Activista Anamely Ramos denuncia amenazas en su contra, tras participar en protesta contra Díaz-Canel en México/Imagen tomada de redes sociales

La activista cubana Anamely Ramos ha recibido varias amenazas, tras protagonizar protestas pacíficas en la Ciudad de México, por la visita del dictador Miguel Díaz-Canel.

A través de un comunicado en sus redes, la opositora denunció lo que llamó «amenazas sutiles» por parte de simpatizantes del régimen. Sin embargo, aclaró no se siente intimidada, y seguirá luchando por sus amigos presos en la Isla, y por el pueblo cubano, porque es lo que cree justo, y con lo que hace el bien.


A continuación reproducimos de manera íntegra las oportunas palabras de Ramos:

Después de las manifestaciones acá en México, donde protestamos legítimamente por la visita del dictador Díaz Canel, he recibido estas amenazas «sutiles». Muy desorientados están si piensan que me van a intimidar con semejante sandez, pero ya que se tomaron el trabajo, aprovecho para decirles algo que hace rato tengo entre pecho y espalda. Yo nací en Cuba y pretendo morirme en Cuba. Trabajé doce años en la única universidad de arte que tiene el país, por un salario mísero que comenzó siendo de 275 pesos y que después de tanto tiempo nunca llegó a los 1000 pesos. Fui incluso a Angola a dar clases y dejé a mi hijo pequeño para estar allá casi dos años, todo por 400 dólares al mes, cuando nuestro salario real era de aproximadamente 6000 dólares mensuales. El resto para ustedes.

No me arrepiento de nada porque mis estudiantes, tanto cubanos como angolanos, compensaron con creces todo eso. Yo crecí mientras ustedes robaban. También comencé con placer, y muchos artistas que hoy son mis amigos, un proyecto de curaduría en espacios abandonados que me enseñó a mirar la historia y la ciudad con ojos nuevos, un proyecto que digo, sin temor ni petulancia, que marcó el arte cubano de su momento. Con muchos de esos amigos iniciales seguí después colaborando en el proyecto independiente Ánima, que ustedes han querido desacreditar pero que se defiende solo, como todas las cosas que brillan con luz propia en una Cuba tan falta de deseos. Deambulé La Habana y la amé como nunca he amado a ninguna ciudad en el mundo, ni siquiera a mi maravillosa Camagüey natal y traté de recorrer Cuba y de admirar las diferencias de caracteres y de luces.

Entre tantos matices, San Isidro significó un antes y un después y lo que comenzó siendo curiosidad y deseos de acompañar a Luis y a Maykel, se convirtió en prioridad para mí. Hoy estoy estudiando un doctorado por el que luché muchísimo, pero en ningún momento está en mi horizonte de vida abandonar Cuba definitivamente, ni tener que escoger entre los mundos que se me abren a cada paso y el íntimo lugar de mi esperanza última. Si me extiendo es para que calibren de manera adecuada la frase a continuación: intenten quitarme la posibilidad de regresar a mi Patria y todo lo que ya han visto de mí no será nada. Intenten separarme de mi familia, de los amigos entrañables que aún están adentro, de mi mar, del olor peculiar de la Habana…y verán cumplirse las palabras que les dije en una de mis primeras detenciones: ustedes se equivocaron de persona, cuando yo empiezo algo voy hasta el final. Yo no me anuló ni dejo que me anulen. Sé muy bien que ustedes tienen el delirio de que ese país es suyo, que todos nosotros lo somos, pero yo no creo en eso.


Yo me debo a mi fe, a la gente que amo, a muchas verdades que sé que me preceden y me sucederán. Camino lo más rectamente que puedo en esa dirección y me abro paso entre mis errores y límites, para intentar ser más libre y generosa cada día, porque creo que es lo que merecemos, y para lo que nacemos, los seres humanos. La vida por delante siempre, ávida, pero sin temerle en lo más mínimo a la muerte, ni a ustedes, que son muerte también. Cada cual se muere cuando le toca pero hasta que ese momento no llegue, yo viviré dignamente y nadie me va a chantajear ni a silenciar. Vamos Díaz Canel, Seguridad del Estado y fantoches similares, atrévanse. Yo no sé si sobreviva pero conmigo se va el sistema mierdero ese. Y así ni mi hijo, ni los hijos de otros, tendrán que vivir es semejante escenario macabro y absurdo. Ustedes ya perdieron. Ustedes son el pasado y nosotros el futuro.

Ya me quedan pocas cosas que perder pero muchísimas que ganar y estoy dispuesta a arriesgarme por ellas. Y ustedes no imaginan la fuerza inmensa que sale de mí cuando creo profundamente que puedo pasar haciendo el bien, así de simple. Me gusta pensar que esa fuerza está compuesta por muchas almas o energías que me animan, y así acercarme a esa misma esencia, con miles de versiones culturales diferentes, que habla de un cuerpo animado por muchos yo, por muchos seres. Esa pluralidad es mi tesoro y como dice la Biblia: donde está tu tesoro, está tu corazón.

Todas las almas y las energías de las que me siento parte iran solitas contra ustedes y será, como siempre, lo que Dios quiera, y lo que el aliento de cada cual sea capaz de sostener. Es más, voy pa la calle otra vez hoy. Libertad y Vida para Cuba siempre.

Anamely recibió un mensaje de un perfil anónimo en Facebook, donde le dicen que ya hay comentarios de que la dictadura no le permitirá entrar de nuevo a Cuba.