Cientos de migrantes cubanos varados en Nuevo Laredo, en la frontera norte de México, rebasan la capacidad de los albergues y algunos tienen que dormir a la intemperie, a falta de un techo, pero pocos renuncian a su sueño de llegar a Estados Unidos.


Aarón Méndez, director de la Casa del Migrante «Amar», uno de los albergues que brinda refugio a unos 200 cubanos en esa localidad, explicó al diario El Mañana que también faltan alimentos, cobijas y colchonetas para auxiliar a los que van llegando.

En otro punto del recorrido de los cubanos por Centroamérica, Panamá, un grupo de 18 isleños retenidos por las autoridades en un albergue para indocumentados, 13 hombres y 5 mujeres, se declararon en huelga de hambre hasta que haya una solución a su caso.

Los cubanos denunciaron en un video que permanecen contra su voluntad en un albergue con régimen carcelario, en pésimas condiciones, donde no han recibido la visita de ningún abogado o funcionario que les explique por qué están retenidos.


La derogación de la política de «pies secos/pies mojados» por el expresidente Barack Obama ha dejado a mitad del camino en su ruta a Estados Unidos a miles de cubanos. Algunos no pierden la esperanza en que el actual mandatario, Donald Trump, revierta la medida, o brinde una solución a su caso.