El Gobierno cubano vende las tejas a los damnificados a un precio de 2.250 CUP (moneda nacional), declara un hombre que quedó con graves afectaciones en el techo de su casa a Cubanet.


Quien dice que el Estado se las “asignó” a mitad de precio, y que él no tiene el dinero para pagarlas.

“Mi esposo sufrió un accidente hace cuatro años, donde falleció su hija chiquita, él tiene fractura de cadera, está muy delicado de salud, y tiene su mano derecha lesionada, y no puede trabajar”, declara la madre de dos niñas.

Quien además cuenta de sus dos hijas, que una es asmática, y la menor de nueve meses es alérgica.

La mujer muestra el mal estado del techo de su vivienda, y afirma que la casa tenía problemas, pero a raíz del paso del huracán Irma, “se llevó el techo, partió todas las tejas, no estamos mojando, porque nos están vendiendo un techo, pero no tenemos dinero para comprarlo”, asegura la madre.

El hombre asevera que pensó que con el tiempo iba a poder trabajar, una vez que se recuperara del accidente, pero no ha podido recuperarse.


La madre de las dos niñas afirma que ella es el sostén de la casa, tiene que cuidar a dos personas mayores, su suegra, y una hermana del marido con retraso mental, además a sus dos hijas.

Marginados en Cuba no tienen como pagar para la recuperación de los daños materiales ocasionados por el ciclón que asoló Cuba en septiembre.

“Mi esposo del gobierno no recibe absolutamente nada, él presentó papeles, certificados médicos como impedido físico, y hasta este momento no recibe nada”, comenta la mujer a Cubanet.

“Me encuentro bastante desesperado, no duermo, pensando que me estoy mojando, mis hijas se me están enfermando, y no puedo resolver el problema del dinero para arreglar el techo”, se aqueja el impedido.

“Ya nos informaron que hay colchones, pero cada colchón personal nos sale en 325 CUP, y cuando le van sumando y le van sumando, de dónde vamos a sacar todo ese dinero”, dice la madre casi llorando.

Quien denuncia también los problemas que tiene para alimentar a sus hijas, “no tengo que darle de comer a mis hijas”.