
La Guardia Costera de Estados Unidos descargó en Port Everglades, en Fort Lauderdale, un cargamento de cocaína y marihuana valorado en aproximadamente 226,7 millones de dólares, tras seis interceptaciones realizadas en aguas internacionales del Pacífico oriental.
La descarga tuvo lugar el miércoles 14 de octubre y estuvo a cargo de la tripulación del buque Tampa, que trasladó hasta el sur de Florida las sustancias confiscadas durante el despliegue contra el narcotráfico. El balance oficial fue de 29.600 libras de cocaína y 3.355 libras de marihuana, para un total aproximado de 32.955 libras, equivalentes a casi 15 toneladas métricas.
Aunque algunas versiones periodísticas mencionaron 2.355 libras de marihuana, la documentación gráfica publicada por la Guardia Costera en la plataforma oficial DVIDS establece la cantidad en 3.355 libras.
Seis interceptaciones de lanchas rápidas
Las drogas fueron decomisadas en seis intervenciones distintas contra lanchas rápidas que navegaban frente a América Central y del Sur. Posteriormente, los paquetes fueron transportados a Port Everglades y exhibidos durante una presentación ante los medios.
El Tampa es un buque de resistencia media de 270 pies de eslora, unos 82 metros, con base en Portsmouth, Virginia. Su despliegue forma parte de los esfuerzos estadounidenses para interceptar cargamentos antes de que avancen por las rutas marítimas del narcotráfico.
Un operativo con apoyo de varias unidades
Las interceptaciones contaron con la participación del Tampa, un equipo táctico de aplicación de la ley de la Guardia Costera y su escuadrón de helicópteros especializado en interdicción.
También colaboraron la Fuerza de Tarea Conjunta Interagencial Sur, el Distrito Suroeste de la Guardia Costera y el buque de la Marina estadounidense USS Gridley, según la información difundida sobre el operativo. Esta coordinación permitió reunir capacidades de vigilancia, seguimiento e intervención marítima para detener el traslado de los cargamentos.
Antecedentes: la operación Pacific Viper
El despliegue se inscribe en la operación Pacific Viper, lanzada en agosto de 2025 para reforzar los patrullajes contra el tráfico de drogas frente a las costas de América Central y del Sur.
La estrategia busca interrumpir el transporte marítimo utilizado por organizaciones criminales transnacionales y reducir su capacidad para hacer llegar sustancias ilegales a Estados Unidos.
Reacciones de los mandos de la Guardia Costera
El capitán Joshua DiPietro, comandante del Tampa, destacó el trabajo de la tripulación durante operaciones complejas y jornadas prolongadas. Atribuyó los resultados a la perseverancia y la coordinación de sus integrantes.
Por su parte, la vicealmirante Jo-Ann Burdian, comandante del Área Atlántica de la Guardia Costera, sostuvo que estas intervenciones forman parte del esfuerzo para debilitar a las organizaciones criminales y proteger las fronteras marítimas estadounidenses.
Impacto y próximos pasos
La descarga en Fort Lauderdale reúne el resultado de varias incautaciones efectuadas en el Pacífico oriental. Port Everglades fue el punto de desembarco de las sustancias, mientras que las interceptaciones ocurrieron a miles de kilómetros del sur de Florida.
La Guardia Costera mantiene sus operaciones de detección e interdicción junto con organismos estadounidenses y socios internacionales bajo Pacific Viper. El objetivo declarado es frenar el movimiento de grandes cargamentos y afectar la capacidad operativa de las redes que los transportan.





