Estalla otro cacerolazo en La Habana: vecinos rodean sede del gobierno en San Miguel del Padrón exigiendo comida y corriente

Cacerolazo en San Miguel del Padrón. Foto: Video de Facebook de Martí Noticias

La crisis económica y energética que atraviesa Cuba volvió a provocar escenas de fuerte tensión social en La Habana, luego de que decenas de residentes del municipio San Miguel del Padrón se concentraran frente al Gobierno de la administración Municipal para exigir electricidad y acceso a alimentos básicos en medio de prolongados apagones y una situación de creciente precariedad.

La manifestación, registrada en videos difundidos ampliamente en redes sociales, mostró a hombres y mujeres golpeando cazuelas y lanzando consignas como “¡Corriente y comida!” en medio de la avenida, reflejando el deterioro de las condiciones de vida en la isla y el aumento del descontento popular ante la falta de soluciones efectivas por parte de las autoridades.


El episodio se sumó a una cadena de protestas y cacerolazos reportados en distintos puntos del país durante los últimos meses, en un contexto marcado por el colapso energético, la inflación, el desabastecimiento y una crisis económica que continúa golpeando con fuerza a millones de cubanos.

Vecinos salieron a las calles por los apagones y la falta de alimentos

Según las imágenes compartidas en plataformas digitales, los manifestantes se congregaron frente a la sede del Gobierno del municipio mencionado ubicado en la conocida loma de los Zapotes del reparto Jacomino durante horas del mediodía para reclamar respuestas inmediatas a los extensos cortes eléctricos y a la escasez de comida.

Los residentes denunciaron que llevaban más de cuatro días soportando apagones que afectan gravemente la vida cotidiana. Muchos hogares perdieron alimentos refrigerados debido a las interrupciones eléctricas constantes, mientras familias enteras permanecían sin ventilación ni agua suficiente en medio de altas temperaturas.

La falta de electricidad también impactó el funcionamiento de pequeños negocios, la conservación de medicamentos y el acceso a servicios básicos. En varios barrios de Cuba, los cortes eléctricos han llegado a superar las 12 y hasta 20 horas diarias, especialmente fuera de La Habana, aunque la capital tampoco ha escapado del deterioro energético.

El reclamo por comida evidenció además la profundidad de la crisis alimentaria que enfrenta el país. Productos esenciales como arroz, pollo, aceite, huevos y pan continúan escaseando o alcanzando precios inaccesibles para gran parte de la población.


En muchos casos, las familias dependen de remesas enviadas desde el extranjero o del mercado informal para sobrevivir, mientras el salario estatal promedio continúa siendo insuficiente frente al elevado costo de vida.

Videos de la protesta circularon rápidamente en redes sociales

Las escenas del cacerolazo comenzaron a viralizarse rápidamente en Facebook, X y otras plataformas digitales, donde usuarios dentro y fuera de Cuba compartieron grabaciones de la protesta y expresaron preocupación por el deterioro de la situación social en la isla.

En los videos se observaron decenas de personas reunidas frente a la sede gubernamental mientras coreaban consignas de frustración y exigían soluciones concretas a los apagones y la escasez.

La difusión de estas imágenes volvió a poner el foco sobre el papel de las redes sociales en Cuba, especialmente desde las históricas protestas del 11 de julio de 2021, cuando internet y las transmisiones en vivo permitieron mostrar al mundo manifestaciones masivas que anteriormente permanecían aisladas o silenciadas.

A pesar de las restricciones tecnológicas y los cortes de conexión que suelen producirse durante situaciones de tensión social, los ciudadanos continúan utilizando plataformas digitales para denunciar apagones, colas, falta de alimentos y operativos policiales.

El malestar social aumenta en distintas zonas de Cuba

La protesta en San Miguel del Padrón ocurrió en medio de un incremento de las expresiones de inconformidad popular en diferentes provincias del país. En semanas recientes se reportaron cacerolazos y manifestaciones en localidades como Morón, Santiago de Cuba, Bayamo y varios barrios habaneros, muchos de ellos detonados por apagones prolongados, falta de combustible y escasez de productos básicos.

