
El presidente Donald Trump reconoció que su gobierno pudo haber ido demasiado lejos con las deportaciones masivas. «Creo que fue demasiado dura», respondió cuando le preguntaron por su política de deportaciones en una entrevista con 60 Minutes. CBS difundió el fragmento este domingo 8 de noviembre, cinco días después de que los republicanos perdieran el control del Senado y de la Cámara de Representantes.
Horas después de grabar la entrevista, el presidente eligió a Stephen Miller, uno de los principales impulsores de esa política, para sustituir a Susie Wiles como jefe de gabinete de la Casa Blanca. Miller asumirá el cargo el lunes 9 de noviembre. Para las familias pendientes de los operativos migratorios, la pregunta es qué efecto tendrán las palabras del presidente sobre las órdenes que reciben los agentes.
Qué instrucciones tenía ICE tras las elecciones
Hasta el domingo, funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional y del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) dijeron a CBS News que seguían sin recibir instrucciones de reducir los operativos. Antes de las elecciones, la agencia había elevado su meta de 2.000 a unos 2.700 arrestos diarios. Esa cifra corresponde al objetivo de detenciones que se pidió alcanzar a los agentes. Las deportaciones efectivamente realizadas se contabilizan por separado.
La Casa Blanca también defendió públicamente la continuidad de los operativos. Su portavoz, Lauren Bis, dijo a CBS que el gobierno mantendría los esfuerzos para arrestar y deportar a inmigrantes indocumentados que, según la administración, representan un peligro para sus comunidades.
Por qué importa el ascenso de Stephen Miller
Miller ya ocupaba dos puestos desde los que ayudó a definir la estrategia migratoria del segundo mandato de Trump. Era subjefe de gabinete y asesor de seguridad nacional interna. Como jefe de gabinete, pasará a coordinar el trabajo del equipo presidencial en su conjunto. Los funcionarios consultados por CBS señalaron precisamente su ascenso como una de las razones por las que consideran improbable una reducción de los operativos de ICE.
La declaración del presidente llega en un momento en que la dureza de esos operativos pesa en la opinión pública. Según las encuestas a boca de urna citadas por CBS, el 58 % de los votantes a nivel nacional consideró que la campaña de deportaciones había ido demasiado lejos. En enero, cuando los demócratas asuman el control de ambas cámaras, tendrán la facultad de abrir investigaciones sobre cómo se ejecutó esa política.





