No podía ser de otra forma. Al final del asunto los afectados son siempre quienes no tienen nada de culpa en los meollos políticos, y esta vez, el pueblo cubano fue quien sufrió las consecuencias de los supuestos ataques acústicos de los que fueron víctimas funcionarios norteamericanos y canadienses que cumplían mision en Cuba.


Según reporta El Nuevo Herald, hasta la semana pasada los hechos solo habían sido un incidente, pero se convirtieron pronto en un ataque, lo que causó la ira de Donald Trump, quien decidió retirar a más del 60% del personal activo en La Habana y suspender de manera indefinida las citas para visas de no inmigrantes.

La medida se tomó, según explicó el secretario de Estado, Rex Tillerson, “debido al fracaso de Cuba de dar los pasos necesarios para proteger a nuestros diplomáticos de acuerdo con sus obligaciones contempladas en la convención de Viena”.

Pero volviendo al inicio, al final los únicos afectados son los cubanos de ambas orillas, que han tenido que volver a la espera y detener la añoranza por volver a ver a su familia, por darles la oportunidad de que conocieran Estados Unidos y pudieran viajar.

“Los que pelean son los gobiernos y el que paga es el pueblo, las familias”, dijo Miguel Sánches, un prouctor de radio radicado en Miami que llevaba más de un año gestionando la visa de su esposa.