“No es rentable”: cubano que construyó una casa en Cuba cuestiona invertir en Miami y enciende las redes

Cubano con casa en Miami. Imagen creada con IA. Foto: Chat GPT

Un cubano residente en Miami encendió una intensa polémica en redes sociales después de mostrar la casa que construyó en Cuba y asegurar que comprar una propiedad en Estados Unidos, bajo las condiciones actuales, tampoco le parece un negocio rentable.

El creador de contenido, identificado en TikTok como @candysantos_01, explicó que inauguró la vivienda cubana en 2022. Aunque aclaró que no pretendía presumir de ella, la combinación de las imágenes de la propiedad y sus críticas al mercado de Miami provocó una discusión entre quienes respaldan su análisis y quienes consideran que la comparación ignora diferencias fundamentales entre ambos países.


La controversia no se limita al precio de una casa. El video toca uno de los debates más sensibles para los cubanos emigrados: si conviene invertir los ingresos obtenidos en Estados Unidos dentro de la isla o destinar una suma mucho mayor a construir patrimonio en el país donde ahora viven.

“Comprar una casa en Estados Unidos no es rentable”

La declaración que impulsó la polémica fue directa. El cubano aseguró que no considera rentable comprar una vivienda en Estados Unidos, especialmente en un mercado tan costoso como Miami.

Según sus cálculos, una propiedad alquilada podría dejarle al dueño apenas entre 300 y 400 dólares mensuales después de cubrir la hipoteca y los demás gastos. “Una casa que te deje trescientos dólares de ganancias o cuatrocientos, eso no es un negocio rentable”, afirmó.

El creador agregó que recuperar verdaderamente la inversión puede tomar al menos veinte años. En su opinión, se trata de un periodo demasiado largo frente a la incertidumbre de la vida y de la economía.

También reconoció que algunas personas que compraron propiedades años atrás sí consiguieron ganancias importantes. Su crítica apunta principalmente a quienes intentan entrar ahora a un mercado marcado por precios elevados, seguros costosos y altos intereses hipotecarios.


Mostrar una casa en Cuba convirtió el análisis en controversia

La discusión adquirió otra dimensión porque el mensaje fue grabado desde la propiedad que el cubano construyó en la isla. Aunque el creador no presentó la inversión en Cuba como un negocio perfecto, las imágenes fueron interpretadas como una comparación entre lo que puede edificarse con menos dinero en la isla y el enorme capital necesario para adquirir una vivienda en Miami.

Una parte del debate se concentra en que construir en Cuba puede resultar mucho más barato. Con el dinero utilizado para cubrir la entrada de una propiedad en Miami, un emigrado podría comprar, reparar o levantar una vivienda completa en determinadas zonas cubanas.

Otros cuestionan ese razonamiento porque el precio inicial no determina por sí solo la calidad de una inversión. Una casa en Cuba enfrenta enormes dificultades para producir ingresos estables, conservar su valor, venderse rápidamente o contar con garantías jurídicas comparables con las existentes en Estados Unidos.

La polémica enfrenta así dos visiones diferentes: quienes priorizan cuánto cuesta adquirir la vivienda y quienes valoran principalmente la seguridad, la liquidez y las posibilidades de apreciación a largo plazo.

El verdadero choque: gastar en Cuba o construir patrimonio en Estados Unidos

El video reavivó una discusión frecuente dentro de la diáspora cubana. Algunos emigrados destinan una parte importante de sus ingresos a construir viviendas en la isla, aun cuando no tienen planes inmediatos de regresar.

Para sus defensores, esa decisión permite ayudar a la familia, asegurar una propiedad para el futuro o conseguir una casa que sería imposible pagar en Miami.

Sus críticos consideran que invertir grandes cantidades en Cuba puede significar trasladar capital ganado en Estados Unidos hacia un país afectado por la inflación, los apagones, la escasez y la falta de seguridad jurídica bajo el régimen.

Desde esa perspectiva, una vivienda en Miami puede dejar poco dinero mensual durante los primeros años, pero continúa siendo un activo ubicado dentro de un mercado formal, con registros públicos, acceso a financiación y mayores posibilidades de reventa.

El enfrentamiento, por tanto, no es únicamente económico. También refleja las diferencias entre quienes todavía mantienen proyectos patrimoniales en Cuba y quienes consideran que el dinero de los emigrados debe invertirse en el país donde construyeron su nueva vida.

