Un niño de Guantánamo padece del síndrome Momo, los padres del menor de siete años denunciaron vía telefónica con Martí Noticias, que el estatal Centro Internacional de Restauración Neurológica (CIREN) les negó el ingreso y las terapias.

El síndrome de Momo es un desorden genético muy raro que produce sobrecrecimiento, alrededor del orbe solo seis personas han sido diagnosticadas con este padecimiento, el guantanamero sería el séptimo caso.

Diorkeblin Hernández Durruthy nacido en 2010, tiene obesidad y está postrado en una silla de ruedas a causa del extraño padecimiento.

Un artículo del periodista Jorge Bello Domínguez del Observatorio Cubano de Derechos Humanos había denunciado el caso con anterioridad del niño cubano.

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Por su parte con el objetivo de visibilizar la situación de Hernández Durruthy, la Red Cubana de Comunicadores Comunitarios realiza una campaña para ello.

La madre del pequeño, Yanniuvis Durruthy dijo: “en el CIREN nos dijeron que la única salita que tienen para cubanos está con filtración”.

El mal del niño cubano al que se le ha negado la atención en el CIREN, tiene cuatro principales aspectos: peso elevado al nacer, cráneo aumentado de tamaño, obesidad y anomalías oculares.

Ecured, enciclopedia digital cubana tiene una reseña del síndrome, sin embargo no recoge el caso del niño de Guantánamo.

Ubicado en el municipio Playa, en La Habana, el CIREN se fundó en 1989, y según la enciclopedia cubana “han atendido con enfoques novedosos y reconocido éxito a miles de pacientes procedentes de decenas de países de todos los continentes”.

Sin embargo, Diorkeblin no puede ser tratado allí, el niño tendrá que esperar siete meses para poder acudir a un turno en el hospital de rehabilitación Julio Díaz, también en la capital cubana.

“La única posibilidad que nos dieron fue (el hospital) Julito Díaz. Fuimos allá, vimos a la doctora que lo va a atender allá y el turno me lo dieron para el 22 de octubre”, comentó la madre a Radio Martí.

Hernández Durruthy pesa 64,4 kilogramos y mide 155 centímetros a sus siete años, además de sobrepeso, padece de asma y trastornos de tiroides, explicó Yanniuvis.

El Estado les paga 190 pesos cubanos a sus padres, ya que ellos no trabajan para poder asistir al pequeño, que tiene otros dos hermanos, de 3 y 13 años.

“Teníamos la esperanza de que cuando vieran la resonancia magnética podían decirme que al niño lo podían ingresar en el CIREN (…) el niño necesita la rehabilitación inmediata para que pueda caminar, porque su enfermedad no le impide caminar, a él lo que le impide caminar es que no ha tenido la rehabilitación especial que él lleva por su condición”, declararon los padres.

Según cuentan además, cuando Diorkeblin nació no fue diagnosticado, ellos se dieron cuenta de que algo andaba mal, pues el bebé crecía de un modo inusual.

En Guantánamo, los médicos no pudieron diagnosticarlo, y fue por su propia cuenta que viajaron a La Habana, y fue diagnosticado finalmente en el CIREN.

Pero a principios de marzo, le dijeron en el hospital que la única sala, con dos camas disponibles para nacionales “está con filtración”.

De acuerdo a Delmer Hernández, el padre del niño, los han tildado de “contrarrevolucionarios”, por intentar contactar con altos funcionarios del gobierno que han visitado la provincia oriental.

“(Quisiera) que a los lugares pertinentes donde yo acudo para que me den una solución a mi caso, que vean que no es que queremos quejarnos sino que (lo que queremos es) que se sensibilicen con nuestro caso”, apuntó.

“Por el peso que él tiene, ya a mí se me dificulta manipularlo. Yo sufro de dolores lumbares, dolores en las rodillas (…) el niño sigue creciendo y desarrollándose”, añadió el padre.

(Con información de Martí Noticias)