Carlos Fernández de Cossío, jefe de la de sección de Cuba para EEUU, en el Ministerio de Relaciones Exteriores, describió las relaciones entre Estados Unidos y Cuba como «gravemente deterioradas», informa Local 10 News.


El Director General de Asuntos de los Estados Unidos comentó que es difícil decir que se puede detener la espiral descendente en la relación, que ha empeorado desde que el presidente Donald Trump asumió el cargo.

Los dos países actualmente tienen 20 acuerdos bilaterales vigentes, resultado del acercamiento entre La Habana y Washington, bajo la era de Barack Obama como presidente.

«No todos se están implementando», aclaró Fernández de Cossío, al añadir que los acuerdos incluyen temas como búsqueda y rescate, aplicación de la ley, migración y reclamos de propiedad.

«Estamos listos para un diálogo, pero eso no ha ocurrido», sostuvo el funcionario, que reveló ambos países no se han sentado a hablar oficialmente desde el verano pasado.


Con respecto al candente tema de las reclamaciones de propiedades, confirmó que solo se han reunido dos veces.

El 17 de abril, el secretario de Estado Mike Pompeo anunció que EEUU permitirá la implementación del Título III de la Ley Helms-Burton, que a su vez hace posible que por primera vez estadounidenses demanden en tribunales, a compañías extranjeras que hacen negocios en propiedades incautadas por el régimen castrista.

Una sanción que como otras que se han impuesto este mes de abril, están vinculadas a castigar al Gobierno cubano por su injerencia en Venezuela.

«No hemos estado dispuestos a sentarnos y hablar formalmente como dos países deberían hacerlo», explicó Fernández de Cossío.

Sobre el Título III, agregó, las «medidas tendrán un impacto en dañar la economía; en qué medida, es difícil de decir».

El régimen de La Habana se ha mostrado públicamente desafiante con las nuevas sanciones, que también incluyen límites a las remesas y nuevas restricciones a los viajes estadounidenses.

«Lo que no lograrán son las concesiones políticas del Gobierno de Cuba, ni conducirán al tipo de descontento social o al derrocamiento del cambio de gobierno o régimen», apuntó Fernández de Cossío.

«Nos preocupa que pueda asustar a algunos inversionistas, pero la inversión extranjera no llegará a su fin», dijo Fernández de Cossío, quien recordó a los que solicitan reclamaciones en virtud del Título III que, de conformidad con la ley cubana, quedarían excluidos de los futuros asentamientos.

El tema de los ataques a la salud contra los diplomáticos estadounidense en La Habana, ha creado una división más profunda en la relación.

«No desafiamos la idea de que las personas podrían haberse sentido enfermas. Lo que desafiamos es la idea de que se produjeron ataques», expresó el alto funcionario cubano, negando nuevamente que el país comunista haya acometido los ataques.

Sobre este apartado, Fernández de Cossío argumentó que el Gobierno estadounidense admitió que no tienen pruebas de que ocurrieron los incidentes.

Pero el Departamento de Estado ha confirmado 26 casos; y Canadá también informó que más de doce de sus trabajadores fueron afectados.

Cuando Pompeo anunció la implementación del Título III, recordó a los medios de comunicación que Cuba sigue siendo un estado opresivo donde se llevaron a cabo 2.800 arrestos arbitrarios en 2018, recoge Local 10 News.

«No es cierto y él lo sabe», respondió Fernández de Cossío, negando que se violen los derechos humanos en la Isla.

Human Rights Watch en su informe mundial de 2019, dio a conocer que «el Gobierno cubano continúa reprimiendo y castigando la disidencia y la crítica pública. El número de arrestos arbitrarios a corto plazo de defensores de derechos humanos, periodistas independientes y otros fue significativamente menor en 2018 que en 2017», no obstante los índices se mantuvieron altos, con más de 2.000 informes de detenciones arbitrarias.