
La información recuperada de las cajas negras revela una secuencia crítica durante los últimos segundos del vuelo: comentarios reiterados sobre la velocidad, advertencias automáticas por un descenso peligroso, una aproximación inestable y un intento tardío de abortar el aterrizaje.
La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos (NTSB) reveló nuevos detalles sobre el accidente del avión de carga contratado por Amazon que se salió de una pista del Aeropuerto Internacional de Miami y terminó chocando contra varios vehículos.
El análisis preliminar de las grabaciones de cabina y de los datos de vuelo muestra que la tripulación recibió múltiples señales de peligro mientras el Boeing 767 descendía hacia la pista 30. Uno de los pilotos advirtió repetidamente que la aeronave viajaba demasiado rápido, pero el otro no habría ofrecido una respuesta verbal consistente ante esos comentarios.
Segundos después comenzaron a escucharse alertas automáticas de “sink rate”, que advertían sobre una velocidad de descenso excesiva, y de “too low terrain”, relacionadas con la peligrosa proximidad del avión al terreno.
Los investigadores todavía no han establecido la causa definitiva del accidente. Sin embargo, la nueva información coloca en el centro de la pesquisa la decisión de continuar una aproximación que presentaba varias señales de inestabilidad.
Un piloto advirtió que el avión iba demasiado rápido
El avión, identificado como el vuelo 7598 de 21 Air, regresaba a Miami desde San Juan, Puerto Rico, y realizaba su tercer trayecto del día. La aeronave la operaba la compañía 21 Air para la red de carga Amazon Air.
Según el resumen de la grabación de cabina divulgado por la NTSB, uno de los pilotos señaló aproximadamente un minuto y medio antes del accidente que el avión estaba llegando con demasiada velocidad. Los comentarios continuaron durante la aproximación, sin que existiera una respuesta verbal consistente del otro tripulante, según informó Reuters.
La grabación también captó la desconexión del piloto automático y dos advertencias de “sink rate”. En uno de los momentos más críticos, el avión habría descendido unos 400 pies en apenas cuatro segundos.
Posteriormente, el sistema de proximidad al terreno emitió varias alertas de “too low terrain” mientras la aeronave continuaba avanzando hacia la pista.
Estas advertencias no significan por sí solas que un determinado fallo haya causado el accidente. No obstante, constituyen señales que los investigadores deberán comparar con las acciones de los pilotos, la configuración del avión, las condiciones meteorológicas y los procedimientos establecidos para una aproximación inestable.
El intento de abortar ocurrió después de tocar la pista
Los datos preliminares indican que el Boeing 767 tocó tierra con una elevada velocidad respecto al suelo. Aproximadamente 15 segundos antes de que terminara la grabación, uno de los pilotos pidió ejecutar una maniobra de aproximación frustrada o “go-around”.
Sin embargo, el avión ya había tocado la pista. Los frenos los liberaron cuando la aeronave todavía se desplazaba a unos 120 nudos y las palancas de potencia fueron adelantadas hasta una posición compatible con un intento de volver a despegar. Cuatro segundos después, la potencia regresó a ralentí y los frenos fueron aplicados nuevamente.
La aeronave terminó abandonando la superficie pavimentada y recorrió aproximadamente 1,300 pies más allá del final de la pista. Durante ese trayecto impactó ayudas de navegación, una furgoneta blanca que transportaba trabajadores de limpieza y otro vehículo, antes de detenerse entre el césped y una zona donde estaban estacionados varios automóviles.
La información del registrador de vuelo no mostró indicios de que los frenos aerodinámicos o los inversores de empuje se hubieran desplegado antes de que concluyera la grabación. Esto no permite afirmar todavía que los sistemas fallaron: la NTSB deberá determinar si se activaron, si existió un problema mecánico o si ocurrió alguna otra situación operacional.
Especialistas consultados por Associated Press señalaron que la tripulación habría tenido oportunidades de interrumpir la aproximación antes del contacto con la pista. El momento exacto en que se tomó la decisión de frustrar el aterrizaje será uno de los puntos determinantes de la investigación.
Cinco trabajadores murieron cuando regresaban de su turno
El accidente dejó cinco muertos y cinco heridos. Las víctimas mortales eran trabajadores de Professional Ocean Service Corporation que terminaban su jornada de limpieza de aeronaves.
Las autoridades identificaron a los fallecidos como Rolando Alemán León, de 55 años; Yoel Rodríguez Naranjo, de 53; Julio C. Pineda, de 75; Carlos Acosta Fajardo, de 53; y Javierkys Reyes Quevedo, de 47.
Siete empleados viajaban en la furgoneta alcanzada por el avión. Dos sobrevivieron con heridas graves. También resultó herido el conductor de otro vehículo, mientras que los dos pilotos terminaron hospitalizados y posteriormente dados de alta, según CBS News Miami.
Familiares de al menos una de las víctimas ya presentaron una demanda por muerte injusta contra Amazon, 21 Air y los pilotos. El proceso judicial es independiente de la investigación técnica de la NTSB.
La coordinación dentro de la cabina, bajo investigación
Uno de los aspectos más delicados será determinar cómo se comunicaron los pilotos durante la aproximación y por qué continuaron hacia la pista a pesar de las advertencias sobre la velocidad y el descenso.
Los investigadores analizarán la experiencia reciente de ambos en el Boeing 767, sus horarios de trabajo, el entrenamiento recibido, los procedimientos de 21 Air y la forma en que la tripulación distribuyó las responsabilidades dentro de la cabina.
También serán examinados el viento, el estado de la pista, el funcionamiento de los controles, los sistemas de frenado, el mantenimiento del avión y cualquier posible factor mecánico.
La aeronave tenía aproximadamente 32 años y había sido transformada de avión de pasajeros a carguero en La investigación se encuentra todavía en una fase preliminar. La NTSB continuará examinando los registradores, entrevistando a los pilotos y revisando los restos de la aeronave.
Un informe preliminar podría aportar más detalles, pero la determinación oficial de la causa probable normalmente requiere un proceso considerablemente más largo. Hasta entonces, las advertencias captadas en la cabina describen una secuencia alarmante, pero no constituyen por sí mismas una conclusión sobre quién o qué provocó la tragedia.





