Anamely Ramos deja claro por qué no asistirá a la reunión con el Mincult: «No le creo al poder»/Imágenes tomadas de redes sociales

La activista del Movimiento San Isidro (MSI) Anamely Ramos González ha dejado claro por qué no piensa asistir este jueves 3 de diciembre a la reunión con el Ministerio de Cultura (MINCULT).


Seis de los 30 jóvenes que deben presentarse en esa institución hoy, estaban sitiados por la policía ayer, y uno de ellos Michel Matos se encontraba detenido.

Ramos González también explica que las personas que presidirán la reunión por parte del Ministerio de Cultura, «son responsables directos e indirectos» de que la expulsaran de la universidad de las artes (ISA), donde Anamely fue profesora por más diez años. Además de que los considera «policías de cuello blanco» e «ilegítimos» para el cargo que ocupan.

Hace días tengo varias ideas dándome vueltas en la cabeza sobre muchas cosas que han pasado, pero no había podido…

Publicada por Anamely Ramos González en Miércoles, 2 de diciembre de 2020

Al tiempo que cree que las transformaciones que deben hacerse actualmente en Cuba no se reducen al plano de la cultura.


No obstante, confiesa que si a esa reunión pudieran asistir Luis Manuel Otero Alcántara, el rapero Maykel Castillo Pérez (Osorbo) y la periodista Iliana Hernández, entre otros, lo celebraría.

Sin embargo, Anamely agradeció y reconoció «la importancia» de las más de 300 personas que se plantaron afuera del Mincult en la tarde noche del 27 de noviembre.

Casi al final de su texto la activista señala que asistiría a una reunión donde estén representados todos los estratos del poder, dígase Consejo de Estado, MININT, PCC y otros, pero igualmente donde los que asistan representen todos los sectores de la realidad cubana, teniendo en cuenta a opositores y al exilio.

Por último Anamely advirtió saldría hoy de su casa para acompañar a Omara Ruiz Urquiola a una consulta de oncología en el Hospital, y lo hizo público para evitar una posible detención por parte de la policía política.

Tomado de sus redes sociales, a continuación reproducimos íntegramente la publicación de Anamely Ramos en su perfil de Facebook:

Hace días tengo varias ideas dándome vueltas en la cabeza sobre muchas cosas que han pasado, pero no había podido sentarme con calma a escribirlas. Luis seguía detenido e incomunicado, Maykel en huelga y con un estado de salud delicado, muchos de nosotros, los acuartelados, con vigilancia.

Ahora no estamos mejor, pero al menos Luis está en la calle, vivo y Maykel se está recuperando y hoy conseguimos, al fin, hacerle llegar un médico de nuestra confianza y está tratándose. Los que teníamos vigilancia la seguimos teniendo e incluso Iliana Hernández está desaparecida.

