Cubana llegó a Estados Unidos con 50 años y ahora tiene su propia joyería en Tampa

Emprendedora cubana. Imagen creada con IA. Foto: Chat GPT

Llegó de Cuba a Estados Unidos cuando ya tenía 50 años y tuvo que comenzar nuevamente desde abajo. Trabajó en factorías, mercados latinos y cuidando adultos mayores hasta que decidió transformar su experiencia vendiendo oro en un negocio familiar.

La protagonista compartió su historia en un testimonio de menos de un minuto, en el que presentó el camino que la condujo a abrir en 2026 su primera joyería en Tampa junto a su hijo Ale. “Ya tengo mi propio negocio, pero no fue tan fácil”, expresó al recordar los distintos empleos que realizó antes de lanzarse al mundo del emprendimiento.


Comenzó vendiendo desde una habitación de su casa

El proyecto no nació en un establecimiento comercial ni con una inversión aparentemente millonaria. Según explicó, comenzó realizando transmisiones en vivo desde una habitación de su vivienda.

A través de esas ventas fue aprendiendo cómo presentar las piezas, comunicarse con los clientes y desenvolverse en el mercado del oro. Aquella etapa doméstica terminó convirtiéndose en una escuela práctica para la futura empresaria.

“Ahí fue donde aprendí de verdad a vender oro”, aseguró. Su relato muestra un proceso progresivo: primero los trabajos necesarios para sostenerse, después las ventas desde casa y finalmente la decisión de arriesgarse a abrir un establecimiento.

Una decisión familiar que cambió su historia

El paso decisivo ocurrió en 2026, cuando ella y su hijo Ale resolvieron apostar por el proyecto y hacer realidad el sueño de contar con una joyería propia.


La emprendedora destacó que la apertura también fue posible gracias al respaldo de su familia, especialmente de sus hijos y de su esposo. Más que un logro individual, presentó el negocio como el resultado de un esfuerzo compartido. “Hoy podemos decir que tenemos nuestra primera joyería aquí en Tampa”, afirmó con orgullo.

El establecimiento opera bajo el nombre de Golden Secret Jewelry. Su página oficial lo presenta como un negocio de joyería fina radicado en Tampa, especializado en piezas seleccionadas por su calidad, durabilidad y valor.

Las ventas por internet impulsan el negocio

Aunque la empresa ya cuenta con una ubicación física, la propietaria explicó que la mayoría de sus ventas se realiza por internet. El negocio ofrece envíos gratuitos a diferentes puntos de Estados Unidos, incluido Puerto Rico, una modalidad que le permite llegar a compradores fuera de Florida.

La información coincide con las publicaciones promocionales de la joyería, que anuncian despachos gratuitos a todo el país y Puerto Rico.

Al mismo tiempo, el establecimiento recibe en Tampa a personas interesadas en comprar o vender oro. La combinación de atención presencial y comercio digital forma parte de una estrategia que surgió precisamente de las primeras transmisiones realizadas desde la casa familiar.

Emprender después de los 50 años

La historia ha llamado la atención porque rompe con la idea de que existe una edad límite para comenzar un negocio. La cubana no ocultó los empleos que desempeñó ni presentó su avance como un éxito inmediato.

Su experiencia estuvo marcada por trabajos exigentes, aprendizaje independiente, ventas desde casa y el respaldo de sus seres queridos. Cada una de esas etapas terminó aportando algo al proyecto que finalmente abrió sus puertas en Tampa.

Su testimonio concluye invitando al público a conocer Golden Secret Jewelry y resume una historia frecuente entre inmigrantes que reconstruyen su vida profesional en Estados Unidos: comenzar con lo disponible, aprender sobre la marcha y convertir una actividad doméstica en una empresa familiar.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *