La directora de la Editorial de la Mujer, Isabel Moya, en declaraciones recogidas por el diario Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, dijo: “La trata ha comenzado a manifestarse en el país en la misma medida en que se han ido incrementando las conductas migratorias y las facilidades de los cubanos a viajar a otros lugares”.


El problema de la trata de personas en la Isla se incrementa de la misma manera que aumenta la migración de los cubanos hacia otros países, en muchas ocasiones seducidos por ofertas engañosas de trabajo bien remunerado.

La agencia de noticias EFE, reseña en un amplio artículo que aborda la “baja percepción de riesgo” que tienen los cubanos ante un fenómeno “novedoso” para Cuba.

Entre 2012 y 2015 en la Mayor de las Antillas se han registrado 46 delitos de este tipo, revelan cifras oficiales.

La peculiaridad de Cuba en los casos de tráfico, es que muchas veces involucran a profesionales de alta calificación, seducidos por la posibilidad de una mejor remuneración, de lo que pueden ganar en la Isla ejerciendo sus profesiones, donde el salario medio no sobrepasa los 30 dólares al mes, y con tan poco dinero los cubanos no pueden satisfacer sus necesidades más básicas.


La funcionaria prefirió hablar del “gran desafío” de evitar que la trata aumente en el país, a través de la información y la educación “sobre todo en las mujeres jóvenes, pues son ellas las más vulnerables”, otras figuras no escuchadas por los medios oficialistas han alertado sobre el deterioro social y de valores que obliga a muchos a emigrar.

El artículo del Granma, que EFE toma, rememora el mediático caso de 40 bailarinas cubanas forzadas a prostituirse en Turquía, a donde viajaron a mediados del 2017 bajo embustes y supuestos contratos para actuar en un famoso cabaret de Ankara.

A las cubanas les quitaron sus pasaportes, y bajo coacción fueron obligadas a prestar servicios sexuales, hasta que una de las víctimas logró escapar hasta el consulado de Cuba en ese país, e informó sobre el tema a las autoridades.

Pero según Moya, este no es el único suceso en relación a la trata, y “explotación de mujeres cubanas, promovidas con falsas ofertas laborales” fuera de la Isla.

Granma revela otra trama, en la que un cubano residente en el exterior gestionó visados y pasajes hacia EEUU para “muchachas de su pueblo natal”, camagüeyanas, a las que prometió un contrato como bailarinas y en lugar de eso las prostituyó.

“Esto no es una película de ficción (…). Es una realidad cruda y dura. Tenemos que estar preparados”, comentó el pasado año, una diputada cubana en el último pleno del Parlamento cubano.

(Con información de Diario Las Américas)