Odette Báez y Samuel Junco cubanos en Wuhan, centro del coronavirus/Imagen tomada de Prensa Latina

Samuel Junco, profesor y consultor jurídico cubano asentado en Wuhan, China, donde surgió el temido coronavirus, conversó con la oficialista Prensa Latina, acerca de su experiencia allí.


Según Junco, al inicio hubo incredulidad por parte de las autoridades, que nunca pensaron que una reducida cifra de personas infectadas con la epidemia iba a salirse de control y repercutir grandemente como en la actualidad.

«En aquel momento las medidas que se tomaron fueron el aislamiento, el control y la observación de las personas que habían tenido contacto directo con el mercado de comercialización de animales salvajes», explicó.

«También hay que entender que en aquel momento la transmisión entre humanos no estaba probada», añadió.

El académico dice la situación se tornó seria cuando creció el número de infectados y de fallecidos, entonces pusieron en marcha disposiciones más radicales como «la suspensión del trasporte público y la cuarentena» de Wuhan, una ciudad de gran atractivo por su desarrollo y alta tecnología, donde residen 11 millones de personas, entre ellos miles de extranjeros.


Para el cubano los foráneos han sido muy coherentes ante la situación que se vive en la urbe, y trabajan junto a los locales para mantener el orden y la disciplina.

«La comunidad extranjera ha entendido las consecuencias de esta situación. También en mi caso personal he sido atendido por la administración de la ciudad, preguntado por nuestro bienestar, lo que demuestra el grado de preocupación de las autoridades por los extranjeros residentes en Wuhan», explicó.

A su juicio lo más efectivo para protegerse es la higiene, lavarse las manos, desinfectar con alcohol los objetos que se usan cotidianamente; quedarse en casa e intentar comprar la mayor cantidad de insumos posibles para sobrevivir de diez a 14 días o un poco más, que es el período de incubación del virus.

Entre otras medidas es necesario evitar la exposición a lugares públicos, así como el contacto con otras personas.

Junco dijo también que la respuesta del Gobierno local de Wuhan y de China fue diligente, en lo concerniente a la desinfección de sitios comunes, construcción de hospitales y apertura de una línea de ayuda las 24 horas.

De igual modo piensa China podrá superar la nefasta epidemia, porque cuenta con los recursos, el personal calificado y la voluntad y ayuda desde el exterior.

La cubana Odette Báez, quien también radica en Wuhan, tuvo las primeras noticias del coronavirus el 31 de diciembre de 2019, desde entonces comenzó a usar máscaras, y evitó los sitios populosos.

De acuerdo a la joven cubana, en aquel momento la mayoría de las personas no se tomaban en serio las precauciones por el virus, pues apenas se habían reportado 27 casos.

«…El 23 de enero a las 10 de la mañana el metro dejó de funcionar y otros medios de transporte público. Personalmente creo que es bastante impactante», expresó Odette, quien asegura siente gran tensión.

Báez salió de su casa por última vez el 23 de enero pasado, ese día todos hacían grandes compras y con los tapabocas puestos guardaban distancia entre sí.

Aunque no se sabe en qué tiempo puedan controlar el virus, Odette resaltó la labor extraordinaria de los médicos, y de las autoridades a la hora de ofrecer información de manera puntual a la ciudadanía.

Para la cubana aunque la ciudad sigue en cuarentena, la esperanza es que ahora se reportan muchas más personas recuperadas que decesos por el coronavirus, originario de Wuhan.