«¡Qué pesadilla! ¡Hasta cuándo! ¡Acaben de entrar por Dios!»: el dramático mensaje de Osmani García a la administración Trump por el colapso de Cuba

Osmani Garcia y protestas en Cuba. Foto: Video de Facebook de Osmani Garcia

«Los cubanos gritan Libertad. Ya no les queda más que la vida». Con esas palabras, el reguetonero cubano Osmani García lanzó uno de los mensajes políticos más contundentes de su carrera, en medio de una escalada de protestas, apagones históricos y creciente tensión social en Cuba.

El artista, radicado en Estados Unidos y conocido internacionalmente por éxitos como El Taxi, recurrió a sus redes sociales para pedir públicamente al presidente Donald Trump y al secretario de Estado Marco Rubio que no ignoren el sufrimiento de millones de cubanos que enfrentan una de las peores crisis de las últimas décadas.


«¡Acaben de intervenir en Cuba! Por el amor de Dios, terminen el abuso tan grande. ¡Qué pesadilla! ¡Hasta cuándo! ¡Acaben de entrar por Dios! Diario ahí es una masacre en hospitales, cárceles y calle, en todos los sentidos. ¡Llegó la hora de entrar a liberarlos! ¿Qué falta?», escribió en su perfil de Facebook

La publicación estuvo acompañada por imágenes nocturnas de protestas callejeras, hogueras y escenas de descontento popular que se han vuelto cada vez más frecuentes en diferentes ciudades del país.

«Los cubanos gritan Libertad. Ya no les queda más que la vida y llamar la atención para que vayan a salvarlos como les dijeron. Ellos exponen sus vidas. ¿Hasta cuándo?», agregó el cantante.

Su pronunciamiento llega en un momento especialmente delicado para la Isla, marcado por el colapso del sistema eléctrico nacional, una grave escasez de alimentos y medicinas, falta de combustible, problemas de abastecimiento de agua potable y una creciente frustración ciudadana que se expresa cada vez con más fuerza en las calles.

Cuba vive una ola de protestas sin precedentes recientes

El llamado de Osmani García coincide con el período de mayor conflictividad social registrado en Cuba desde las históricas manifestaciones del 11 de julio de 2021. Datos del Observatorio Cubano de Conflictos (OCC) reflejan una tendencia ascendente que preocupa tanto a las autoridades cubanas como a observadores internacionales.


Durante marzo de 2026 se registraron 1,245 protestas y acciones de inconformidad ciudadana. En abril se contabilizaron 1,133 incidentes similares y en mayo la cifra volvió a aumentar hasta alcanzar 1,311. En total, el país acumuló 3,689 expresiones de protesta en apenas tres meses.

Las principales causas detrás de estas manifestaciones son los apagones prolongados, la falta de agua, la escasez de alimentos, el deterioro del transporte público, la inflación y la imposibilidad de cubrir necesidades básicas.

A diferencia de años anteriores, muchas de estas protestas han surgido de manera espontánea en barrios y comunidades sin liderazgo político visible, impulsadas principalmente por el agotamiento de la población.

Santos Suárez, Centro Habana y Regla: nuevos focos de inconformidad

Las protestas no se limitan a una sola región del país. Este jueves, vecinos de Santos Suárez protagonizaron un cacerolazo tras permanecer más de 31 horas consecutivas sin electricidad. Videos difundidos en redes sociales mostraron a residentes golpeando calderos mientras exigían soluciones a la crisis energética. Según reportes desde la zona, efectivos policiales acudieron al lugar para monitorear la situación.

Días antes, el domingo, fuertes protestas sacudieron Centro Habana. Residentes realizaron cacerolazos y se reportaron incendios en esquinas cercanas a Infanta y San Lázaro, dos de los puntos más transitados de la capital.

La noche anterior, vecinos del municipio Regla bloquearon la calle Maceo para exigir el restablecimiento del servicio eléctrico y del suministro de agua después de más de 24 horas sin corriente.

Estos episodios reflejan un fenómeno que se repite cada semana en diferentes provincias cubanas: ciudadanos que salen a las calles para exigir condiciones mínimas de vida.

