Gritos y tensión en el Senado de EE.UU: activistas simpatizantes de la dictadura cubana acusan a Marco Rubio de «matar cubanos»

Foto: Video en X de Eric Daugherty

La creciente confrontación entre la administración del presidente Donald Trump y el régimen cubano tuvo un nuevo capítulo este lunes cuando varios activistas afines a La Habana interrumpieron al secretario de Estado, Marco Rubio, durante una audiencia en el Senado de Estados Unidos.

La protesta ocurrió mientras Rubio ingresaba a una sesión del Comité de Relaciones Exteriores, donde debía presentar y defender la propuesta presupuestaria del Departamento de Estado para el año fiscal 2027. Aunque la interrupción duró apenas unos minutos, el incidente rápidamente se viralizó en redes sociales y volvió a colocar en el centro del debate las tensiones que rodean la política estadounidense hacia Cuba.


El episodio se produce en un momento particularmente delicado para las relaciones bilaterales. Washington ha endurecido las sanciones contra el aparato económico controlado por el régimen, mientras Rubio lidera una estrategia que busca incrementar la presión diplomática y financiera sobre las estructuras vinculadas a las Fuerzas Armadas cubanas y al conglomerado empresarial GAESA.

Gritos contra Rubio durante una audiencia clave del Senado

Cuando el secretario de Estado se dirigía a su asiento para comenzar la audiencia, uno de los activistas comenzó a lanzar consignas en voz alta para interrumpir el inicio de la sesión. «Marco Rubio, para de matar cubanos», «arrepiéntete, arrepiéntete Marco Rubio. Dios perdonará tus pecados» gritó dentro de la sala en referencia a las sanciones económicas impuestas por Washington contra el régimen cubano.

La seguridad del Senado intervino de inmediato y retiró a los manifestantes sin que se produjeran incidentes mayores. Rubio mantuvo la compostura en todo momento y continuó con la audiencia una vez restablecido el orden.

La protesta tenía un fuerte contenido político, los manifestantes intentaban responsabilizar a la administración Trump y, particularmente, a Rubio, de la crisis económica que vive Cuba. Sin embargo, el secretario de Estado ha sostenido repetidamente que el deterioro de las condiciones de vida en la isla es consecuencia directa de décadas de gestión ineficiente, corrupción y control estatal por parte del régimen.

Code Pink y las organizaciones que se oponen a las sanciones contra Cuba

Uno de los participantes vestía de rosa, un detalle que llamó la atención de observadores y usuarios en redes sociales debido a la similitud con la imagen pública de Code Pink, una organización activista estadounidense que históricamente ha defendido el acercamiento entre Washington y La Habana.


Durante años, Code Pink ha organizado manifestaciones contra el embargo, las sanciones económicas y las políticas de presión impulsadas por administraciones republicanas. Sus integrantes sostienen que las restricciones afectan directamente a la población cubana y dificultan la recuperación económica de la isla.

No obstante, los críticos de la organización consideran que sus campañas suelen minimizar la responsabilidad del régimen cubano en la crisis nacional y evitan cuestionar la falta de libertades políticas, la represión contra opositores y el control militar sobre sectores clave de la economía.

La protesta en el Senado se inscribe dentro de una estrategia de movilización que estos grupos han desarrollado en los últimos años para intentar influir en el debate político estadounidense sobre Cuba.

El video del incidente se vuelve viral

Las imágenes de la interrupción las compartió en la red social X el periodista Eric Daugherty y comenzaron a circular rápidamente entre medios, activistas y figuras políticas. El comunicador calificó a los manifestantes como activistas de izquierda y cuestionó que personas que interrumpen una audiencia oficial puedan acceder a instalaciones del Congreso.

Su publicación generó miles de reacciones y comentarios en pocas horas. Mientras algunos usuarios defendieron el derecho a la protesta, otros respaldaron la actuación de la seguridad del Senado y criticaron el intento de sabotear una audiencia oficial.

La frase que más repercusión tuvo fue una publicación en la que Daugherty afirmó que «Marco Rubio prospera enojando a los comunistas», comentario que fue ampliamente compartido por sectores conservadores y miembros de la comunidad cubanoamericana.

