
El reconocido actor cubano Armando Tomey respondió con dureza a quienes lo critican e insultan por sus frecuentes declaraciones políticas, dejando claro que continuará denunciando a la dictadura cubana cada vez que lo considere necesario.
En un video difundido en las redes sociales, el artista aseguró que nadie le paga por hablar contra el comunismo y que sus pronunciamientos nacen de sus convicciones personales, no de una necesidad económica ni de la búsqueda de protagonismo.
«A mí no me pagan para hablar más del comunismo. Yo no tengo necesidad de eso», afirmó Tomey mientras realizaba una tarea doméstica tan cotidiana como cambiar las cortinas de su vivienda.
El actor utilizó precisamente ese momento para destacar una de las diferencias que, según explicó, existen entre vivir bajo una dictadura y residir en una sociedad libre.
Contó que las cortinas anteriores todavía estaban nuevas, pero su esposa decidió reemplazarlas y él simplemente podía hacerlo porque ambos viven en un país donde tienen libertad para tomar sus propias decisiones.
«Vivo en un país libre»
Tomey insistió en que se considera un hombre realizado y feliz. Señaló que tiene trabajo como actor en Florida, viaja dos veces al año y disfruta del crecimiento de su familia.
Por esa razón, rechazó las acusaciones de quienes aparentemente intentan presentar sus críticas al régimen cubano como una estrategia para obtener beneficios personales o generar interacciones en las redes sociales.
«Lo que hago, lo hago porque lo siento», expresó.
El artista defendió además su derecho a cuestionar no solamente a Fidel y Raúl Castro, sino también al presidente estadounidense Donald Trump.
Con un lenguaje fuerte y directo, Tomey manifestó que puede expresar su rechazo hacia los antiguos gobernantes cubanos y también hacia Trump porque ahora vive en un país libre.
Sus palabras marcan distancia tanto del castrismo como de quienes consideran que criticar al régimen obliga necesariamente a respaldar todas las decisiones del mandatario estadounidense.
No es la primera vez que Tomey cuestiona públicamente a Trump. A comienzos de agosto pidió a los cubanos que dejaran de esperar por soluciones externas y afirmó que el cambio político en la isla dependería principalmente de la resistencia de sus propios ciudadanos. En aquella intervención señaló que Cuba no podía continuar esperando a que Trump actuara.
Un mensaje a quienes disfrutan de la libertad
En una de las partes más reflexivas de su intervención, Tomey llamó a quienes nunca han conocido la libertad a luchar por ella, mientras pidió a quienes ya la poseen que no la desacrediten y estén dispuestos a defenderla.
«La libertad es muy linda. Los que no la conocen, luchen por ella; y los que la tienen, no la denigren, defiéndanla», declaró.
El actor también aseguró que los insultos y ataques recibidos no alterarán su comportamiento ni conseguirán que abandone sus denuncias contra el sistema cubano.
«No crean que voy a perder el sueño. Voy a seguir siendo el mismo. Cuando me salga decir algo en contra de la dictadura cubana, lo voy a seguir diciendo», advirtió.
Tomey también respondió a quienes cuestionan su talento como actor, recordando que trabajó durante aproximadamente tres décadas en la televisión cubana y participó en novelas, aventuras, series y otros programas.
El intérprete señaló que recibió reconocimientos por su trabajo y que posteriormente fue convocado para integrar el elenco de Kangamba, una película cubana estrenada en 2008 en la que aparece entre sus protagonistas. La producción fue dirigida por Rogelio París y estuvo ambientada en la guerra de Angola.
Asimismo, su rostro quedó asociado a producciones emblemáticas de la televisión cubana como Sol de Batey, donde interpretó a Antonio Fresneda, uno de los personajes centrales de la popular telenovela.
Tomey mantiene su discurso contra el régimen cubano
Las nuevas declaraciones llegan después de varias intervenciones públicas en las que el actor ha endurecido sus críticas contra las autoridades de La Habana.
Recientemente, Tomey recordó durante un evento en Miami la ocasión en que fue detenido en Cuba tras gritar «¡Abajo Fidel!» en un hotel de La Habana. Según su relato, su condición de artista conocido habría contribuido a que finalmente fuera liberado.
Ahora, frente a los cuestionamientos, Tomey asegura que no piensa moderar su discurso.
Su respuesta combina una defensa de su trayectoria artística con un mensaje político claro: haber escapado de un sistema sin libertades no significa renunciar al derecho de cuestionar a cualquier dirigente, independientemente de su ideología o del país que gobierne.





