le persigue por estar o no con la revolución», respondió el sustituto de Raúl Castro, cuando Annarella Grimal pidió «más tolerancia en vez de unidad» entre los cubanos.

Díaz-Canel afirmó que cuando convocaron a los debates para el referendo constitucional «ahí iban los que eran revolucionarios y lo que no eran revolucionarios y todo el mundo dio su opinión».

Grimal pidió que la «ideología» no fuese «el centro de todo», también tuvo la valentía de afirmar que si vio bien el aumento salarial, no aprueba que a muchos cubanos que residen en el extranjero no se les permita la entrada a su país natal, decisión que toma el régimen al «regularlos».

Según Annarella, Díaz-Canel dijo que tiene conocimiento de las preocupaciones fundamentales de la comunidad cubana en el exterior, temas como el precio del pasaporte, la prórroga del mismo, y finalmente se limitó a decir son cuestiones que están analizando.


El líder comunista de igual modo «prometió, además, sin que ninguno en el presente encuentro lo pidiera, intercambios más frecuentes de las autoridades con la emigración».

No obstante, «no dio plazos para responder las preocupaciones y temáticas que mencionó, ni compartió ningún plan de acción concreto al respecto, pero aclaró que ‘todas las respuestas siempre dependen mucho de cómo, en materia de relaciones internacionales, se comporte el gobierno de los EEUU con Cuba'».

Asimismo «reconoció la participación de cubanos residentes en el exterior (en sentido general) en el proyecto de reforma constitucional y nos aseguró que más del 40% de los aportes de los emigrados se habían tenido en cuenta (…) omitió datos sobre cuáles fueron esos aportes o cómo se puede acceder a la información ampliada (…)», reveló Grimal.

Annarella explica no fue a ese encuentro «a ‘hacer confesiones de fe'», más bien para «participar como cubana en un posible debate». En su post la periodista detalla que le dio «la impresión» que a Díaz-Canel no le gustó su intervención.

Ella también contó que el canciller Bruno Rodríguez Parrilla, quien acompañó al gobernante al encuentro con cubanos en Dublín, le preguntó su nombre y apellidos al final de la recepción, por lo que no es de extrañar que como ella misma ha inferido, pase a formar parte de la lista de los «castigados» por la dictadura y no le permitan entrar a la Isla nuevamente.