La sesión celebrada este martes tenía como objetivo principal analizar los recursos solicitados por el Departamento de Estado para el ejercicio fiscal 2027. El encuentro también cobró especial relevancia al convertirse en la primera ocasión en que Rubio comparecía ante ese comité desde el estallido de la crisis con Irán, un escenario que aumentó notablemente la atención política y mediática sobre sus declaraciones.

Dos visiones opuestas sobre las causas de la crisis cubana

La protesta en el Senado volvió a poner de manifiesto la profunda división que existe sobre las causas del colapso económico cubano. Los grupos que se oponen a las sanciones argumentan que las restricciones financieras y comerciales impuestas por Estados Unidos limitan el acceso del país a inversiones, créditos y mercados internacionales, agravando las dificultades que enfrenta la población.

Sin embargo, Rubio y otros defensores de la línea dura sostienen que el origen de la crisis se encuentra en el modelo político y económico instaurado por el régimen desde hace más de seis décadas.

Según esta visión, la falta de reformas estructurales, la concentración del poder económico en manos del Estado y las Fuerzas Armadas, así como la ausencia de libertades económicas y políticas, son los factores que explican el deterioro constante de la isla.

El debate se ha intensificado a medida que Cuba atraviesa una de las peores crisis de su historia reciente, marcada por apagones prolongados, escasez de combustible, falta de medicamentos, caída de la producción nacional y una ola migratoria sin precedentes.

La protesta coincide con una ofensiva histórica contra GAESA

La interrupción ocurrió precisamente cuando la administración Trump impulsa una de las campañas de presión más agresivas de los últimos años contra el conglomerado militar GAESA que administra alrededor del 70% de la economía. En recientes comparecencias ante el Congreso, Rubio ha denunciado que el grupo empresarial controlado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias concentra gran parte de los ingresos provenientes del turismo, el comercio exterior, las remesas y otros sectores estratégicos de la economía cubana.

El secretario de Estado ha cuestionado además la falta de transparencia financiera de la entidad y ha respaldado las medidas adoptadas por el Departamento del Tesoro para exigir información detallada sobre sus activos y operaciones.

Washington sostiene que una parte significativa de los recursos económicos del país permanece bajo control militar y no llega a beneficiar directamente a la población cubana, que continúa enfrentando apagones, escasez de alimentos, inflación y un deterioro acelerado de los servicios básicos.

La presión sobre GAESA también ha provocado incertidumbre entre empresas extranjeras con inversiones en Cuba, especialmente en el sector turístico, donde varias compañías han comenzado a reevaluar sus operaciones en la isla entre ellas la prestigiosa Blue Diamond.

Las acusaciones de Rubio sobre Cuba, Rusia y China

La protesta se produjo apenas horas después de que Rubio realizara nuevas declaraciones sobre el papel de Cuba en la seguridad regional.

Durante una reciente audiencia senatorial, el secretario de Estado afirmó que el régimen cubano ha mantenido históricamente vínculos con organizaciones armadas latinoamericanas como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Asimismo, expresó preocupación por la cooperación militar y de inteligencia que La Habana mantiene con gobiernos considerados adversarios de Estados Unidos, particularmente Rusia y China.

Rubio ha advertido que la existencia de instalaciones de inteligencia vinculadas a potencias extranjeras a solo 90 millas de las costas estadounidenses constituye un asunto de seguridad nacional que Washington no puede ignorar.

Estas declaraciones forman parte de una narrativa más amplia impulsada por la actual administración, que considera a Cuba no solo como un desafío diplomático, sino también como un elemento relevante dentro de la competencia geopolítica global.

Un incidente que refleja la creciente polarización sobre Cuba

Aunque la interrupción fue breve, el episodio simboliza el elevado nivel de polarización que rodea cualquier discusión relacionada con Cuba dentro de Estados Unidos.

Para los partidarios de Rubio, la protesta representa un intento de desviar la atención de los problemas estructurales que enfrenta el régimen cubano y de las denuncias sobre corrupción y control militar de la economía.

Para los activistas que se oponen a las sanciones, en cambio, acciones como esta buscan llamar la atención sobre el impacto humano de las medidas impulsadas por Washington.

Lo ocurrido en el Senado demuestra que, lejos de disminuir, el debate sobre Cuba continúa ocupando un lugar central en la política estadounidense, especialmente ahora que la administración Trump apuesta por una estrategia de máxima presión contra el régimen y sus principales fuentes de financiamiento.


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