Cineasta cubano Ernesto Daranas: «El Gobierno no es la Patria»/Imagen tomada/Imagen tomada de YouTube

«La estrategia de descrédito impune frente a cualquier disidencia» a la que comúnmente recurre el régimen por miedo a perder el poder que detenta, asegura el realizador cubano Ernesto Daranas «está agotada, sobre todo, cuando se niega el derecho a réplica de los que están siendo acusados», recoge Diario de Cuba tras hacerse eco del texto que publicó el cineasta en el blog de Julio César Guanche.

En el artículo publicado el realizador de importantes filmes cubanos como Los Dioses rotos y Conducta, menciona la represión contra los miembros del Movimiento San Isidro, algunos de ellos sometidos a una huelga de hambre por iniciativa propia, en modo protesta por la arbitraria condena impuesta a Denis Solís. Daranas también recoge la manifestación de jóvenes artistas e intelectuales frente al Ministerio de Cultura (MINCULT) en noviembre, y repasa el caso del joven que se paseó por bulevar de San Rafael con un cartel pidiendo la libertad y el cese de la represión, consiguiendo de manera espontánea el apoyo de los que estaban por ahí expectantes.


Para Daranas las demandas de los intelectuales «presentadas al MINCULT son la expresión del sentir de una cantidad creciente de cubanos».

A su juicio «el país no puede dividirse en torno a eso y se deben abordar de una vez las diferencias», ya que «compartir la misma visión política o ideológica no puede ser una condición sine qua non para el diálogo».

El cineasta recuerda «el Gobierno no es la Patria», y explica que quienes piensan diferente a los que gobiernan no traicionan a Cuba.

«Ellos también pueden ser vistos como contrarrevolucionarios, autores de un interminable ‘golpe blando’. Son también responsables de esta crisis», sostuvo en referencia a quienes llamó «intransigentes» por frenar «los cambios que el socialismo cubano ha demandado».


Según Daranas, «respaldar a cualquiera que sea sometido a represión por el libre ejercicio de sus ideas no significa que necesariamente se piense como ellos. Lo que ocurre es que el peso del Estado no puede caer de esa forma sobre todo el que disiente».

«En Cuba hay juicios sumarios y gente presa, detenida, sitiada o expulsada de su trabajo solamente por sus ideas. Eso debe cesar», reconoció.