¿Qué ha sido de las comunidades donde se asentaban centrales azucareros que fueron desmantelados en 2002?

La industria azucarera fue durante siglos el núcleo de la economía cubana, sin embargo por idea del fallecido dictador Fidel Castro, los centrales en esos poblados fueron desmantelados durante el período 2005-2007.

Los resultados han sido catastróficos, no sólo para la economía, sino también para la sociedad, nos encontramos ahora con pueblos fantasmas por la migración forzada, violencia en esos sitios, y un flagelo como el alcoholismo se aprecia por doquier.

Un grupo de reporteros que recogió testimonios para Martí Noticias se llegó a los poblados aledaños a los antiguos centrales, como el Guillermón Moncada, antiguo Constancia y Mal Tiempo (Andreita). El primero, ubicado en Abreu y el segundo en Cruces, estos fueron clausurados en 2006.

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“La destrucción del central le afectó mucho a las personas”, comentó un señor del pueblo, muchas personas se quedaron sin trabajo, y sustento, la vida de esas localidades era la producción de azúcar.

“Yo presencié como azucareros con muchos más años que yo, se le salían las lágrimas, cuando se les comunicó que sería paralizado el central”, detalló un trabajador del azúcar.

El 90% de los habitantes de esas comunidades trabajan para la industria azucarera, y al desaparecer los centrales, los azucareros han tenido que migrar a las ciudades y trabajar en algo ajeno a lo que hicieron durante toda su vida.

“Y de aquí tienen que salir a trabajar fuera, nunca menos de 200 o 230 personas casi todos los días”, relata un entrevistado.

La economía siempre está ligada al desarrollo, al progreso de una comunidad, si esta se derrumba todo lo demás perece, las áreas recreativas están abandonadas, algunas personas se quejan incluso del alumbrado; los comportamientos antisociales han minado el pueblo.

Los de la tercera edad se lamentan de las palabras obscenas, la indisciplina social, mal comportamiento; “en los últimos días ha habido riñas fundamentalmente entre jóvenes”, denuncia un abuelo.

“Han ocurrido ya varios hechos de violencia, puñaladas y esas cosas…”, declara una joven.

El antiguo modo de vida de estas comunidades se ha ido para nunca volver, la decadencia se adueña de todos los espacios sociales, y el desencanto aunado a cuestiones serias como la marginalidad afloran.

“Melaza”, una película cubana del año 2012, ópera prima del cineasta Carlos Lechuga, recrea el drama de una pareja que vive en un pueblo fantasma, y es catalogada por su propio director como una historia de amor en tiempos de crisis, en un poblado que nació a la sombra de un central azucarero que fue cerrado, los personaje como el pueblo se van convirtiendo en espectros de este paraje fantasmal y autómatas que tratan de sacudir su cotidianidad de la parsimonia, y del olvido en que han quedado muchas personas en la Cuba contemporánea que viven en comunidades donde fueron cerrados los centrales, y con ello desapareció la historia, y el alma de estos lugares.

(Con información de Martí Noticias)