Munia Parvin pensaba que había logrado engañar a las autoridades norteamericanas cuando logró convertirse en ciudadana de EEUU utilizando una identidad falsa: la de Zarrin Hoque reporta El Nuevo Herald.

Pero su mentira se desmoronó cuando las huellas dactilares arrojaron que en realidad era una impostora y fue condenada a seis meses de prisión federal por proporcionar información engañosa a las autoridades.

“Cuando las personas mienten en documentos de inmigración, el sistema se ve gravemente socavado y se pone en riesgo la seguridad de nuestra nación. Trabajando con nuestros aliados de USCIS, agentes especiales de HSI continuarán protegiendo nuestros sistemas migratorios”, declaró James C. Spero, agente especial de la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) a cargo del caso.

Asimismo, el juzgado ordenó que se le retirara la ciudadanía a Parvin, de 46 años, y fuera deportada a su país natal, Bangladesh. En septiembre se declaró culpable.

Según el comunicado de USCIS, en 1993 Parvin solicitó asilo en EEUU tras declarar que temía ser perseguida y arrestada en su país, pero un juez denegó su petición en 1996 y le ordenó presentarse en un juzgado de inmigración para procesar su deportación.

“Pese a la orden de captura, Parvin asumió la identidad falsa de Hoquea y, bajo este nombre, solicitó protección legal y residencia permanente en Estados Unidos. En el 2012, solicitó la ciudadanía y juró ante la bandera en junio de ese año. Su naturalización devino de un nido de mentiras: jamás había usado otro nombre; jamás había sido sujeta a deportación; jamás había mentido a las autoridades de inmigración. Todo eso declaró en la solicitud”, indica El Nuevo Herald.