El sistema eléctrico enfrenta uno de sus peores momentos

La crisis energética se ha convertido en el principal detonante del malestar popular. El pasado 5 de junio, la Unión Nacional Eléctrica (UNE) reportó una disponibilidad de apenas 1,090 megavatios frente a una demanda nacional de 3,050 MW.

El déficit alcanzó 1,960 MW, una cifra considerada crítica por especialistas debido a que representa la posibilidad de dejar sin servicio eléctrico simultáneamente a cerca de dos tercios del país.

En numerosas provincias los apagones superan las 18 horas diarias. En algunas localidades del oriente cubano, los residentes han denunciado interrupciones que se acercan a las 22 horas continuas.

La situación afecta no solo el confort doméstico. También impacta la conservación de alimentos, el acceso al agua potable, el funcionamiento de hospitales, la producción industrial y el desempeño de pequeños negocios privados que dependen de la electricidad para operar.

Escasez, inflación y deterioro económico alimentan el descontento

Los apagones representan apenas una parte de una crisis mucho más profunda. La economía cubana atraviesa una combinación de problemas estructurales que incluyen caída de la producción nacional, falta de divisas, inflación persistente y dificultades para importar bienes esenciales.

Para millones de familias, conseguir alimentos básicos se ha convertido en una tarea diaria cada vez más complicada. La escasez de medicamentos continúa afectando hospitales y farmacias, mientras el deterioro de los servicios públicos aumenta la percepción de abandono entre amplios sectores de la población.

Analistas consideran que la combinación de crisis económica y crisis energética ha creado un escenario particularmente explosivo desde el punto de vista social.

Crecen las denuncias de represión contra manifestantes

Mientras aumentan las protestas, organizaciones independientes denuncian un endurecimiento de la respuesta estatal. Cubalex documentó al menos 14 arrestos relacionados con manifestaciones por apagones en La Habana desde marzo.

A ello se suma el caso de tres mujeres en Santiago de Cuba para quienes la Fiscalía solicitó penas de hasta 13 años de prisión por participar en protestas pacíficas. Organizaciones defensoras de derechos humanos sostienen que existe una estrategia orientada a disuadir futuras manifestaciones mediante procesos penales ejemplarizantes. Las autoridades cubanas, por su parte, suelen atribuir parte de las protestas a campañas de desestabilización promovidas desde el exterior.

La larga confrontación de Osmani García con el régimen cubano

El mensaje difundido esta semana se inscribe dentro de una trayectoria de activismo político que el artista ha desarrollado durante años. En julio de 2020 participó en un encuentro de Donald Trump con representantes de la comunidad cubana en Florida, donde pidió acciones judiciales contra figuras de la cúpula gobernante cubana. Meses después entrevistó al entonces candidato presidencial durante una visita a Miami.

En 2022 volvió a generar controversia con el lanzamiento de «KKNEL», un tema musical dirigido contra Miguel Díaz-Canel y convertido en una de las canciones políticas más comentadas dentro de la diáspora cubana. Desde entonces ha mantenido una presencia constante en debates relacionados con la situación política y social de la Isla.

El mensaje que reabre el debate sobre el papel de Washington

Las palabras de Osmani García también reactivaron una discusión recurrente entre los cubanos dentro y fuera del país: qué papel debe desempeñar Estados Unidos frente a la crisis cubana. Algunos usuarios respaldaron su llamado y consideraron que la comunidad internacional no puede permanecer indiferente ante el deterioro de las condiciones de vida en la Isla.

Otros cuestionaron la efectividad de solicitar una intervención o una acción más contundente desde Washington, argumentando que las soluciones deben surgir principalmente desde el propio país.

Más allá de las opiniones encontradas, el mensaje del cantante ha logrado volver a colocar el foco sobre una realidad cada vez más visible: el aumento de la presión social en Cuba y el agotamiento de una población que enfrenta apagones récord, escasez generalizada y un futuro económico incierto.

Mientras las protestas continúan apareciendo en distintos puntos de la Isla, las imágenes compartidas por Osmani García reflejan una pregunta que hoy resuena en numerosos barrios cubanos: cuánto tiempo más podrá sostenerse una situación que para muchos ciudadanos se ha vuelto insostenible.


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