
Miguel Díaz-Canel anunció este jueves un nuevo paquete de reformas económicas con el que el régimen cubano intenta responder al agravamiento de la crisis que golpea a la isla, marcada por apagones prolongados, inflación descontrolada, escasez de alimentos, falta de combustible y un creciente malestar social.
Las medidas, presentadas como parte de una transformación del modelo económico cubano, buscan otorgar mayores facultades a los municipios, ampliar la autonomía de las empresas estatales, flexibilizar restricciones para el sector privado e impulsar la producción agrícola, uno de los sectores más deprimidos del país.
El anuncio se produce en un momento especialmente delicado para La Habana. La economía cubana atraviesa una contracción sostenida, mientras millones de ciudadanos enfrentan dificultades diarias para acceder a alimentos, medicamentos, transporte y servicios básicos. A ello se suma una crisis energética que mantiene a numerosas provincias sometidas a cortes eléctricos de más de 15 y hasta 20 horas diarias.
El gobierno presenta estas reformas como una vía para dinamizar la economía nacional, pero para muchos cubanos representan un nuevo intento de corregir problemas estructurales que se han acumulado durante años sin encontrar solución. «En cada detalle de la vida de las cubanas y los cubanos, en cada detalle familiar, en cada detalle de nuestra economía, hay situaciones sumamente complejas», dijo el gobernante a varios periodistas.
El mandatario cubano señaló que las nuevas disposiciones responden a las directrices trazadas en el Programa Económico y Social previsto para 2026. Indicó que el plan fue debatido con la ciudadanía durante una consulta realizada a finales del año anterior y que, tras recoger criterios y observaciones, fue perfeccionado con el apoyo de técnicos cubanos y asesores extranjeros.
De acuerdo con sus declaraciones, las autoridades analizaron procesos de reforma aplicados en naciones como China y Vietnam, además de apoyarse en tecnologías de inteligencia artificial para examinar distintos escenarios de modernización económica que pudieran adaptarse a las particularidades del modelo político vigente en Cuba.
El gobernante señaló que el plan contempla más de veinte frentes de cambio, pero precisó que las acciones prioritarias se articulan en torno a seis pilares fundamentales: la reorganización del modelo de gestión económica, el fortalecimiento de las facultades de los municipios, una mayor independencia para las empresas estatales, el impulso a la producción agropecuaria, la dinamización del comercio exterior y la captación de inversión extranjera.
Más poder para los municipios en busca de soluciones locales
Uno de los pilares de la reforma anunciada por Díaz-Canel consiste en descentralizar parte de las decisiones económicas y trasladar mayores responsabilidades a los gobiernos municipales.
Según explicó el mandatario, los municipios contarán con más herramientas para gestionar proyectos productivos, promover inversiones, administrar recursos y diseñar estrategias de desarrollo adaptadas a las necesidades de cada territorio. «Podrá el municipio importar y exportar sin necesidad de estructuras superiores. Gestionar ingresos en divisas y gestionar la inversión extranjera, ya sea con empresas o con cubanos residentes en el exterior», explicó.
La medida busca reducir la dependencia de decisiones tomadas desde los organismos centrales en La Habana y permitir una gestión más flexible en un país donde las diferencias económicas y productivas entre provincias son cada vez más evidentes.
Las autoridades consideran que esta descentralización puede contribuir a dinamizar economías locales que durante años han dependido casi exclusivamente de asignaciones estatales y de decisiones burocráticas que suelen demorarse durante meses.
«»Creo que el país siempre va a ser más fuerte y va a tener más capacidades de respuesta en la misma medida en que los municipios también sean más fuertes», añade.
Empresas estatales con mayor autonomía para operar
Otra de las áreas que experimentará modificaciones será el sector empresarial estatal, considerado oficialmente la columna vertebral del sistema económico cubano.
Díaz-Canel anunció que las empresas dispondrán de mayores facultades para importar y exportar, seleccionar proveedores y clientes, establecer alianzas comerciales y gestionar una parte más significativa de las divisas que generen. «Que funcionen sin manos metidas en su gestión», advirtió.
Las autoridades consideran que la excesiva centralización ha limitado durante años la capacidad de reacción de las empresas frente a las necesidades del mercado y ha contribuido a la baja productividad de numerosos sectores.
La intención del gobierno es que estas entidades puedan operar con mayor flexibilidad y eficiencia, reduciendo la dependencia de autorizaciones ministeriales y trámites burocráticos que en muchos casos ralentizan la actividad económica. Asimismo, las entidades tendrán la posibilidad de retener una porción de los ingresos en moneda extranjera generados por exportaciones y acuerdos comerciales con socios internacionales, con el objetivo de destinarlos a la modernización, ampliación y fortalecimiento de sus actividades productivas.
El dirigente aseguró además que las empresas contarán con mayores facultades para determinar su estructura organizativa, establecer esquemas de remuneración acordes con sus necesidades y administrar sus ganancias con un nivel más amplio de autonomía. «Las empresas van a tener un objeto amplio; o sea, las empresas van a poder producir y dar servicios de todo lo que sean capaces, aprovechando todas sus potencialidades sin ningún límite», explicó Díaz-Canel.
Más espacio para el sector privado en medio de la crisis
Las nuevas medidas también buscan ampliar el margen de acción de las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES), cooperativas y trabajadores por cuenta propia y la creación desde los municipios sin tanta burocracia. «Todas esas facultades también van a ir hacia los municipios; por lo tanto, el proceso va a ser más sencillo», prometió.
El gobierno anunció una reducción de las actividades prohibidas para el sector privado, una demanda recurrente de emprendedores que consideran excesivas las restricciones vigentes.
Desde la legalización de las MIPYMES en 2021, el sector privado ha adquirido un peso cada vez mayor dentro de la economía cubana, convirtiéndose en una importante fuente de empleo y de abastecimiento de bienes y servicios.
Sin embargo, las dificultades para acceder a divisas, importar materias primas, obtener financiamiento y operar en un entorno regulatorio cambiante han limitado su crecimiento.
La flexibilización anunciada pretende estimular nuevas iniciativas empresariales y aumentar la oferta de productos en el mercado interno, aunque el Estado mantendrá el control de sectores considerados estratégicos.
Cuba busca atraer inversiones y aprovechar el capital de la diáspora
Uno de los aspectos más llamativos del anuncio es la intención de facilitar la participación de cubanos residentes en el exterior en proyectos económicos locales.
El gobierno reconoce implícitamente que la diáspora cubana constituye una de las principales fuentes de ingresos para el país y que su capacidad financiera podría convertirse en una herramienta para impulsar inversiones en municipios y sectores productivos necesitados de capital.
Las nuevas medidas también contemplan una mayor participación de la inversión extranjera en proyectos locales, una cuestión especialmente relevante en un momento en que Cuba enfrenta serias dificultades para acceder a financiamiento internacional y captar divisas. «Sin trabas, con un marco legal que ofrezca confianza, tanto para cubanos como extranjeros», añade.
Asimismo, el mandatario señaló que las nuevas disposiciones contemplan una participación más amplia de los cubanos, independientemente de su lugar de residencia. Según explicó, tanto los ciudadanos radicados en la isla como aquellos que viven en el extranjero podrán incorporarse en igualdad de condiciones a proyectos económicos y de inversión, junto con empresas estatales, cooperativas, emprendimientos privados y capital extranjero.
La agricultura, el gran desafío pendiente
La producción de alimentos ocupa un lugar central dentro del paquete de reformas. El dirigente reconoció que en los últimos años, la agricultura cubana ha experimentado una fuerte caída debido a la falta de combustible, fertilizantes, maquinaria agrícola y recursos financieros.
Como consecuencia, los precios de los alimentos han aumentado de manera constante y numerosos productos básicos han desaparecido con frecuencia de los mercados estatales.
Para intentar revertir esta situación, el gobierno anunció nuevas facilidades para productores agropecuarios, incluyendo mecanismos relacionados con el acceso a divisas, financiamiento e inversión.
Las autoridades esperan que estas medidas permitan incrementar la producción nacional y reducir la dependencia de importaciones que consumen una parte importante de las escasas reservas financieras del país.
La finalidad expuesta por el gobierno es incrementar de forma sostenida la producción interna de alimentos y reducir la dependencia de las importaciones, avanzando hacia la tan anunciada soberanía alimentaria. Sin embargo, se trata de un propósito que ha sido reiterado en numerosas ocasiones por las autoridades cubanas durante los últimos años sin que hasta ahora se hayan observado resultados significativos.
