
La crisis de los servicios básicos provocó una nueva protesta en La Habana Vieja, donde residentes de la intersección de Monserrate y Obrapía salieron a la calle para exigir el restablecimiento del agua potable y la electricidad.
Imágenes difundidas por CubaNet Noticias mostraron a los vecinos concentrados en la vía, que había sido bloqueada con varios objetos. Agentes de la Policía llegaron posteriormente y procedieron a retirar los obstáculos colocados por los manifestantes.
Según testimonios recogidos en el lugar, después de la intervención policial las autoridades prometieron restablecer ambos servicios. Sin embargo, no ofrecieron un plazo concreto ni explicaron cuándo comenzarían a normalizarse el suministro eléctrico y la distribución de agua.
Dos protestas en pocos días en La Habana Vieja
La manifestación en Monserrate y Obrapía ocurrió apenas un día después de que residentes de Villegas 409, entre Teniente Rey y Muralla, cerraran la calle para denunciar apagones reiterados y la falta de respuestas de las instituciones del régimen.
La Habana Vieja ha sido escenario de numerosas expresiones de descontento durante los últimos meses. A comienzos de agosto, vecinos del barrio de Belén protagonizaron un cacerolazo en la calle Inquisidor por los cortes eléctricos, la falta de agua y la escasez de alimentos.
El 28 de julio también se escucharon fuertes cacerolazos durante un apagón prolongado, mientras que el día 17 habitantes de San Isidro salieron a protestar después de permanecer cuatro días sin electricidad y cinco sin agua. Otro episodio ocurrió el 28 de junio, cuando residentes del municipio gritaron “¡Libertad!” tras soportar más de 40 horas consecutivas sin corriente.
Una avería dejó sin agua a varios municipios
El desabastecimiento se agravó por una avería en la infraestructura hidráulica de la Cuenca Sur, uno de los sistemas responsables de abastecer a una parte considerable de la capital.
Aguas de La Habana informó sobre una rotura en un conducto de 78 pulgadas y otros tres salideros. El problema afectó a La Habana Vieja, Plaza de la Revolución, Diez de Octubre, Cerro, Centro Habana y parte de Boyeros, sin que inicialmente se anunciara una fecha estimada para restablecer el servicio.
La crisis hídrica está estrechamente vinculada con los apagones. Aproximadamente el 87% de los acueductos cubanos depende de bombas eléctricas, por lo que un corte de corriente prolongado puede paralizar también la extracción, el procesamiento y la distribución del agua.
De esta manera, una falla en el sistema eléctrico termina multiplicando sus consecuencias: las familias pierden la posibilidad de conservar alimentos, cocinar, descansar ante las altas temperaturas y recibir agua mediante las redes hidráulicas.
Más de medio millón de habaneros afectados
El número de personas sin acceso regular al agua ha crecido aceleradamente. En abril se hablaba de unos 200,000 afectados en La Habana; en mayo la cifra llegó a 376,055 y en julio ya superaba el medio millón.
La situación evidencia el deterioro acumulado de una infraestructura que durante años no ha recibido el mantenimiento ni las inversiones necesarias. Las averías, los salideros y la dependencia del bombeo eléctrico han convertido el acceso al agua en una incertidumbre cotidiana para numerosos barrios.
Ante la ausencia de soluciones duraderas, muchas familias dependen de pipas estatales, depósitos improvisados o recipientes que deben llenar cuando el servicio regresa durante unas pocas horas.
Las protestas alcanzaron una cifra récord en julio
El malestar por los apagones, la escasez de agua y alimentos y el deterioro de otros servicios públicos está impulsando un aumento de las protestas en toda Cuba.
El Observatorio Cubano de Conflictos documentó 1,415 protestas, denuncias y expresiones críticas durante julio, la mayor cantidad registrada por esa organización en un solo mes. De ellas, 72 fueron manifestaciones presenciales y 64 ocurrieron en La Habana. Las protestas relacionadas con los servicios públicos también marcaron un récord, con 320 reportes.
Cubalex, por su parte, contabilizó 766 acciones callejeras en 141 municipios durante el primer semestre de 2026, además de 410 detenciones arbitrarias.
Los episodios recientes muestran un patrón que se repite: los vecinos bloquean las calles o recurren a cacerolazos, la Policía interviene y las autoridades prometen soluciones que suelen ser parciales o demorarse. Mientras el régimen continúa sin resolver las causas estructurales del colapso, la falta de agua y electricidad sigue empujando a más cubanos a expresar públicamente su descontento.





