Repeticiones hasta la saciedad de noticias que ya fueron anunciadas en los noticieros de la mañana, el mediodía y la noche. Saturación de programas de análisis con extensos reportajes que dan la idea de rellenar una parrilla, excesos de documentales históricos, crónicas de Julio Acanda repetidas una y otra vez, guiones poco ingeniosos y más de una equivocación de los presentadores de los noticieros. En fin, una copia mal hecha de Telesur, esa es la esencia que se han llevado los cubanos del Canal Caribe, señal televisiva que lanzó Cuba en marzo de 2017 y la primera en trasmitir una programación en HD.

Justo cuando salió al aire este canal, Ovidio Cabrera García, director del Sistema Informativo de la Televisión Cubana dijo que la “idea nació precisamente a partir de la fundación de Telesur, donde participaron varios profesionales cubanos”.

Caribe, se concibió como un canal de información, pero ¿Acaso era pertinente hacerlo? Estar informados del acontecer nacional y extranjero es importante, pero para eso los cubanos reciben Telesur, un canal que con gran inmediatez realiza las más completas coberturas de los acontecimientos que suceden en el continente y también fuera de él. Además para informarse, los cubanos también tienen ya bastantes espacios informativos como la Mesa Redonda, la Revista Buenos Días, el noticiero del mediodía y el estelar de las 8:00pm. Realmente no tenía mucha lógica lanzar un Canal informativo, cuya programación es prácticamente la misma de los espacios habituales que lo hacen.

Un canal de noticias, como mínimo debe tener inmediatez y acceso a través de sus corresponsales a otras realidades fuera del país donde radica su sede. Canal Caribe no tiene contacto con lo que pasa en el mundo, más allá de reportajes sobre la base de otros medios y del propio Telesur. Además, quienes se informan a través de Internet puede percibir, que el concepto de inmediatez dista mucho de lo que realmente debe ser.


“Pretendemos que Caribe sea un canal que le dé prioridad a la inmediatez, con una imagen adecuada y que esencialmente ayude al país, al pueblo, con toda la información económica y social y la historia que tenemos”, eso reafirmó el director del Sistema Informativo de la Televisión Cubana.

Es verdad que el canal, como ha dicho Ovidio Cabrera, nació sin “los amplios recursos que tienen casi todos los países y aunque resulta complejo realizar un canal con estas características, existe la voluntad y la meridiana inteligencia que se necesita para eso.”

Pero si no se cuenta con los recursos necesarios y tampoco existe una verdadera pertinencia de esta señal, porqué concebirlo como otro canal informativo. No hubiera sido mejor respetar la programación del canal HD-1 que en principio ganó seguidores por su programación variada, donde se ofrecían películas, documentales, programas instructivos, musicales etc.

El gobierno cubano, siempre ha mantenido la concepción de eliminar la televisión publicitaria, a la que llaman televisión basura, pues se dice que solo alimenta la banalidad y el consumismo. Sin embargo, no es razonable que después de la jornada laboral, un televidente, en vez de relajarse con la programación encuentre una seguidilla de informaciones que fueron dadas en los espacios habituales de noticias. Evidentemente hay una distancia demasiado larga entre lo que ofrece la televisión cubana y lo que verdaderamente quiere consumir la gente.

Cuba necesitaba ya la salida de un canal en alta definición que tuviera los estándares adecuados para la televisión digital, un cambio necesario que le permitirá a la Isla ofrecer una programación con una imagen de extrema calidad, en comparación con la que ofrece la señal analógica.

Las buenas intenciones pueden frustrarse cuando no se analizan bien las raíces de su utilidad. Si de verdad, la idea era hacer un canal diferente, habría que haber comenzado por lograr que Canal Caribe se convirtiera en vez de una copia de Telesur en un espectáculo informativo auténticamente cubano.

Es sorprendente el gasto de recursos innecesarios para poner en funcionamiento un canal que en realidad tiene poca teleaudiencia. Esto solo ha sido caldo de cultivo para que las personas en Cuba sigan dándole crédito al paquete semanal.