Sin embargo, especialistas consideran que la recuperación del sector agrícola requerirá transformaciones mucho más profundas para resolver problemas estructurales acumulados durante décadas.
Comercio exterior sin intermediarios
Los cambios proyectados también abarcan el ámbito del comercio exterior, un sector que durante décadas ha permanecido bajo una estricta supervisión estatal. Como parte de las nuevas medidas, Díaz-Canel aseguró que tanto empresas estatales como actores económicos no estatales tendrían la posibilidad de realizar operaciones de importación y exportación de manera más directa, sin depender obligatoriamente de las entidades intermediarias que tradicionalmente han monopolizado estas gestiones. «Las decisiones permitirán la importación y exportación de los actores económicos sin intermediarios», explicó en la entrevista.
El gobernante adelantó además que se prevén incentivos arancelarios para favorecer la entrada al país de materias primas, equipos e insumos destinados a la producción nacional, en detrimento de las importaciones de bienes terminados. La intención declarada es estimular la actividad productiva interna y reducir la dependencia de mercancías elaboradas en el extranjero.
Entre los anuncios más llamativos figura también la posibilidad de que determinadas entidades vinculadas al comercio internacional puedan gestionar cuentas bancarias fuera del territorio nacional, una opción poco frecuente dentro del modelo económico cubano y que supondría una flexibilización significativa de los mecanismos financieros actualmente vigentes.
Disminución de los subsidios a la población
Uno de los planteamientos con mayores implicaciones para la población está relacionado con una reestructuración del sistema de subsidios. Díaz-Canel adelantó que el gobierno prevé abandonar de manera paulatina los esquemas de ayuda generalizada para sustituirlos por mecanismos dirigidos específicamente a los sectores más necesitados.
Según explicó, la estrategia consiste en dejar atrás los subsidios aplicados de forma universal a determinados productos y concentrar la asistencia estatal en personas y familias consideradas vulnerables. La medida, presentada como una forma de optimizar el uso de los recursos públicos, busca redirigir el gasto social hacia quienes, según las autoridades, requieren un mayor nivel de apoyo.
El mandatario también vinculó esta transformación con el proceso de reducción de estructuras administrativas que ha venido impulsando el Estado en los últimos meses. De acuerdo con sus declaraciones, los recursos liberados tras la eliminación de organismos, cargos y funciones burocráticas podrían destinarse a reforzar programas sociales y a respaldar una futura revisión salarial en el sector presupuestado, uno de los más afectados por la pérdida del poder adquisitivo en los últimos años.
Avanzar en el comercio digital
En el ámbito del comercio interno, el mandatario adelantó una serie de iniciativas orientadas a acelerar la modernización de los mecanismos de gestión y comercialización. Entre ellas destacó la implementación progresiva de sistemas de facturación electrónica, una herramienta que, según el gobierno, permitiría mejorar el control de las operaciones comerciales y avanzar en la digitalización de la actividad económica.
La propuesta también contempla una expansión del uso de plataformas tecnológicas para la gestión de ventas, pagos y servicios, como parte de una estrategia más amplia de transformación digital. De acuerdo con lo expuesto por Díaz-Canel, el objetivo es hacer más eficientes los procesos comerciales y facilitar la interacción entre consumidores, empresas y entidades estatales.
Asimismo, las autoridades prevén aprovechar instalaciones comerciales y capacidades logísticas que actualmente permanecen infrautilizadas, con la intención de incrementar su rendimiento económico y fortalecer las redes de distribución y abastecimiento en el país.
Reforma en movilidad eléctrica
Las medidas anunciadas también abarcan el sector energético, uno de los ámbitos más golpeados por la crisis económica que atraviesa el país. Como parte de la estrategia oficial, Díaz-Canel afirmó que el gobierno buscará acelerar la incorporación de fuentes renovables para disminuir la dependencia de los combustibles importados, cuya escasez ha incidido directamente en los prolongados apagones y en las dificultades para sostener la actividad productiva.
En ese contexto, el mandatario ilustró la magnitud de las limitaciones energéticas al señalar que, durante los últimos cinco meses, Cuba solo habría recibido un cargamento de petróleo, una situación que refleja las dificultades para garantizar el suministro estable de combustible.