Al final, hasta me alegra haber esperado para sopesar situaciones, posibilidades y reflexionar. Voy a comenzar hablando sobre la reunión que supuestamente debe tener lugar mañana en el Ministerio de Cultura, aunque como dijo hace poco Bruguera Tania en su video, seis de los treinta que deben participar, están sitiados y Michel Matos está detenido. Sobre esa reunión quiero decir que no tengo ninguna intención de asistir. Esas personas que la presidirán son responsables directos o indirectos de que me sacaran del ISA hace poco más de un año y los considero ilegítimos para el cargo que ocupan, creo que son policías de cuello blanco y han dedicado sus vidas a regular, cuando no erradicar, numerosas iniciativas y proyectos valiosos y verdaderamente independientes en este país. Sé que ellos posiblemente no me dejarían llegar allá, pero hace mucho que no espero nada de ellos y decido por mí misma cómo llevar mi vida y la narrativa de mis acciones al margen de ellos. Lo he dicho muchas veces, no le creo al Poder. Tampoco me identifico ni mínimamente con esa visión segregadora y minúscula de la cultura que el Ministerio promueve, ese «la cultura en buenas manos» que sabe, suena y huele a muerto y que ninguna persona o país democrático suscribiría a estas alturas. Por estar en contra de semejante visión fasistoide me levanté contra el 349 y me identifiqué después con Luis Manuel y con el Movimiento San Isidro. Todos tenemos una historia de vida y la mía pasa por la Academia pero también pasa por los voluntariados de la Iglesia, el acompañamiento a mis estudiantes en Angola, la fascinación por la cultura afrocubana, la escucha atenta de lo que vivió Maykel Osorbo en las prisiones de este país. De esa diversidad y de esa opción por los pobres está llena mi vida y la labor cultural que he realizado en mis exposiciones, en Anima y El parque horizontal, en mis textos; y así quiero que siga siendo en mis estudios de Antropología en la Ibero y en el trabajo de campo que realizaré. Creo profundamente en el poder del arte, de la poesía y de la creación para cambiar el mundo y la vida de todas las personas. Pero al mismo tiempo, creo que la discusión o la transformación que debemos hacer en Cuba hoy, no debe restringirse al plano artístico, o estético o cultural, entendiendo cultural de manera estrecha. Eso es una trampa que siempre nos acecha, como cuando se discutía la obra de Luis Manuel Otero y se pretendía encerrarla, y así despolitizarla o hacerla menos conflictiva, al pasarla por el agua de lo artístico. Es la misma lógica que usaban las instituciones culturales al mantener dentro de sus predios toda expresión crítica al Poder en la isla o la vieja estrategia de discusiones a puertas cerradas, con una élite de entendidos, mientras lo público y lo cívico perdían contenido en Cuba. Eso ni quiere decir que desestime la reunión en sí y mucho menos a las personas que tomarán parte en ella. Creo que deben haber muchos caminos de disenso y que cada cual tiene el derecho y la responsabilidad de llevar su propio ritmo, desde sus experiencias, dolores y conquistas. Simplemente mi camino no pasa más por ahí. Aunque confieso que si entraran Maykel Castillo, Iliana Hernández, Esteban Rodríguez y Luis Manuel Otero, me parecerá genial, haría una fiesta. Lo que pensé de la reunión anterior ya lo dije en la directa que realicé el 28 de noviembre. Allí llamé la atención sobre lo que me sigue pareciendo más importante: la asimetría y fractura de una sociedad que simula el diálogo con unos mientras detiene y reprime a otros; la estrategia del poder para estabilizar una situación revolucionaria a través de promesas y distrayendo a la opinión pública nacional e internacional del foco más crítico del conflicto; la reproducción de una lógica sectaria y de unos prejuicios que también dicta el poder y de los cuales podemos hacernos eco, queriéndolo o no, en determinado momento. Ninguno de estos puntos iba dirigido contra nadie en particular, aunque insisto en que todo crecimiento, como persona y como sociedad, incluye el reconocimiento de nuestros límites y nuestros privilegios, sin falsas culpabilidades y victimismos. Y fíjense que no me excluyo de esto. De cualquier manera, estoy dispuesta sin susto a pedirle disculpas a todo aquel que se haya sentido ofendido o herido ese día. Por supuesto que agradezco y reconozco la importancia de las cientos de personas afuera del Ministerio, arriesgándose y siendo libres, pero en ese momento mi prioridad eran las dos personas todavía en huelga, en peligro de muerte, Denis Solís, condenado y en situación desconocida y cada una de las personas sitiadas en sus casas. También mi prioridad son hoy, el muchacho de la Unpacu que estaba en huelga de hambre y del cual no he sabido más nada, los muchachos de Santa Clara, Matanzas o Camagüey que se manifestaron, los presos políticos que todavía están en las cárceles. Es por eso que la reunión a la que iría es aquella donde estén representados todos estos sectores o estratos de nuestra realidad, sin el estigma que ha envuelto a la oposición y ha dejado desamparadas y aisladas a tantas personas. Sin el estigma igualmente injusto del exilio, que ha demostrado un amor y desvelo por Cuba que no cree en distancias. Una reunión donde también estén representados todos los estratos del poder: el Minint, el PCC, el Consejo de Estado, la Asamblea, el Ministerio de comunicaciones, el ICRT… para que nadie sea el chivo expiatorio, para cargar con «errores» o «fisuras», que dejen intactas las causas reales y sistémicas de nuestra situación. Agradezco el esfuerzo de todos, la conexión de todos. Especialmente a mis estudiantes que hoy batallan aún por mi y a los de Angola que gritan Cuba libre. La palabra que más he repetido estos días es gracias y eso me llena de alegría. Creo que tanto apoyo se debe a que ya se han cambiado muchas cosas y seguiremos cambiándolas. Me siento parte de San Isidro, consciente de que lo que significa hoy trasciende lo que era el movimiento antes de esos diez días de acuartelamiento. Ahora somos miles, somos un sentimiento, una pulsión y un esfuerzo sostenido en el tiempo.

PD Mañana voy a salir de la casa de Omara Ruiz Urquiola. Voy a acompañarla al hospital a su consulta. No queremos invento, porque vamos a ir y por nuestros medios.