Grethel Igalza Castelo, youtuber cubana, que recién llega a España, siendo la primera vez que sale de la Isla, quiso compartir sus impresiones.

La joven madre recorrió varios comercios en Madrid, junto a  Frank Camallerys, un colega, que reside en esa ciudad desde el mes de octubre, y no deja de sentirse asombrada:


«Son muchos sentimientos encontrados, son muchas cosas así de golpe», «De todo en todos los lugares, no hay escasez, no pierdes el tiempo, o sea, vas rápido. Si quieres tomarte un refresco te lo tomas, si quieres una comida hecha te la compras. La vida se vive tan rápido y es tan fácil todo, no pasas trabajo»

Al salir de La Habana, Grethel, dejó a sus dos hijas al cuidado de su madre y su esposo, que a pesar de lo difícil que fue para ella alejarse de su familia, lo hizo para darles un futuro mejor.

«Yo no quiero que mis hijas pasen 30 años como yo, viviendo en Cuba: no hay corriente, el agua, la comida, el uniforme, no hay merienda, todos esos problemas que ya sabemos cuáles son. No quiero que mis hijas vivan así, no quiero que pasen 30 años de atraso»

Según cuenta la joven, cuando visitó el metro quedó impresionada por su limpieza y la rapidez del servicio.

«En Cuba para tú comprarte una ropa o la compras a alguien que te la revenda, alguien que viaje y venga de mula, o por algunas páginas como Revolico», comenta después de acudir a varias tiendas y comprobar que hay de todo y para todos los bolsillos.


La joven Youtuber utilizaba sus redes para visibilizar los problemas existentes en la Isla, como las colas, la ausencia de alimentos, los mercados desabastecidos, las inmensas colas de varias horas en ellas y los altos precios.

 En el 2020 publico la experiencia que sufrieron ella y su pareja en el centro comercial Galerías de Paseo, en La Habana, con la intención de hacer la inmensa cola para poder comprar pollo, picadillo, hamburguesa, mortadela y jamón, que ofertaba ese día, pero al salir una empleada anunciando que sólo entregarán 130 turnos, decidieron retirarse.

En aquel momento dijo:

«Por eso estoy cansada, obstinada de vivir aquí. El día que me vaya no vengo, no regreso ni de visita»