Vistos como un ejército de ocupación por la oposición, y como soldados del socialismo por el gobierno, decenas de miles de profesionales cubanos viven una situación que se complica día tras día en la convulsa Venezuela.


El gobierno cubano les ha pedido permanecer “hasta el último momento” en el país sudamericano, pero la miseria, el miedo y la violencia atenazan a deportistas, médicos e ingenieros.

“No somos militares ni vinimos a Venezuela a ponernos un fusil al hombro”, dice desde el estado de Anzoátegui un médico cubano que pidió el anonimato por temor a represalias.

Según el galeno, que lleva dos años trabajando en el país, desde La Habana han sido conminados a permanecer “con honor hasta el último momento”, en un clara alusión a la posible caída del gobierno.

“Estamos trabajando bajo mucha presión porque la Misión Médica se encapricha en seguir insistiendo en que no se cierren los servicios y que mantengamos nuestra posición aquí pese a todo”, añade.


En Venezuela hay unos 28,000 trabajadores de la salud y otros miles de instructores deportivos, ingenieros, técnicos agropecuarios y hasta electricistas. El modelo de pago por los servicios profesionales cubanos mediante la exportación de petróleo a Cuba nunca ha sido claramente expuesto por el gobierno venezolano.

“Tememos cada día lo que nos pueda ocurrir. A veces nos tiran piedras para el CDI (Centro de Diagnóstico Integral, consultorios médicos) o nos gritan todo tipo de ofensas. Cada día hay manifestaciones frente a la unidad médica y nadie nos protege”, explica el galeno.

“Hasta ahora sólo nos agreden de palabra. Nos gritan que nos vayamos de aquí, que no quieren verse como nosotros y otras atrocidades”, añade.

El médico, sin embargo, asegura que los colaboradores tampoco quieren estar en esa situación, pero son obligados por el gobierno cubano, que ejerce presión a través de diversos mecanismos.

“Si nos vamos, perdemos la cuenta congelada que mantenemos en Cuba. Además, si te vas de la misión eres mal visto en el sistema de salud y no tienes posibilidad de ser promocionado”, explica.

El gobierno cubano deposita 200 dólares mensuales en una cuenta congelada que al término de los tres años que dura la misión en Venezuela, suman 7,200 dólares. Si el profesional mantuvo “una conducta adecuada y cumplió con su deber” puede retirar ese dinero al regresar a la isla.

En caso de que regrese antes del período establecido o le sea revocada su misión (entre otras cosas por intentar escapar de ella) pierde todo ese dinero.

En Cuba también son depositados 250 dólares mensuales que pueden ser retirados cuando el cooperante visita la isla una vez al año. Mientras están en Venezuela, reciben 27,000 bolívares, menos de 10 dólares mensuales.

Tras el inicio de las protestas en Venezuela los cooperantes cubanos han recibido la orientación de no salir de sus casas y han visto reducidas las comunicaciones con la familia en Cuba.

“El internet está malísimo, muchas veces ni siquiera te puedes comunicar. Nos han prohibido salir después de las seis de la tarde, como si fuéramos mano de obra esclava y en la televisión transmiten noticias que no tienen nada que ver con lo que estamos viviendo”, explica.

Julio César Alfonso, presidente de Solidaridad Sin Fronteras, una organización sin fines de lucro con sede en Miami que ayuda al personal de la salud cubano a integrarse al sistema estadounidense, asegura que el éxodo de profesionales se ha incrementado en las últimas semanas.

“Incluso sin el Programa Parole, que permitía a los médicos obtener obtener refugio en EEUU, continúan escapando debido a la situación que hay en Venezuela”, explicó el galeno.

Alfonso agregó que su organización está haciendo cabildeo para restablecer el Parole, eliminado por el expresidente Barack Obama en enero y que había permitido la entrada de más de 8,000 profesionales cubanos a EE.UU.

Para escapar de Venezuela los cubanos tienen que pagar a los coyotes unos 650 dólares para que los lleven a Colombia. El camino, repleto de peligros, incluye el soborno a la Guardia Nacional Bolivariana que protege las fronteras y ante la cual no pueden mostrar el pasaporte oficial que les expide el gobierno cubano porque serían inmediatamente deportados a la isla.

(Con información de el Nuevo Herald)