De empacar sorbetos a transformar barcos: pareja de cubanos levantan exitoso negocio en Miami

Emprendedores cubanos. Imagen creada con IA. Foto: Chat GPT

Roselena y Ernesto llegaron a Estados Unidos en diciembre de 2022 sin grandes recursos, atravesaron trabajos agotadores y mantuvieron durante meses jornadas que se prolongaban hasta la madrugada. Menos de cuatro años después, dirigen en Miami una empresa especializada en el diseño, fabricación e instalación de cubiertas personalizadas para embarcaciones.

La pareja, originaria de Cienfuegos, contó durante una entrevista con el programa Metiendo el Cuerpo cómo convirtió su pasión por el mar y sus conocimientos técnicos en Olon Deck, una compañía que, según sus fundadores, llegó a trabajar hasta 60 embarcaciones durante uno de sus meses de mayor demanda.


Su historia comenzó lejos de los modernos barcos y las máquinas de corte computarizadas que utilizan actualmente. Al establecerse en Florida, ambos tuvieron que buscar rápidamente una manera de sostenerse. “Al comienzo aquí es muy difícil porque no tienes trabajo, no tienes papeles y no puedes manejar”, recordó Ernesto.

Sus primeros trabajos en Estados Unidos

Uno de los primeros empleos de la pareja fue en una fábrica de sorbetos. Mientras Roselena se ocupaba de empaquetar los productos, Ernesto descargaba varios contenedores diariamente bajo temperaturas elevadas.

Posteriormente, Ernesto consiguió trabajo en una compañía dedicada a fabricar gabinetes de cocina. Allí comenzó a operar máquinas CNC, empleadas para realizar cortes controlados mediante computadora, y aprendió sobre programación, diseño y procesos de producción.

Roselena, graduada de Ingeniería Industrial, trabajó inicialmente en una empresa de instalaciones subterráneas y luego se incorporó a la misma fábrica de gabinetes. Ambos calificaron esa etapa como su verdadera escuela empresarial en Estados Unidos.

La oportunidad que cambiaría su futuro apareció cuando el propietario de un taller cercano le preguntó a Ernesto si sabía fabricar pisos de espuma EVA para barcos. Aunque nunca había realizado ese trabajo, respondió que sí y pidió una muestra para estudiar el material.


“Yo no tenía ni idea de lo que me estaba hablando”, reconoció durante la entrevista. A partir de ese momento, Roselena comenzó a investigar en internet, buscar fabricantes y asistir con Ernesto a ferias náuticas para entender cómo funcionaba el sector.

Un negocio que necesitaba una inversión costosa

La pareja descubrió rápidamente que entrar en esa industria requería maquinaria especializada, un almacén, materias primas y un escáner de alta precisión para medir las superficies de las embarcaciones.

La inversión acumulada para independizar el negocio rondó los 70,000 dólares, según explicaron. Sin embargo, aclararon que no desembolsaron todo el dinero de una sola vez.

La máquina de corte CNC costó alrededor de 16,000 dólares después de que decidieran importarla y configurarla con los componentes que necesitaban. El equipo profesional de medición tuvo un precio cercano a los 32,000 dólares, mientras que el alquiler y los depósitos del almacén representaron otro gasto importante.

Durante la etapa inicial recibieron respaldo de los propietarios de la fábrica donde trabajaban. Estos aportaron capital y les permitieron utilizar parte de la infraestructura disponible. Cuando el emprendimiento comenzó a crecer, Roselena y Ernesto devolvieron las inversiones y continuaron por cuenta propia.

Los salarios financiaron los primeros trabajos

Durante meses, ambos conservaron sus empleos mientras desarrollaban el negocio durante las noches y los fines de semana. Sus salarios cubrían los gastos personales y les permitían reinvertir prácticamente todos los ingresos obtenidos con las primeras embarcaciones. “Lo que ganábamos se lo íbamos poniendo al negocio”, explicaron.

Los primeros proyectos los realizaron para amigos vinculados a servicios de alquiler de barcos en Miami. En algunos casos, los clientes solamente tenían que pagar el material porque la pareja todavía se encontraba perfeccionando el proceso.

El trabajo incluía medir cada área del barco, editar digitalmente las dimensiones, preparar el diseño, programar los cortes e instalar las piezas. Una cubierta personalizada puede incluir diferentes colores, figuras geométricas, nombres o logotipos solicitados por el cliente.

En aquella etapa debían esperar a que terminara su horario laboral para utilizar las máquinas de la fábrica. Muchas cubiertas eran cortadas a las dos o tres de la madrugada.

