¿Cómo sería el sistema de salud de una nueva Cuba? Presentan ambicioso proyecto en Miami

Médicos cubanos en Miami. Foto: Video de Instagram de lacoloniamedicalcenter

Ante el acelerado deterioro de hospitales, la escasez crónica de medicamentos y el éxodo masivo de profesionales sanitarios, organizaciones médicas del exilio cubano presentaron en Miami un ambicioso proyecto destinado a enfrentar uno de los mayores desafíos que tendría Cuba en un eventual escenario de transición política: reconstruir un sistema de salud que muchos especialistas consideran al borde del colapso total.

Bajo el nombre de «911 Cuba», las organizaciones Solidaridad Sin Fronteras (SSF) y Cruz Verde Internacional (CVI) dieron a conocer una propuesta que busca movilizar recursos humanos, financieros, tecnológicos y logísticos para responder a una posible emergencia humanitaria en la Isla y sentar las bases de un nuevo sistema sanitario.


El proyecto fue presentado en las instalaciones de La Colonia Medical Center, en el sur de Florida, la primera institución que se incorporó formalmente a la iniciativa. En el acto participaron Julio César Alfonso, presidente de SSF; la doctora Taimy Alfonso, presidenta de CVI; y el doctor Jorge Acevedo, fundador y presidente del centro médico.

Los organizadores sostienen que la crisis sanitaria cubana ha alcanzado un nivel que requiere planificación anticipada y coordinación internacional. Según explicaron, el objetivo es disponer de una estructura operativa lista para actuar desde el primer día en que las condiciones políticas permitan implementar programas de asistencia masiva dentro del país.

¿Qué es «911 Cuba» y por qué surge ahora?

El nombre del proyecto hace referencia al número de emergencias utilizado en Estados Unidos y simboliza, según sus promotores, la gravedad de la situación que enfrenta actualmente la salud pública cubana.

La iniciativa comenzó a gestarse hace aproximadamente dos años y ha desarrollado una fase preliminar centrada en el envío de medicamentos, suministros médicos y ayuda humanitaria para pacientes en situación crítica dentro de la Isla.

Sin embargo, los organizadores consideran que la magnitud de la crisis exige una estrategia mucho más amplia. Por ello, el proyecto busca reunir a hospitales, universidades, farmacéuticas, organizaciones humanitarias, empresas tecnológicas, compañías de construcción y entidades financieras capaces de participar en un futuro proceso de reconstrucción nacional.


«Estamos coordinando con diferentes empresas, compañías e instituciones estadounidenses y cubanoamericanas que estén dispuestas a participar en este proyecto para la reconstrucción del sistema de salud cubano en caso de que ocurra un cambio sociopolítico dentro de la Isla», explicó Julio César Alfonso.

La propuesta no se limita a la atención médica. También contempla aspectos relacionados con infraestructura hospitalaria, formación de personal, modernización tecnológica, abastecimiento farmacéutico, gestión sanitaria y financiamiento.

El diagnóstico del exilio médico: una infraestructura hospitalaria en estado crítico

Los impulsores de «911 Cuba» afirman que el deterioro del sistema sanitario cubano ha superado el nivel de crisis y se encuentra en una fase de desintegración progresiva.

Durante los últimos años se han multiplicado los reportes de hospitales con salones cerrados por falta de aire acondicionado, escasez de agua potable, filtraciones, roturas eléctricas, falta de equipos de diagnóstico y carencia de medicamentos básicos como antibióticos, analgésicos, antihipertensivos e insulina.

A ello se suma la emigración constante de médicos, enfermeros y técnicos de salud, fenómeno que ha dejado a numerosas instituciones operando con plantillas incompletas o sin especialistas en áreas críticas.

Julio César Alfonso fue particularmente duro al evaluar la situación actual. «El sistema de salud no es que esté en ruina, ya que prácticamente no existe. Las instalaciones hospitalarias carecen de todo tipo de suministro, medicamento, etcétera, que le es imposible operar», afirmó.

El médico aseguró que, tras trabajar en escenarios complejos de África y Haití, nunca había visto un nivel de deterioro comparable al que observa actualmente en Cuba.

Los números que explican la crisis sanitaria cubana

Las estadísticas oficiales reflejan la profundidad de los problemas que enfrenta el sector. Datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) muestran que durante 2024 apenas el 1,3 % de la inversión nacional fue destinada al sistema de salud. En contraste, el sector turístico recibió 34,7 % de toda la inversión estatal, una diferencia que ha generado fuertes críticas de especialistas y economistas.

A su vez, la viceministra de Salud Pública, Carilda Peña García, reconoció recientemente que el sector acumuló pérdidas superiores a 288 millones de dólares entre marzo de 2024 y febrero de 2025.

La situación repercute directamente en la atención a los pacientes. Más de 96.000 personas permanecen en listas de espera para intervenciones quirúrgicas, incluidos más de 11.000 niños.

Especial preocupación genera el incremento de la mortalidad infantil, que alcanzó 9,9 fallecimientos por cada mil nacidos vivos en 2025, una cifra que representa un importante retroceso para un indicador históricamente utilizado por el gobierno cubano como una de sus principales banderas políticas.

A estos datos se suman los frecuentes apagones que afectan hospitales y policlínicos, las dificultades para mantener funcionando equipos de alta tecnología y la escasez de combustible para ambulancias y servicios de emergencia.

Primera fase: hospitales de campaña, clínicas móviles y ayuda humanitaria masiva

La primera etapa de «911 Cuba» estaría enfocada en una respuesta inmediata para evitar una crisis humanitaria de mayores proporciones. Los organizadores prevén desplegar hospitales de campaña en distintas regiones del país, unidades móviles de atención médica, centros temporales de diagnóstico, laboratorios portátiles y sistemas de distribución de medicamentos esenciales.

