(EFE). Las dos Coreas acordaron hoy desfilar conjuntamente bajo una bandera unificada en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Invierno que arrancan el 9 de febrero en el condado surcoreano de PyeongChang, según se informó en un comunicado conjunto.

Norte y Sur celebraron un nuevo encuentro de alto nivel en la frontera que separa a ambos países, en el marco de la histórica ronda de contactos iniciada la semana pasada y que supone un respiro tras el pico de tensión que se alcanzó el año pasado en la península coreana a raíz de los constantes tests armamentísticos de Pyongyang.

En la reunión, el Norte propuso la asistencia de unas 230 animadoras norcoreanas a los JJOO de Invierno que comenzarán el 9 de febrero en el condado surcoreano de PyeongChang, dentro de una delegación más amplia que incluirá a atletas y a artistas, y sugirió que la comitiva viaje al Sur a través de la demarcación terrestre.

Esta iniciativa supondría un gesto de gran valor simbólico, y aunque conlleva complicaciones de seguridad al tratarse de una zona altamente militarizada entre dos países que se encuentran técnicamente en guerra, se considera la forma más viable para que la delegación norcoreana acuda a la cita olímpica.

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Las famosas “brigadas de animadoras” norcoreanas ya han estado presentes en otros eventos deportivos celebrados en territorio surcoreano, y se sumarían a la orquesta de más de un centenar de integrantes que Pyongyang ha ofrecido para actuar durante los juegos.

Los países vecinos aún deben decidir otros detalles delicados de la participación norcoreana, como quién costeará los viajes y el alojamiento de la delegación.

Las duras sanciones internacionales que pesan sobre el régimen de Kim Jong-un por sus insistentes pruebas nucleares y de misiles restringen el transporte desde Corea del Norte por todas las vías, e impiden que el país asiático reciba cualquier forma de financiación.

Esta presión internacional aumentará aún más tras la cumbre celebrada en la víspera en Vancouver (Canadá), con el objetivo de forzar a Corea del Norte a que abandone su programa de armas nucleares e impedir que se salte las sanciones de la ONU.

Los estados participantes, entre ellos EE.UU., Canadá, Reino Unido, Francia o Japón, acordaron aumentar la vigilancia marítima sobre Pyongyang y elevar el coste que paga este país por sus repetidos ensayos de armas, aunque evitaron referirse al bloqueo naval.

Durante su reunión de hoy, Norte y Sur acordaron además que la participación de deportistas norcoreanos en competiciones oficiales de PyeongChang se determine conjuntamente con el Comité Olímpico Internacional (COI) y el Comité Paralímpico Internacional (CPI), con lo que Corea del Norte podría debutar en unos Juegos Paralímpicos invernales.

Ambas partes también intercambiaron opiniones sobre el tamaño que tendrá el equipo de atletas norcoreanos, la organización de eventos culturales conjuntos en el Monte Kumgang o el uso de la estación de esquí de Masikryong, ambos puntos en territorio norcoreano, según informó el Ministerio de Unificación de Seúl.

En la agenda del encuentro no figuraba la petición planteada por el Sur para organizar una reunión a mediados de febrero de familias separadas por la guerra entre ambos países (1950-1953), y que de ser aceptada por el Norte, tendría lugar en torno a las mismas fechas que las competiciones en PyeongChang.

Pyongyang está preparando por su parte una serie de eventos militares para el 8 de febrero -justo en la víspera de la ceremonia de apertura de los Juegos-, para celebrar el 70 aniversario de la fundación de las actuales fuerzas norcoreanas.

Esta conmemoración podría incluir desfiles militares y exhibiciones de armamento norcoreano, según publica hoy la web especializada NK News, que asegura que el régimen ha invitado al evento a delegaciones extranjeras en Pyongyang.