Aunque un informe de Cuba sobre la Prevención y Enfrentamiento a la Trata de Personas y la Protección a las víctimas divulgado en 2017, señalaba que la política del país a la prostitución es de “cero tolerancia”, la realidad es que el oficio más antiguo del mundo es consentido dentro de la pareja, a causa de la pérdida de valores que hace que en la Isla perduren y se eleven las cifras de estos males sociales.


La prostitución en la Mayor de las Antillas, es un hecho enmascarado, cuando la verdad es que también es una forma de violencia contra la mujer.

En 2016 se juzgaron 21 casos por delitos de “Corrupción de Menores”, y “Proxenetismo y Trata de Personas”, de acuerdo al texto citado.

En 2017 la prostitución amenazaba con afianzarse en Cuba, según reporte de noticias Inter Press Service (IPS).

El reportaje de Martí Noticias, recogió la opinión de cubanas consultadas, que mencionaron que en la Isla siguen incrementándose los casos de violencia doméstica y prostitución.


Hay hombres que cuando ingieren bebidas alcohólicas “se transforman, maltratan a sus mujeres”, explicaba una guantanamera.

“Hay algunos que mandan a sus mujeres por ahí, que están de acuerdo que sus mujeres vayan por ahí a prostituirse (…). Son chulos que les gusta estar en la casa y las mujeres en la calle, jineteando”, agregó.

Mencionó el caso de mujeres que lo toleran, “porque están enamoradas, porque quieren al marido, pero eso está muy mal”, cuestionó.

Según Idalmis Moya también de la misma provincia oriental, el problema no es la necesidad económica, sino que las féminas no se están valorando.

“Las mujeres debemos ser más sinceras con nosotras mismas y darnos el valor que en realidad tenemos (…). En parte somos nosotras las responsables, las culpables de que los hombres hagan con nosotras ese tipo de cosas”, detalló.

“Nosotras no hemos logrado, o hemos perdido los valores como mujeres”, analizó.

“Limpio, me voy para la construcción, hago cualquier oficio, pero por nada del mundo permito eso”, opinó Nadia Salazar en referencia a que algunas toman ese camino por carencias económicas.

De acuerdo a Nadia que ocurra esto significa que ya no hay respeto dentro de la pareja, “ya no es nada. Es una mujer que está siendo explotada, discriminada, que está jugando un papel completamente desagradable como mujer”, acotó.

Una de las mujeres guantanameras habló del rol de la policía en estos casos:

“La policía no se mete en nada porque es un matrimonio, y en problemas de matrimonios no se meten, y eso no es así, la ley tiene que incluir eso. Si hay maltrato tiene que acudir (la policía) en ese problema. Llamar al hombre, tomar medidas sobre él”.

Casi todas estuvieron de acuerdo al decir que las leyes cubanas son frágiles, y la policía muchas veces no interviene, porque este tipo de situación es mayormente vista como un asunto familiar.

(Con información de Martí Noticias)