Foto de archivo

Un director del Centro Municipal de Higiene y Epidemiología de Mayarí, Holguín, quien pidió quedar en el anonimato dijo a Diario de Cuba, «Tenemos al menos una persona fallecida por dengue, decenas de casos confirmados y cientos de sospechosos permanentemente».


«Gracias al trabajo que estamos haciendo no tenemos mayor mortalidad, aún cuando la morbilidad es alta. Infelizmente, aparecen constantemente focos del agente trasmisor, el mosquito Aedes aegypti, y el dengue es una enfermedad peligrosa», lamentó.

En los consultorios del medico de la familia se llevan a cabo investigaciones donde participan el médico, la enfermera, técnicos de Higiene y Epidemiología, y especialmente los trabajadores de la Campaña Antivectorial. También, estudiantes de Medicina.

En las calles las labores de prevención no cesan. Trabajadores de a Campaña Antivectorial se ven a menudo por las calles fumigando, pero la situación es difícil de contener.

«Todos los días aparecen nuevos focos de Aedes, hasta decenas en un solo Consejo Popular, como pasó ayer en el 26 de Julio, por ejemplo. La tranquilidad del pasado, cuando lo teníamos a raya, se acabó. Ahora es endémico como en todas las ciudades grandes del país», dijo un técnico de la campaña.


«El año entero tenemos focos y, si aparece un caso de dengue, enseguida se complica la situación epidemiológica, como ha pasado ahora. Bastante suerte hemos tenido hasta el momento, teniendo Holguín el dengue desde hace tiempo. De allí proviene el contagio. Con el flujo de personas que hay todos los días era inevitable».

Ciertos centros públicos han tenido que cesar operaciones para acomodar a los agentes que vienen a fumigar. La oficina de Correos de Mayarí fue una de ellas, así como las oficinas de ETECSA.

«Aquí casi todos estuvimos ingresados y algunos compañeros fueron diagnosticados con dengue», dijo una empleada de Correos, mientras explicaba a la población en cola que la oficina debía cerrar momentáneamente.

Otro residente dio su testimonio. «Mi esposa estuvo grave de muerte, de milagro rebasó el dengue. No podía comer porque perdió el apetito. Por suerte, comenzó a alimentarse. Le daba mucho jugo de guayaba, más los medicamentos. Ya está bien. Es una enfermedad muy peligrosa», comentó en un diálogo informal con clientes un trabajador del Servi-Cupet. El tema del dengue es uno de los más recurrentes en la calle.

Y mientras tanto los trabajadores de la campañas se sienten agotados, con una tremenda responsabilidad encima y muy mal compensados.

«Si las casas están cerradas, debemos venir en otro horario. No se puede quedar ninguna sin revisar. Este es un trabajo muy duro y lo peor es que somos nosotros los que menos ganamos. Si acaso, con la estimulación llegamos a 600 pesos», dijo uno de los fumigadores.

«Los médicos, enfermeras y hasta nuestros jefes ya ganan por encima de 1.000 pesos, pero nosotros seguimos con una miseria», añadió.

«Yo mismo cargo esta bazuca pesada el día entero sobre mi espalda, con una alimentación pésima. La dosis es reforzada, pero de mala calidad. Fíjate si esto es duro, que en La Habana ponen a los jóvenes del Servicio Militar. Nadie quiere hacer este trabajo por tan poca plata», concluyó.