Nuevamente vuelve el tema de la homosexualidad al cine cubano, pero esta vez desde la realidad de dos personajes que ―aunque son diferentes― reflejan la agonía de vivir para cumplir un sueño. Últimos días en La Habana, es el nombre de la más reciente propuesta cinematográfica del director Fernando Pérez, Premio Nacional de Cine 2007.

No faltó quien asociara esta cinta de Fernando Pérez a la reconocidísima y multipremiada película Fresa y Chocolate de 1993, pues Últimos días en La Habana defiende también la importancia de la amistad, a pesar de las preferencias sexuales.

Miguel, encarnado por el actor Patricio Wood, es un hombre de 45 años que vive en Centro Habana y que no ha disfrutado a plenitud la vida por las desesperadas ansias de viajar a Estados Unidos, aunque para ello sueñe ilusoriamente con la aprobación de una visa que nunca llega. Mientras tanto Diego, que magistralmente lo interpreta Jorge Martínez, es el amigo homosexual de su adolescencia; un hombre que se divirtió como nadie y que tiene desesperadas ganas de vivir porque agoniza en una cama, enfermo de SIDA.

La cinta no habla expresamente de política pero roza en ciertos aspectos con ella. Diego postrado se cuestiona su existencia en un cuarto que se cae a pedazos como si la vida no cambiara y estuviera detenida. Será esta la similitud sinuosa de un país que por momentos también parece estar detenido en el tiempo, pero donde coexisten modos muy diversos de vivir en sociedad.


La joven actriz Gabriela Ramos de 18 años se llevó el premio de Mejor actriz de reparto en el Festival de Cine en Español de Málaga




La cinta es un drama, pero Fernando Pérez supo matizarla con pinceladas de humor para humanizar la historia y conectarla con varios públicos, como lo hizo también en su película “La vida es silbar”. Eso, por supuesto no pudo haberse logrado sin las sensacionales interpretaciones de todos sus actores, especialmente de los protagónicos y de un personaje femenino interpretado por Gabriela Ramos bajo la piel de Yusisleydis, la sobrina de Diego.

La amistad de Diego y Miguel es como el mar y su sal. El uno complementa al otro y aunque ambos vean la felicidad de la vida en aspiraciones diferentes, el afecto que comparten es realmente es la verdadera sal de sus vidas.

Últimos días en La Habana se alzó este año con la Biznaga de Oro al mejor filme iberoamericano del Festival de Cine en Español de Málaga y otros reconocimientos como el Premio Especial del Jurado en Largometraje de Ficción y el galardón de Mejor actriz de reparto para Gabriela Ramos.

No te pierdas la más reciente película de Fernando Pérez, Últimos días en La Habana. Podrás saber qué pasa realmente cuando las ilusiones superan la realidad. Esa con la que tantos cubanos sueñan y que muchas veces se vuelve inatrapable.