La propuesta contempla además la instalación de servicios especializados en pediatría, obstetricia, medicina interna, cirugía de emergencia, traumatología y atención a pacientes crónicos.

Según los promotores, también podrían participar buques hospital estadounidenses con capacidad para realizar cirugías, ofrecer atención especializada y brindar apoyo logístico a las zonas más necesitadas.

Esta fase tendría una duración estimada de dos años y buscaría restablecer gradualmente los servicios básicos de salud mientras se desarrollan programas de recuperación de largo plazo. El objetivo prioritario sería reducir la mortalidad evitable, garantizar el acceso a medicamentos esenciales y recuperar la capacidad operativa de hospitales estratégicos en todo el país.

Entre 15.000 y 20.000 profesionales estarían dispuestos a colaborar

Uno de los pilares del proyecto es la enorme red de profesionales de la salud que Solidaridad Sin Fronteras afirma haber reunido durante años. La organización asegura contar con aproximadamente 57.000 profesionales sanitarios registrados, entre médicos, enfermeros, farmacéuticos, psicólogos, técnicos y especialistas de distintas áreas.

Julio César Alfonso estima que entre 15.000 y 20.000 de ellos estarían dispuestos a participar voluntariamente en la fase inicial de emergencia. La magnitud de esta movilización permitiría reforzar hospitales existentes, abrir nuevas instalaciones temporales y llevar atención médica a regiones donde actualmente la falta de personal constituye uno de los principales problemas del sistema.

Además del apoyo clínico, muchos de estos profesionales aportarían experiencia en gestión hospitalaria, administración sanitaria, salud pública, investigación biomédica y formación académica.

El exilio cubano como motor de la reconstrucción

La doctora Taimy Alfonso destacó que el proyecto busca aprovechar el enorme capital humano, empresarial y profesional que la comunidad cubana ha desarrollado fuera de la Isla durante décadas.

Según explicó, numerosos empresarios cubanoamericanos poseen compañías dedicadas a la distribución de medicamentos, equipos médicos, tecnologías sanitarias y servicios especializados que podrían desempeñar un papel clave en la recuperación del sistema.

«Lo que vamos a hacer es crear un sistema de recuperación en el sector de la salud en Cuba, brindando profesionales en el sector que ya tenemos, brindando suministros de compañías que existen aquí, en lo que es el sur de la Florida, que la mayoría son dueños cubanos», afirmó.

Los organizadores consideran que esta red empresarial podría acelerar significativamente la llegada de recursos y reducir los tiempos necesarios para rehabilitar hospitales y centros de atención.

La segunda fase: construir un nuevo sistema sanitario para el siglo XXI

Más allá de la emergencia inmediata, «911 Cuba» busca impulsar una transformación profunda de la estructura sanitaria cubana. La segunda fase contempla la creación de un sistema permanente que combine servicios privados, seguros médicos, programas sociales subvencionados y mecanismos de protección para los sectores más vulnerables.

Los promotores defienden un modelo mixto inspirado parcialmente en las mutualistas que existían en Cuba antes de 1959, aunque adaptado a las realidades y necesidades actuales.

Entre las prioridades figuran la modernización tecnológica de hospitales, la digitalización de expedientes médicos, la incorporación de sistemas avanzados de diagnóstico, la recuperación de la investigación científica y el fortalecimiento de la formación universitaria de nuevos profesionales.

También se prevé crear mecanismos que permitan atraer inversiones, evitar la fuga de talento y garantizar condiciones laborales competitivas para médicos y enfermeros.

Empresas internacionales y financiamiento para la recuperación

El proyecto aspira a reunir a cientos de empresas vinculadas a los sectores de salud, construcción, tecnología, logística y finanzas. Según sus organizadores, compañías cubanoamericanas, estadounidenses, europeas y canadienses podrían participar en la reconstrucción de hospitales, la adquisición de equipamiento médico, el desarrollo de infraestructura tecnológica y la modernización de la red de servicios sanitarios.

La iniciativa contempla además incentivos fiscales y esquemas de cooperación público-privada que faciliten la llegada de capital y conocimiento especializado.

Los promotores consideran que la reconstrucción sanitaria requerirá inversiones multimillonarias y una coordinación internacional similar a la aplicada en procesos de recuperación de países afectados por guerras o desastres naturales.

«Queremos que Cuba tenga un sistema de salud verdaderamente digno»

Durante la presentación, el doctor Jorge Acevedo resumió el espíritu de la iniciativa con un mensaje dirigido a los cubanos dentro de la Isla. «Como médicos cubanos queremos ayudar y queremos que, cuando Cuba sea libre, cuente con un sistema de salud que de verdad sea decente. Porque nosotros cuando llegamos a este país estábamos ciegos, sin saber lo que es un verdadero sistema del cuidado de la salud de un ser humano».

Para los impulsores de «911 Cuba», la reconstrucción del sistema sanitario será una de las tareas más complejas de cualquier proceso de transformación nacional. Sin embargo, sostienen que la planificación debe comenzar ahora para evitar improvisaciones y garantizar que millones de cubanos puedan recuperar el acceso a una atención médica segura, moderna y eficiente.

Más allá del debate político, el proyecto pone sobre la mesa una realidad difícil de ignorar: el futuro de la salud pública cubana se ha convertido en una de las mayores preocupaciones para profesionales, pacientes y organizaciones dentro y fuera de la Isla.


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