Lamentablemente Cuba, tiene paralizada su economía. Y no sólo eso, su proceso de apertura y liberalización ha fracasado también, pues el propio Partido Comunista, lo admitió formalmente en su reunión de abril de 2016.


A día de hoy, se están imponiendo nuevamente controles de precios a la actividad privada, incluyendo a la agricultura y al transporte.

Por eso, su futuro es incierto. Cuba ha vivido «colgada» de los demás, más de cinco décadas, primero con la desaparecida Unión Soviética y después con Venezuela. Ambos países benefactores de la Isla, están padeciendo también económicamente.

La inversión extranjera no se ha precipitado hacia la isla, como algunos soñaron. Ni lo harán.

Los subsidios venezolanos han caído por debajo de la mitad de lo que en su momento llegaron a ser. La economía cubana, está sumida en la mediocridad, y el nivel de vida del pueblo cubano, comparado con el de sus vecinos latinoamericanos, sigue estando por el suelo.


La desesperanza de la gente es grande. Los cubanos sostienen que la economía los mantiene sumergidos en su dura situación de pobreza. Esperanza, muy poca.