“¿Qué lugar ocupa la economía cubana en la región?”, es el título del trabajo del economista Pavel Vidal, donde hace un balance de la gestión económica de Raúl Castro, para dar a conocer en qué estado dejará a la Isla comunista cuando abandone el poder el próximo 19 de abril.


Publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo, Vidal se cuestiona un método que resuelve el enmarañado sistema monetario y cambiario de Cuba, toca aspectos como el Producto Interno Bruto (PIB), Producto Interno Bruto per cápita y productividad.

El economista reside en Colombia desde hace años, y allí ocupa una cátedra en la filial de Cali de la Universidad Javeriana, con su trabajo presenta su punto de vista acerca de la economía de la Mayor de las Antillas, de cara a lo que se espera sea una transición del poder a otra generación, que deje atrás a los “históricos”.

El especialista se pregunta: ¿En qué condiciones llega la economía cubana a la transición generacional?, para ello realiza un balance de la gestión económica del octogenario gobernante.

Pavel Vidal se responde: “Cuba ha cambiado bastante en estos diez años de reformas económicas, aunque no lo suficiente”.


El experto apunta como lado positivo, la menor dependencia del Estado, el empuje del sector privado, ingresos familiares, servicios turísticos, producción de alimentos, gastronomía y transporte.

Añade la parte formal e informal del sector inmobiliario, las transacciones de bienes y servicios de consumo, así como el suministro de insumos a los cuentapropistas, llega incluso a ver como un logro, la renegociación de las deudas externas del país caribeño.

Otros cambios anunciados han sido vencidos por los obstáculos del Gobierno cubano, “han quedado a medias, o se han pretendido poner en práctica replicando vicios del pasado”, lamenta Vidal.

El académico expone la persistencia de un lastre al progreso económico cubano, y la traba fundamental es un sistema empresarial burocrático, ineficaz, salarios ínfimos, y “maniatado por un plan central”.

Agrega que las ventajas de la educación no se explotan al máximo, y los profesionales del país están limitados de poder incursionar en el sector de los emprendedores.

Los diez años de Castro al frente de Cuba se han caracterizado por cambios lentos y conservadores que han traído consecuencias a la política económica.

Para Vidal, el crecimiento del PIB (un promedio anual de 2,4% de 2008 a 2017) y de la productividad; los escasos frutos de la reforma en la agricultura, y la nueva inmersión de la economía en una crisis financiera, han sido aspectos “decepcionantes”.

“Las reformas no crearon empleos de calidad y eliminaron medio millón de puestos de trabajo formales”, acota el analista.

El entorno internacional se suma a los problemas internos, enumerando la dependencia de la Isla a Venezuela, una nación en crisis, y el embargo estadounidense.

Menciona el impacto del huracán Irma que azotó el país en septiembre pasado, y la decisión del régimen de congelar de manera provisional el otorgamiento de licencias a los cuentapropistas.

El experto finaliza recordando que para 2018 se esperan tres acontecimientos de importancia, la llamada sucesión de poder que incluye un cambio generacional necesario en las estructuras del gobierno, nuevas normas para el sector privado, y la unificación de la moneda. ¿Qué sucederá? Pavel Vidal concluye diciendo que podría ser más decepcionante, dada las grandes expectativas.

(Con información de Martí Noticias)