El momento en que decidieron dejar sus empleos

Roselena fue la primera en renunciar a su puesto para concentrarse en la nueva empresa. Ernesto permaneció algún tiempo más en la fábrica, ante la incertidumbre de abandonar un salario estable.

La decisión definitiva llegó cuando comprobaron que el negocio ya generaba ingresos comparables con los obtenidos mediante sus empleos y que la cantidad de clientes continuaba aumentando.

Olon Deck cuenta actualmente con un equipo de ocho personas, incluidos sus fundadores. Las funciones están distribuidas entre medición, edición, diseño, programación, corte, instalación, estimación de precios y atención a los clientes.

Esta organización les permitió acelerar los tiempos de entrega. Cuando disponen del material solicitado, un proyecto puede completarse normalmente en una semana y, bajo determinadas condiciones, incluso en uno o dos días. Si deben ordenar una combinación específica, el proceso puede extenderse entre dos y cuatro semanas.

¿Cuánto cuesta colocar un piso personalizado en un barco?

El costo depende del tamaño de la embarcación, la cantidad de superficie que debe cubrirse, el grosor del material, los colores y la complejidad del diseño.

Como referencia, los emprendedores señalaron que la cubierta completa de una embarcación de consola central de aproximadamente 30 pies puede costar entre 3,200 y 3,500 dólares con una combinación de dos colores. Un diseño de tres colores podría ubicarse entre 4,000 y 4,500 dólares.

La compañía utiliza espuma EVA de uso marino, un material antideslizante que proporciona comodidad, ayuda a disminuir el ruido y permite personalizar la superficie. Los fundadores afirmaron que ofrecen dos años de garantía sobre sus trabajos.

También han colocado el material en motos acuáticas, refrigeradores y carritos de golf, aunque su actividad principal continúa concentrada en las embarcaciones. El barco más grande atendido por la compañía alcanzó los 90 pies.

Los errores que dejaron importantes lecciones

El crecimiento no estuvo exento de pérdidas. Durante los primeros meses aceptaron proyectos sin exigir depósitos porque algunos clientes desconfiaban de una empresa nueva.

En uno de esos casos, invirtieron tiempo y materiales en un trabajo de más de 2,000 dólares, pero el cliente desapareció sin pagar. A partir de experiencias como esa establecieron políticas más estrictas para comenzar los proyectos.

Otro golpe costoso ocurrió cuando el sensible equipo de medición sufrió una caída y tuvo que ser reparado y calibrado nuevamente. La reparación superó los 5,000 dólares.

Para Roselena y Ernesto, esas experiencias demostraron la importancia de definir procedimientos internos y cumplirlos, incluso cuando el propietario desea hacer una excepción para asegurar una venta.

El 80% de los clientes llega por recomendación

Aunque mantienen presencia en las redes sociales, los fundadores aseguraron que aproximadamente el 80% de sus clientes procede de recomendaciones personales.

Propietarios satisfechos, talleres de pintura, vendedores de embarcaciones y otros negocios vinculados al sector náutico les envían nuevos proyectos. La pareja considera que el servicio, la puntualidad y los diseños personalizados han sido fundamentales para diferenciarse dentro del competitivo mercado de Miami.

Uno de sus trabajos más desafiantes fue una embarcación para el creador de contenido Pesca con Flow. La pareja buscó directamente la oportunidad y recibió libertad para desarrollar un diseño poco convencional. Solamente el corte del material requirió más de 24 horas, sin contar la medición, programación e instalación. El resultado marcó, según ambos, un antes y un después para la compañía.

Preparan una marca propia para los próximos años

La próxima meta de Roselena y Ernesto va más allá de instalar pisos. La pareja reveló que trabaja desde hace más de un año en la creación de una marca propia de material para cubiertas marinas.

Su aspiración es convertirse en distribuidores y establecer una red de negocios autorizados que utilicen el producto. No han anunciado una fecha de lanzamiento porque aseguran que prefieren dedicar el tiempo necesario a desarrollar una alternativa competitiva.

Su recorrido, desde descargar contenedores y empacar sorbetos hasta dirigir un taller con empleados y maquinaria especializada, refleja una historia frecuente entre los inmigrantes de Miami, pero también expone las largas jornadas, las inversiones y los riesgos que suelen quedar ocultos detrás de un negocio exitoso. “No puedes esperar resultados de un día para otro. Tienes que darle tiempo”, concluyó Ernesto.


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