Dentro de las iniciativas previstas, el gobernante anunció además la implementación de estímulos para fomentar la movilidad eléctrica y adelantó una flexibilización de las normas que actualmente regulan la importación de vehículos.
Según explicó, las nuevas ventajas arancelarias estarán enfocadas principalmente en automóviles eléctricos, equipos vinculados a la generación de energía solar y otras tecnologías orientadas a reducir el consumo de combustibles fósiles y diversificar la matriz energética nacional.
Sistema financiero cubano
El gobernante también anticipó cambios en el ámbito financiero, al señalar que se prevé una participación más amplia de empresas y distintos actores económicos en las operaciones del mercado cambiario, acompañada de medidas dirigidas a fortalecer la capacidad operativa del sistema bancario nacional.
Aunque no precisó cuáles serían las futuras políticas sobre el tipo de cambio ni reveló posibles ajustes monetarios, admitió que el esquema vigente para la gestión de divisas requiere una profunda revisión. En ese sentido, reconoció la necesidad de rediseñar y modernizar los mecanismos que regulan el mercado cambiario, uno de los puntos más sensibles de la economía cubana debido a la escasez de moneda extranjera y la creciente brecha entre las tasas oficiales y las que predominan en el mercado informal.
Impulso al sector turístico
Díaz-Canel también admitió los desafíos que enfrenta la industria turística, uno de los sectores estratégicos para la captación de divisas en Cuba y que en los últimos años ha mostrado signos de deterioro debido a la caída de visitantes y la reducción de inversiones.
De acuerdo con sus declaraciones, varias cadenas hoteleras internacionales habrían decidido cesar o reducir sus operaciones en la isla como consecuencia de las sanciones y presiones ejercidas por Estados Unidos. El mandatario presentó esta situación como uno de los principales obstáculos para la recuperación del turismo cubano.
Ante ese escenario, anunció la intención de diversificar los modelos de gestión dentro del sector y abrir mayores espacios a la participación de nuevos actores económicos. Entre las iniciativas mencionadas figura la promoción de proyectos inmobiliarios asociados a la actividad turística, una propuesta que supondría una flexibilización en un ámbito que tradicionalmente ha permanecido bajo un estricto control estatal. Según explicó, estas alternativas buscarían atraer capital, dinamizar la oferta turística y generar nuevas fuentes de ingresos para una industria considerada clave para la economía nacional.
Rescatar a la juventud y evitar el éxodo
Díaz-Canel también admitió el impacto que ha tenido la emigración en la disponibilidad de mano de obra calificada, un fenómeno que en los últimos años ha afectado a sectores estratégicos como la salud, la educación, la ciencia y la tecnología.
Ante esta realidad, señaló que las autoridades trabajan en el diseño de nuevos incentivos económicos y esquemas de remuneración destinados a frenar la salida de profesionales jóvenes y personal altamente especializado. Según explicó, el propósito es crear condiciones que hagan más atractivo permanecer y desarrollarse laboralmente dentro del país, en un contexto marcado por la creciente fuga de talento hacia el exterior. «Cómo lo protegemos salarialmente, cómo lo protegemos con incentivos», reflexiona.
El gobernante reconoció que la retención del capital humano constituye uno de los principales desafíos para el desarrollo económico de Cuba, por lo que consideró imprescindible implementar mecanismos capaces de estimular la permanencia de trabajadores calificados en sectores considerados prioritarios para el futuro de la nación.
Sanciones de EE.UU contra el régimen
Los anuncios llegan en un momento especialmente delicado para las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, marcado por un endurecimiento de las presiones económicas y financieras sobre el gobierno de La Habana.
La misma jornada en que Díaz-Canel presentó su paquete de transformaciones, Washington anunció nuevas medidas contra el sector energético cubano. El secretario de Estado, Marco Rubio, confirmó la inclusión de la empresa estatal CUPET en el marco de la Orden Ejecutiva 14404, una decisión que implica el bloqueo de bienes, activos e intereses de la compañía bajo jurisdicción estadounidense.
