A pocos días de iniciado los viajes en trenes chinos a lo largo de Cuba, los pasajeros han comenzado a expresar su descontento con el servicio en los mismos.


Los cubanos que ya han viajado en los trenes se han quejado principalmente de la falta de servicios gastronómicos a bordo.

Testigos dijeron que en los trenes no venden comida y tampoco les dejan subir nada que traigan de casa, lo cual representa un inconveniente teniendo en cuenta que alguno de los viajes pueden ser tan largos como hasta 18 horas.

El inconveniente de la falta de alimento a bordo de los trenes se intensifica para las personas que viajan con niños, los cuales son muchos, teniendo en cuenta que estamos en las vacaciones escolares.

«Servicio que inicia está sujeto a perfección», dijo un representante asegurando que se está tomando en cuenta que hay muchos menores a bordo por las vacaciones que necesitan merendar. «Quieren comer, están inquietos, y es verdad que hay que revisar todo eso», añadió.


A pesar de viajar en trenes recién estrenados, algunos pasajeros dijeron que los baños estaban clausurados debido a tupiciones.

Otros pasajeros también denunciaron retrasos de más de 4 horas por problemas técnicos.

Los nuevos vagones son parte de un lote de 240 coches que el Gobierno cubano compró al gigante asiático por un valor superior a los 150 millones de dólares.

Pekín concedió el préstamo de 150 millones al régimen de la Isla, bajo la modalidad de «crédito preferencial del comprador» (PBC por sus siglas en inglés), de acuerdo a datos del mayor fabricante de material rodante del mundo, CRRC, que además fue la compañía contratista para la adquisición de La Habana.