En un país marcado por la escasez y una emigración masiva durante años es difícil celebrar el Día de San Valentín, sin una brisa de nostalgia, de dolor.

El 14 de febrero es el Día del Amor y de la Amistad, pero también de los vínculos familiares, y casi todas las familias cubanas tienen un ser amado fuera de Cuba.

Para este Día de los enamorados el malestar de las parejas temporalmente distanciadas no es lo único que nos acongoja, nuestros hijos a 90 millas, padres o hermanos también nos hacen añorar lo que un día fue y ya no es, y no se sabe cuándo volverá a ser.

No es sólo el Día del amor, cuando se celebra a las madres en mayo, cuando llega una nochebuena, un 31 de diciembre, un aire de melancolía se puede advertir en los insulares, ya lo decía el escritor cubano Virgilio Piñera en uno de los fragmentos de La isla en peso “el peso de una isla en el amor de un pueblo” o la “maldita circunstancia del agua por todas partes” que nos hace sentir aislados. Todos los días de celebración, los cubanos tiene que recurrir a lo frío que puede resultar un chat, o la llamada telefónica, o la videollamada entrecortada en un parque con WiFi, que nos hace olvidar por momentos ante tanta dificultad que ese ratico en el “intento” antes de que se acabe la hora, antes de que se caiga la pésima conexión no sustituye el beso y el abrazo que hemos dejado de dar a nuestros seres queridos ese día, una vez más.

Rebtel y Cuba en Miami llamadas a Cuba

Los amantes antillanos que mantienen una relación a larga distancia están obligados un día como hoy a trasladar una conversación pensada para la privacidad a un ambiente público, y es que aunque nada puede sustituir la presencia física del ser amado en ocasiones tan especiales, en la era del internet, las alternativas para experimentar el amor online son casi ilimitadas, pero las limitaciones para el cubano de dentro de la Isla se multiplican.

En un reportaje de CubaNet un cubano enseña una foto de su esposa archivada en su celular. Desde el año 2004 Frank mantiene una relación con su cónyuge, que ahora vive en Estados Unidos.

Mileydis Martínez habla de su pareja que reside en España: “Normalmente él viene y va, y estamos unos días aquí, así nos mantenemos más menos”, y en su opinión el amor a distancia funciona, porque “cuando se quiere se puede”.

Alexis Masorra afuera del estadio “El Latino” del Cerro, le pregunta a su esposa por una llamada desde la zona WiFi: ¿cómo pasará el Día de los enamorados sin él?, y declara a CubaNet que pasará la noche en su casa solo, “no sé para otras parejas, para mi es difícil”. Tres meses dice Masorra que lleva sin ver a su esposa, mientras carga un niño, que no llegó a decir si era su hijo.

A la pregunta de qué le gustaría decirle a su esposa, el otro cubano antes interrogado, dijo evitando las lágrimas mientras permanece la foto de ella en su celular “que la amo, que no pudiera vivir sin ella”, mientras el otro un poco más alegre, pero también con tintes de añoranza, responde que lo que diría todo hombre “te amo”.