El humorista cubano Ulises Toirac envió un mensaje al epidemiólogo cubano, director del Departamento de Epidemiología del país el Doctor Francisco Durán, luego de que este apoyara la participación en masas de personas en una marcha por todo el malecón habanero este jueves.

En un mensaje publicado en su cuenta de Facebook, Toirac critica fuertemente la postura del médico cubano que, por más de un año ya, ha estado pidiendo prudencia y distanciamiento social entre los cubanos para poder rebasar la pandemia de Covid-19.


En media de la peor fase de la pandemia que atraviesa la isla, con decenas de muertos a diarios y con hospitales colapsados, el Dr. Durán unió su voz a la convocatoria de la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba para aglomerar personas en el malecón habanero.

En su cuenta de Facebook, Toirac publicó:

Querido Doctor Francisco Durán García

Respeto muchísimo la labor que usted y su equipo han realizado todo este tiempo. Requiere energías, entrega y sacrificio. Y requiere sostenerlos por mucho tiempo. Pienso que han hecho una muy encomiable tarea no solo brindando información y trabajando las estadísticas, sino apoyando con sabiduría y espíritu científico, con talento y capacidad, en las decisiones para enfrentar esta devastadora epidemia.


Pero es incongruente a su trabajo apoyar un evento de masas. La reclusión, el aislamiento son medidas que usted (y todos los científicos del mundo) han enfatizado una y otra vez como profilaxis elemental para detener el contagio. Es además la más drástica y efectiva. No puede ser que públicamente lo apoye sino es en detrimento de esa y todas las otras medidas de las que habla diariamente. No es consecuente y echa por tierra todos los llamados a la población en esa dirección. Si no puede expresar públicamente su desacuerdo (y pienso que su cerebro de científico y su labor como epidemiólogo no pueden dictarle otra cosa que oponerse a un evento de masas en medio de una pandemia que está arrancando casi cien vidas diarias), debió callar. Apoyarlo no fue sabio.

Obviamente su militancia se lo impidió y le obligó a hablar apoyando esa caravana. Pero de eso se trata, de seguir siendo lo que quiera ser en el pensamiento político, pero expresando el criterio propio sin que por ello peligre el puesto. Porque tiene que haber voces. Tiene que haber contrastes sin que signifique claudicar en las ideas. Porque para abogar por cualquier idea, primero que todo se necesita estar vivo. Y nuestro país necesita eso.

No lo critico porque se abogue en este caso a favor del gobierno. Veo mal que se anime desde cualquier punto del espectro ideológico a que la gente se exponga a sufrir una enfermedad terrible que no solo puede cegarte la vida, sino que aun cuando no te mate, deja secuelas que por un lado desastran la salud del individuo, y por otro exigen de un estado exhausto económicamente que destine recursos a la atención de ese individuo.

Las necesidades de libertad, de soberanía, de independencia, de todo cuanto el ser humano desea para sí y para su país pasan primero que todo (como ya lo dije) por el requisito de estar vivos.

Un evento multitudinario es difícilmente un evento que no deje secuelas porque muchas variables quedan sueltas y cada una de ellas es una trampa.

Cada día hay un acápite en sus estadísticas: «Sospechosos».

Súmele hoy todos los que vayan a esas caravanas por todo el país.