Son desgarradoras las historias que publican cubanos en el muro de la red social Facebook, que los reúne bajo un grupo llamado “No somos desertores, somos cubanos libres”. Lo peor es que no son invención, es la cruda realidad de muchos, que hoy lejos de su tierra, tienen prohibido volver a pisarla, por una sanción absurda que el régimen castrista impone a profesionales de la salud, y a deportistas antillanos, que fueron enviados a misiones en el extranjero, en condiciones de semiesclavitud, y decidieron abandonarlas.


Hoy pagan el precio de la libertad, a un coste demasiado alto; “Miles de niños cubanos, sueñan con volver a ver a sus padres”, se titula un vídeo que circula desde hace unos días por las redes sociales, en él se explica que más de 13 mil médicos cubanos tienen prohibido ver a sus hijos, dado los 8 años sin entrar a Cuba, el país que los vio nacer, es la sanción del Gobierno cubano para los “desertores”. “Raúl Castro los separa”, detalla el audiovisual con imágenes reales.

Al cuidado de las abuelas y abuelos han quedado esos niños en la Isla, que esperan…anhelan…y “merecen” volver a ver a sus padres.

Un usuario del grupo publicaba hace unos días fotos de madres, y niños cubanos con letreros como “Por favor dejen venir a mi papito, lo extrañamos”.


“Familias separadas, niños creciendo sin que puedas verlos, familiares que fallecen sin que les demos una despedida, enumeraba Manoreys Rojas Hernandez, concluyendo que “ni el peor de los delincuentes merece semejante castigo, menos aún niños inocentes, padres en su lecho de muerte o todo aquel que una tiranía no supo cuidar y obligó a huir a otras tierras”.

Simples cubanos profesionales, que estudiaron “gratis”, y el castrismo quiso esclavizar luego, no les basta con un tiempo, es necesario ser esclavos de por vida. ¿Quién pidió gratuidad? Los cubanos no han podido elegir nada durante casi 60 años, la dictadura más larga de América Latina les ha impedido escoger bajo qué tipo de sistema quieren vivir. Marcados desde su nacimiento, con la hoz y el martillo. Pero nunca preguntados, nunca tomados en cuenta.

Evelin García, comentaba en la red: “Estoy pagando muy alto el precio de querer ser libre, de vivir diferente…sufro a cada instante la falta de mi madre, mi abuela, mis hermanos, y la necesidad de abrazarlos. Es inmenso este dolor, no sé hasta cuándo”.

Con el hashtag de #cubandreamers, son identificados estos niños que también sueñan.

El grupo de Facebook, es un espacio para compartir las tristezas, el dolor del destierro, como a la vieja usanza en la neocolonia, o quizás peor.

“Hola buen día, mi nombre es Nyivis Miranda Aguero Dra cubana, abandone la misión desde Brazil en el año 2015. Contarles a todos q este domingo 21 de Enero intenté entrar en nuestra tierra, por la provincia de Santa Clara, al llegar y entregar el pasaporte me retuvieron en la oficina de Inmigración y me dijeron que por ser desertora de una Misión no me estaba permitido entrar a Cuba, les dije que mi objetivo era ver a mi madre que tiene cáncer, me dijo el Oficial que las cosas antes de hacerlas había que pensarlas…que intentara un permiso humanitario. Le dije que ya lo había intentado pero solo me lo daban si ella estaba muy grave y entonces le dije que en ese caso yo no quería ver a mi madre muerta que mi interés era verla viva y lo que me respondió fue que Las Leyes hay que respetarlas. No pude ver siquiera a mi padre que me esperaba a la parte de afuera. Yo llegue a Santa Clara a las 6 de la tarde, y hasta ayer lunes a las 6 de la tarde me tuvieron sentada en un banco de hierro, sin condiciones para asearme, me mandaron una persona para q le diera dinero y esa persona me trajera de comer. Para montarme en el Avión no me llevaron por donde normalmente se sale, sino que parecía que llevaban una terrorista, me sacaron por la misma puerta por la que llegue, la última persona que montaron en el avión fue a mí, y escoltada por 3 funcionarios de inmigración. Cuando me sentaron en el avión fue que me entregaron mi pasaporte y residencia y vi que le entregaron a la aeromoza una carta que ella en inmigración debía entregar aquí, carta q al llegar ella misma me la dio. La carta dice que fui deportada de Cuba porque soy inadmisible. Esa carta la tengo en mi poder y la quiero presentar como una prueba más del maltrato e injusticia al que estamos siendo sometidos. No hay palabras para expresar mi sentir, solo pido a Dios paguen por cada una de las lágrimas que como tantos otros he derramado”, detalló una doctora cienfueguera, radicada en Estados Unidos, testimonio atroz de una deportación de su propio país.