Un plan piloto para limitar la venta de alcohol en la playa de la ciudad ha sido aprobado por la comisión de Miami Beach.


La iniciativa, no excenta de rechazo, estará vigente durante seis meses y prohibirá a los supermercados y licorerías vender alcohol antes de las 10 de la mañana.

La medida, contempla, además, una mayor presencia policial en las calles y un aumento de la iluminación de arterias próximas a la concurrida Ocean Drive.

Esta es la respuesta diseñada por el alcalde de la localidad para intentar frenar la ocurrencia de situaciones conflictivas y actos violentos que puedan alejar a los visitantes y dañar al turismo en la zona.

Sin embargo, algunos no han tomado la medida con agrado. La comisionada Kristen Rosen González, por su parte, se ha opuesto a ella pues considera que “uno debería poder comprar alcohol en cualquier momento”.

A otros, directamente vinculados con los negocios de expendio de las bebidas, les preocupa el daño que a sus economías pueda hacerles una reducción de las ventas de las bebidas alcohólicas.


“Lo que antes fue una calle Art Deco icónica, a donde todos venían, se ha convertido en una zona de prostitución, venta de drogas y delincuencia”, indicó el alcalde Philip Levine quien, con estas nuevas medidas, pretende devolverle a la zona los atractivos y seguridad que la convirtieron en un lugar escogido por los visitantes.