El pasado mes de junio, ejecutivos de Telefónica de España viajaron a Cuba, con motivo del Sexto Congreso de Telecomunicaciones, que tuvo lugar en Varadero, y buscaron oportunidades para que la compañía entre a la Isla, confirmaron fuentes a eldiario.es, afirmó Diario de Cuba.

Trinidad Jiménez, exministra socialista de Asuntos Exteriores, ahora directora global de Estrategia de Asuntos Públicos de Telefónica se reunió con autoridades del régimen de La Habana, entre ellos ministros, para posibles negociaciones.

Sin embargo, las mismas fuentes negaron que se haya concretado alguna negociación, dado que “no hay intención de las autoridades cubanas de abrir el sector”.

La empresa de telecomunicaciones cubana, la estatal Etecsa, lleva cinco años trabajando en la expansión de la red 3G en Cuba, no obstante a este servicio sólo han podido acceder altos funcionarios del Gobierno cubano, instituciones, y diplomáticos.


La tecnología 4G se extiende alrededor del mundo, y mientras las autoridades en la Isla dilatan el acceso a internet al cubano común, mantienen un discurso de doble rasero, al decir por otra parte que buscan informatizar al país.

En febrero Etecsa informó sobre un acuerdo firmado con la luxemburguesa SES para garantizar el soporte del servicio de internet a los cubanos “complementando la existente fibra óptica mediante un servicio satelital de órbita media de alta capacidad”, recoge Diario de Cuba.

El monopolio de telecomunicaciones está necesitado del apoyo de la tecnología foránea, para ofrecer un servicio de calidad, sin embargo rechaza propuestas de compañías extranjeras.

Simplemente es lo que parece, al régimen comunista en verdad no le conviene que los cubanos tengan pleno acceso a la red de redes, una de las formas para seguir manteniendo el status quo en la Isla, limitando internet los nacionales no tendrán forma de organizarse políticamente, ni tendrán oportunidad de movilizarse.

La precariedad del internet en la Mayor de las Antillas es una garantía para seguir reprimiendo a las grandes masas, y coartando la libertad de expresión, y el derecho a la libre asociación.

(Con información de Diario de Cuba)