Con fogatas encendidas y basura ardiendo en plena vía pública, vecinos de Marianao protagonizaron manifestaciones durante la madrugada de este miércoles. Horas antes, en el Reparto Bahía, residentes habían realizado un cacerolazo acompañado de fuertes consignas contra el régimen, entre ellas «¡Abajo la dictadura!».

Mensajes de protesta contra Miguel Díaz-Canel y consignas como «Patria y Vida» también aparecieron este miércoles pintados sobre infraestructuras eléctricas en Arroyo Naranjo, en medio del creciente descontento popular por los apagones. Días antes, el lunes, residentes de Luyanó habían bloqueado la Calzada de Concha para exigir una solución a las prolongadas interrupciones eléctricas.

El deterioro del sistema eléctrico nacional continúa siendo uno de los principales factores de tensión social. Las averías recurrentes en termoeléctricas, la falta de mantenimiento, el déficit de combustible y las limitaciones financieras del régimen han reducido drásticamente la capacidad de generación energética.

La crisis energética en Cuba continuó agravándose con cifras récord de déficit eléctrico. Para el horario pico de este miércoles, la Unión Eléctrica estimó una disponibilidad de apenas 1,230 MW frente a una demanda nacional de 3,250 MW, lo que dejaría un faltante de 2,020 MW en el sistema.

La situación ya había alcanzado niveles críticos el martes, cuando las afectaciones reales llegaron a 2,113 MW a las 8:40 de la noche, marcando el mayor déficit registrado en lo que va de año, de acuerdo con datos oficiales divulgados por la propia Unión Eléctrica.

Especialistas y economistas han advertido que la infraestructura energética cubana atraviesa uno de sus peores momentos en décadas, con plantas obsoletas y frecuentes salidas imprevistas de unidades generadoras que agravan los cortes eléctricos diarios. En los últimos 18 meses, Cuba ha enfrentado al menos siete apagones generales que provocaron el colapso total del sistema eléctrico nacional. El episodio más crítico ocurrió el 16 de marzo de 2026, cuando gran parte del país permaneció sin servicio eléctrico durante 29 horas y 29 minutos consecutivos.

A la crisis energética se suma un complejo escenario económico marcado por inflación descontrolada, caída del turismo, disminución de ingresos estatales y una emigración masiva que ha vaciado comunidades enteras en distintas regiones del país.

Desde 2021, más de un millón de cubanos abandonaron la isla, principalmente rumbo a Estados Unidos y otros países de América Latina y Europa, en busca de mejores oportunidades y estabilidad económica.

Crece la tensión entre la población y el Gobierno cubano

En varios de los incidentes registrados durante los últimos meses, las autoridades respondieron con presencia policial, vigilancia y advertencias contra participantes de las protestas. En septiembre de 2024, residentes de los repartos La Rosita y Siboney salieron a las calles y levantaron barricadas con objetos incendiados para denunciar que llevaban más de dos semanas sin acceso al agua potable lo cual conllevó a los represores del régimen a enviar varias unidades policiales para intimidar a la población.

Organizaciones de derechos humanos y activistas han denunciado anteriormente arrestos arbitrarios, citaciones y amenazas contra ciudadanos que participan en manifestaciones o difunden videos críticos en redes sociales.

Aunque las autoridades cubanas suelen atribuir estas protestas a campañas de desinformación o intentos de desestabilización promovidos desde el exterior, el aumento de las manifestaciones espontáneas refleja el creciente agotamiento social existente en amplios sectores de la población.

La consigna “corriente y comida” resumió el sentimiento de frustración de muchos cubanos que enfrentan diariamente apagones, desabastecimiento, inflación y condiciones de vida cada vez más difíciles en medio de una de las crisis más severas registradas en la isla en las últimas décadas.


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