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El juez Amit P. Mehta de la Corte Federal de Washington D.C. sentenció que Cuba debe pagar $166 millones de dólares a tres estadounidenses que estuvieron cinco años en cautiverio por las FARC.

Marc Gonsalves, Keith Stansell y Thomas Howes fueron secuestrados el 13 de febrero de 2003, cuando el avión que utilizaban en tareas para el Plan Colombia contra el narcotráfico fue derribado por las FARC.


El magistrado otorgó $44.7 millones a cada uno de los sobrevivientes y $12 millones por daños a la viuda de un cuarto tripulante que fue ejecutado en el lugar donde cayó la avioneta y $5 millones para cada uno de sus cuatro hijos.

Tom Janis, ex piloto de la Fuerza Delta de Estados Unidos, fue ejecutado junto al colombiano Luis Alcides Cruz.

La decisión responde a una demanda interpuesta en el 2005 por los contratistas, bajo lo establecido por la Ley los Estados Patrocinadores de Acciones Terroristas.

“La corte ha tenido poca dificultad en concluir que Cuba abasteció a las FARC con los materiales, entrenamiento y recursos necesarios para llevar a cabo estos hechos -el derribo de la avioneta y la tortura física- y lo hizo con la intención de dañar a los demandantes.


Durante años, Cuba proporcionó, intencionalmente, a las FARC y las alentó para usar la violencia con el fin de promocionar su agenda política”, dictaminó la sentencia.

Los tres estadounidenses fueron liberados el 2 de julio de 2008 junto a Ingrid Betancourt y otros 10 rehenes de las FARC en la llamada Operación Jaque.

En marzo de 2009, Howe, Stansell y Goncalvez presentaron en Nueva York el libro “Out of Captivity: Surviving 1.967 Days in the Colombian Jungle”, en el cual cuentan sobre el secuestro.