A ello se suma la reciente expiración del plazo establecido por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) para que bancos, empresas y entidades extranjeras concluyeran sus vínculos comerciales con GAESA, el conglomerado militar que domina amplios sectores de la economía cubana. La medida abre la puerta a sanciones secundarias contra quienes mantengan relaciones con esa estructura empresarial.
Las reformas también son anunciadas en medio de uno de los momentos económicos más complejos que ha enfrentado la isla desde la década de 1990. Diversos organismos y analistas prevén una nueva contracción de la actividad económica para este año, mientras persisten problemas estructurales como la falta de divisas, el deterioro de la capacidad productiva y la escasez de combustible.
A la compleja situación financiera se suman los prolongados apagones que afectan diariamente a millones de cubanos. En numerosas provincias los cortes eléctricos se extienden durante más de 20 horas, mientras el déficit de generación energética continúa limitando la actividad industrial, el transporte y los servicios básicos. Paralelamente, el sector turístico, considerado durante años una de las principales fuentes de ingresos del país, sigue mostrando señales de debilitamiento pese a las millonarias inversiones estatales destinadas a ampliar la capacidad hotelera.
Frente a este escenario, Díaz-Canel defiende que el nuevo paquete de transformaciones permitirá reactivar la economía, atraer inversiones y sostener el modelo político y social vigente. No obstante, el anuncio ha despertado interrogantes debido a que varias de las iniciativas presentadas guardan similitudes con reformas anunciadas en etapas anteriores que nunca llegaron a implementarse plenamente o cuyos resultados fueron limitados.
Por ello, más allá del alcance de las medidas divulgadas, el principal desafío radica en su ejecución. La duda que vuelve a emerger entre economistas, empresarios y ciudadanos es si esta vez las reformas lograrán trascender el plano de las promesas y materializarse en cambios concretos capaces de revertir el profundo deterioro económico que atraviesa el país.
Las reformas llegan en medio de una creciente presión social
El anuncio ocurre cuando el régimen enfrenta uno de los momentos de mayor tensión interna desde las protestas masivas del 11 de julio de 2021. Durante los últimos meses se han multiplicado las manifestaciones espontáneas relacionadas con los apagones, la falta de agua potable, la escasez de alimentos y el deterioro de los servicios públicos.
Datos del Observatorio Cubano de Conflictos reflejan más de mil protestas mensuales en distintos puntos de la isla, impulsadas principalmente por el colapso energético y el deterioro de las condiciones de vida.
La crisis eléctrica continúa siendo uno de los principales focos de descontento. Varias termoeléctricas operan con frecuentes averías y la falta de combustible limita severamente la capacidad de generación del sistema nacional. En algunas provincias los cortes eléctricos superan las 20 horas diarias, afectando la actividad económica y agravando el malestar ciudadano.
El escepticismo de quienes ya escucharon promesas similares
Aunque el gobierno presenta estas medidas como un paso importante hacia la modernización económica, numerosos economistas recuerdan que reformas parecidas han sido anunciadas en varias ocasiones durante las últimas dos décadas.
Muchas de ellas terminaron limitadas por regulaciones posteriores, controles burocráticos o decisiones políticas destinadas a preservar el control estatal sobre los sectores más importantes de la economía. Por esa razón, una parte de la población observa los anuncios con cautela y espera resultados concretos antes de considerar que se trata de un cambio real.
El principal desafío para Díaz-Canel no será anunciar nuevas medidas, sino demostrar que pueden traducirse en mejoras tangibles para una ciudadanía que enfrenta diariamente apagones, escasez, inflación y una creciente incertidumbre sobre el futuro.
Una apuesta contrarreloj para evitar un mayor deterioro
Las reformas anunciadas representan uno de los intentos más ambiciosos del gobierno cubano para contener el deterioro económico y social que vive el país. Sin embargo, el éxito de las medidas dependerá de su implementación efectiva, de la capacidad para atraer inversiones, aumentar la producción nacional, estabilizar el sistema eléctrico y recuperar la confianza tanto de empresarios como de la población.
Por ahora, los anuncios llegan en un contexto de urgencia. Con una economía debilitada, una población cada vez más frustrada y un éxodo migratorio que continúa marcando récords históricos, el régimen enfrenta una carrera contrarreloj para intentar revertir una crisis que muchos expertos consideran la más profunda desde la desaparición de la Unión Soviética.





