El gobierno federal de Estados Unidos se quedó sin fondos a medianoche del viernes, suspendiendo todas las operaciones a excepción de las esenciales y empañando el primer aniversario de la toma de posesión del presidente Donald Trump en una sorprendente muestra de la disfunción del gobierno.


Las negociaciones de último minuto fracasaron cuando los senadores demócratas bloquearon una extensión de cuatro semanas en una votación a última hora, causando el cuarto cierre del gobierno en 25 años. La situación que derivó en el cierre gubernamental careció de drama: La votación del Senado era previsible y, dado que comienzo de las medidas excepcionales coinciden con el inicio del fin de semana, muchos de sus efectos inmediatos pasarán desapercibidos para la mayoría de los estadounidenses.

El Congreso convocó una sesión extraordinaria el sábado para empezar a estudiar una versión de la medida de gasto a corto plazo para tres semanas, y de paso transmitir que están trabajando mientras comienza el cierre. Parece que ambos bandos intentarán forzar votaciones dirigidas a hacer que el otro partido parezca el responsable del impasse en las agencias federales.

La Seguridad Social y la mayor parte de los programas de bienestar social no se verán afectados por la paralización de las autoridades federales. Las funciones críticas del ejecutivo se mantendrán, y los miembros de los servicios uniformados, inspectores sanitarios y agentes de la ley trabajarán sin sueldo. Pero si no se alcanza un acuerdo antes del lunes, cientos de miles de empleados federales quedarán temporalmente sin trabajo.

Los demócratas rechazaron la ley de gasto en un esfuerzo por presionar a la Casa Blanca para lograr un acuerdo que proteja a los inmigrantes “dreamers”, que llegaron al país de forma ilegal cuando eran niños


Ambos partidos se culpan unos a otros por el fracaso de no poder llegar a un acuerdo y mantener el gobierno funcionando.