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Los precios de Miami dan fuerza a una parte del argumento

La afirmación de que todas las casas de Miami dejan solamente 300 o 400 dólares no puede generalizarse. Cada propiedad tiene un precio, una hipoteca y unos gastos diferentes. Sin embargo, las cifras actuales ayudan a explicar por qué el testimonio encontró respaldo.

De acuerdo con Redfin, el precio mediano de venta en Miami alcanzó los 649,570 dólares en agosto de 2026, un 2.3 % más que un año antes. En Brickell, Realtor.com situó el precio mediano de las propiedades vendidas en 615,000 dólares, mientras el alquiler mediano se aproximaba a 3,986 dólares mensuales.

El alquiler puede parecer elevado, pero no constituye la ganancia del propietario. De ese ingreso deben descontarse la hipoteca, los impuestos inmobiliarios, el seguro, las cuotas de la asociación, el mantenimiento, las reparaciones y los periodos sin inquilinos.

Una reparación inesperada o un aumento del seguro puede eliminar rápidamente varios meses de beneficios. Esta realidad alimenta la posición de quienes aseguran que comprar para alquilar en Miami ya no produce los mismos resultados que años atrás.

Los defensores de comprar en Miami responden

La posición contraria sostiene que medir una inversión únicamente por el dinero que queda cada mes ofrece una visión incompleta. Incluso cuando el flujo mensual es reducido, el propietario puede acumular patrimonio a medida que disminuye la deuda hipotecaria. También podría beneficiarse si la vivienda aumenta de valor con el paso de los años.

Además, comprar una casa para vivir no equivale a comprarla exclusivamente para alquilar. Una familia puede valorar la estabilidad, la protección frente a futuros aumentos del alquiler y la posibilidad de conservar un activo que posteriormente pase a sus hijos.

Bajo ese razonamiento, recibir 300 dólares mensuales no sería el único beneficio. El resultado debe calcularse considerando el capital acumulado y el valor futuro de la propiedad.

La respuesta de los más escépticos es que esa apreciación no está garantizada y que esperar veinte años para obtener resultados significativos puede ser demasiado arriesgado.

Una casa más barata en Cuba tampoco garantiza ganancias

La otra parte de la polémica gira alrededor de la aparente ventaja de los precios cubanos. A diferencia de Estados Unidos, Cuba no dispone de estadísticas públicas estandarizadas que permitan conocer el valor mediano real de las viviendas.

El portal privado El Caimán registra propiedades en La Habana desde aproximadamente 5,000 dólares hasta más de 200,000, dependiendo del tamaño, el estado y la ubicación.

La plataforma sitúa la mediana de uno de sus inventarios activos en unos 18,500 dólares, mientras otro análisis elaborado con una metodología diferente la coloca cerca de 48,000 dólares. La distancia entre ambas cifras demuestra la dificultad de evaluar el mercado cubano.

A los problemas estadísticos se suman posibles conflictos de titularidad, reclamaciones sucesorias, construcciones no legalizadas, deterioro estructural y limitaciones para convertir los ingresos obtenidos en una moneda estable. Por eso, pagar menos no significa necesariamente realizar una mejor inversión.

La polémica revela una fractura dentro de la diáspora

El video terminó trascendiendo una simple comparación inmobiliaria. La discusión refleja la relación compleja que muchos emigrados mantienen con Cuba y con el patrimonio que dejaron o construyeron en la isla.

Para unos, invertir allí representa un vínculo familiar y una manera de garantizar seguridad a sus seres queridos. Para otros, significa enviar recursos hacia una economía controlada por el régimen y asumir riesgos que no existirían en un mercado más transparente.

El propio creador introdujo una tercera postura: no considera que ninguna de las dos opciones sea necesariamente un buen negocio. Miami exige demasiado capital para obtener un margen reducido, mientras Cuba ofrece precios menores dentro de un entorno mucho más incierto.

Esa conclusión explica la intensidad de la polémica. El cubano no presentó una respuesta sencilla, sino una crítica contra dos caminos que muchos emigrados contemplan: endeudarse durante décadas en Estados Unidos o invertir sus ahorros en una isla donde el futuro de la propiedad tampoco está garantizado.


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