Calimete, Matanzas/Imagen tomada de Facebook

Residentes del municipio de Calimete, en Matanzas, reciben agua contaminada, a causa del deterioro de la infraestructura que se construyó en el central Jesús Rabí de la provincia, con el objetivo de procesar los desechos de la molienda, informa Diario de Cuba.


Según un vecino de la zona, Yoelkys Morales Acosta, «el agua salía turbia, fétida, con partículas verdosas; su consistencia era gelatinosa, y su color de un amarillo tan fuerte que manchaba las tazas sanitarias y los lavamanos».

«Por supuesto no podríamos utilizarla en los animales o el riego. Ahora la recibimos mediante carros cisterna que, aunque abastecen con regularidad, hasta el momento no resuelve la situación de la totalidad de los pobladores del central por la incapacidad de algunos para almacenarla», ahondó Morales Acosta, en conversación con el diario estatal Girón.

A estas alturas el agua contaminada afecta desde hace bastante tiempo, a más de 1.900 habitantes.

Hace casi una década, los responsables del central construyeron un sistema de lagunas «valorado en más de un millón de dólares que, utilizando técnicas de impermeabilización, permitiría purificar los residuales y utilizar el agua resultante de este proceso para el riego y fertilización de las plantaciones cañeras», de acuerdo a Girón.


Sin embargo, Oscar Luis García Peña, jefe de riego en la UEB de Atención a Productores del central, dio a conocer que el costoso complejo colapsó enseguida, ya que «se diseñó para procesar un volumen determinado de sustancias que resultó insuficiente al incrementarse la capacidad de molida de la industria, así como las producciones de mieles y alcoholes, lo cual provocó la obstrucción de los conductores».

En este nuevo contexto, el grupo empresarial estatal Azcuba propuso «construir un nuevo proyecto de tratamiento a los residuales con técnicas modernas donde se tendrá en cuenta, además, las sustancias de desechos que pueda generar la Bioeléctrica que se edifica en áreas del central», no obstante no se han dado a conocer los plazos en que el plan se llevará a cabo.

Mientras los expertos advierten que no solo el agua contaminada podría ser peligrosa, ya que «la descomposición de la materia orgánica subterránea emite gases hacia la superficie que pueden provocar otras situaciones desagradables como las quemaduras graves, producto de una reacción del fuego con el metano, el daño permanente al canal de Soplillar ubicado en la Ciénaga de Zapata, o las alteraciones a las zonas costeras».

Por su parte Amaury Anchía Sánchez, director de la UEB Este Aprovechamiento Hidráulico Matanzas, detalló que tras analizar los pozos contaminados, las conclusiones fueron «que la calidad del agua estaba dada por los cambios físico-químicos provocados por la descomposición de materia orgánica, producto de varios procesos industriales que se realizan en Jesús Rabí, y que con el transcurrir de los años pudieron acumularse».

Además de los perjuicios a la salud humana, esta situación podría provocar «contaminación de la cuenca Hanábana, la pérdida de la biodiversidad biológica, la degradación de los suelos y por consiguiente la disminución de las producciones», mencionó Milaida Hernández Álvarez, especialista municipal en gestión integral de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente.